Llega la hora de desmontar “el
belén” y las luces navideñas, pero entre
perchas y vapor de plancha de la tintorería, aún queda un poco de Navidad: los
trajes de los Reyes Magos: La ilusión se cuida, se limpia, se dobla con
cuidado… , se deja en buenas manos y se guarda para el próximo enero. Cuando
llegue el momento volverán a vestirse… como si nunca se hubiera ido.
Porque los Reyes Magos, al final, no se van del todo. Solo se van a lavar la
capa.




