lunes, 27 de abril de 2026

Brujas y sus canales









































 

En Brujas



























































Brujas es uno de esos destinos diseñados para enamorar al viajero. Calles empedradas, canales, casas de ladrillo y  canales perfectamente conservados han hecho que la ciudad sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. y una de las más bonitas de Europa. Brujas prácticamente no sufrió grandes destrucciones en las guerras europeas. Por eso, su casco histórico conserva un aspecto muy homogéneo.

En cada calle se pueden ver casas góticas, edificios flamencos tradicionales y plazas que parecen detenidas en el tiempo.

Brujas fue una de las ciudades comerciales más importantes de Europa durante la Edad Media. Su crecimiento estuvo ligado al comercio de la lana y al hecho de que tenía acceso directo al mar en aquella época. Con el tiempo, el canal que la conectaba con el mar se fue colmatando, lo que provocó su declive económico. Curiosamente, ese “abandono” parcial fue lo que permitió que se conservara casi intacta hasta hoy.

El centro histórico de Brujas es pequeño y su corazón es la plaza Markt, rodeada de edificios históricos y dominada por la imponente Belfort, una torre medieval de más de 80 metros. Comenzó a construirse hacia 1240 como torre de vigilancia y símbolo del poder cívico de Brujas. Fue reconstruido tras un incendio en 1280 y ampliado en los siglos XIV y XV. Los visitantes pueden ascender los 366 escalones hasta la cima, desde donde se obtiene una panorámica de Brujas y su red de canales. El Belfort continúa siendo uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Flandes.

En la plaza Burg se encuentra la impresionante Basílica de la Santa Sangre, uno de los lugares más curiosos de la ciudad. Su interior mezcla estilos arquitectónicos y alberga una reliquia que, según la tradición, contiene unas gotas de la sangre de Cristo, traídas desde Tierra Santa en el siglo XII. Venerada desde hace siglos,  convierte esta iglesia en una parada interesante.

La ciudad es conocida como la “Venecia del Norte” por su red de canales, y verlas desde el agua cambia completamente la perspectiva: puentes de piedra, fachadas reflejadas y jardines escondidos crean una postal constante.

Si te alejas un poco de las rutas principales, Brujas ofrece el interés por el Beguinaje, un antiguo convento de mujeres con un jardín silencioso y casi mágico con origen en el siglo XIII. Una comunidad de mujeres devotas, tanto religiosas como laicas, que no estaban comprometidas por votos de tipo monástico, y vivían de forma autónoma, ya que no dependían de ninguna jerarquía religiosa o laica.

Y también los molinos al este del centro histórico, menos visitados pero muy fotogénicos.