Caminan por la arena fina, con el
mar a un lado y el sol de septiembre encima. Mochila Deuter, botas de montaña,
calcetines altos... No es exactamente el look típico de “vamos a darnos un
paseíto por la playa”.
La playa solo es un tramo más, un
atajo que el camino permite en vez de seguir siempre entre asfalto, piedras, senderos
de tierra o pequeñas aldeas y el peregrino cambia el paisaje de la montaña por
el del Cantábrico.
La siguiente playa es la de
Oyambre. Y de ella hablan entre ellos, en francés, escuchando entre sus
palabras “Oyambre”, “surf” “Shakira” y “Piqué”

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