viernes, 3 de abril de 2026

CARTAS COFRADES 2026-XVIII: Jueves Santo

 





Te mando cuatro postales para sintetizar un gran Jueves Santo.

En la primera el pasado y presente se dan cita en un mismo instante. Si hay algo especial que distingue nuestra Semana Santa es la “Vela en el Monumento”. El Santísimo Cristo de la Cama recibe la adoración de fieles y cofrades durante todo el día, siempre velado por dos hermanos receptores y acompañados por dos miembros de la guardia romana.

El hermano receptor, con expresión seria, introspectiva, parece observar con una sobriedad casi monástica, sintiéndose custodio y protagonista durante tres días de un amplio ceremonial que continuará mañana con el Santo Entierro y se cerrará con la vela del Santo Sepulcro el Sábado Santo.

El romano, guardián simbólico que representan la autoridad, la vigilancia y el papel que desempeñaron los soldados romanos en los episodios de la tradición cristiana, representando el poder terrenal frente al drama espiritual que conmemoramos.

Y junto a ellos, el Cristo de la Cama. Tres figuras cargadas de significado histórico y devocional que tenemos que saber transmitir por la importancia que tiene esta representación que en Zaragoza se vive con intensidad generación tras generación.

Pasamos a la segunda postal, la procesión vista desde un balcón parece otra cosa. En otras ciudades los balcones están muy cotizados, hasta se alquilan para procesiones o encierros. En Zaragoza están vacíos la mayoría de ellos. Apoyado en la baranda, uno descubre detalles que desde abajo se escapan. Vemos pasar la Coronación de Espinas. El leve temblor de los cirios de la peana, el esfuerzo de los que la cargan y con su vaivén convierte el peso en ritmo de jota que están convirtiendo “la estación” en las puertas de San Cayetano en espera obligada. Desde arriba el sonido de tambores y cornetas llega distinto. Los bombos parecen respirar retumbes que suben por la fachada y se cuelan entra las barandillas como si se suspendieran unos segundos entre redobles y baquetazos.

No se les ven los ojos a los cofrades desde esa altura, son más filas de silencio que desde la acera, pero sabemos que todo cabe bajo un capirote: promesas, cansancio, costumbre heredada, rezos o simplemente fe.

El balcón se convierte en un mirador hacia algo más profundo. No formas parte de la procesión y, sin embargo, te sientes en ella. Estás fuera y dentro a la vez.

Quizá por eso entristece alzar la vista y encontrarse con balcones vacíos. En calles como Alfonso y Manifestación, las fachadas se convierten en un continuo de huecos sin mirada, como si faltara una parte del rito. Desde una balconada no solo se observa: se acompaña, se sostiene en silencio lo que sucede abajo. Y con esos balcones desiertos, la escena pierde otra manera de participar en la procesión.

La tercera postal es obligada en el Jueves Santo de 2026; el estreno en procesión del paso del “Enclavamiento” por la Crucifixión” celebrando su 75 aniversario. No es solo una novedad; es la sensación de estar asistiendo a un momento que, con el tiempo, dejará de ser nuevo para convertirse en parte de nuestra historia.

Antes de salir el paso pertenece a la cofradía, pertenece a quienes lo han hecho posible. Pero en cuanto pisó la calle saliendo por la puerta de la iglesia de San Antonio, en cuanto comienzan a sonar los redobles de tambores y los instrumentos de la Banda de Guerra de la Brigada Aragón I algo cambia. Deja de ser solo suyo para pasar a ser patrimonio de la Semana Santa y sus gentes.  Alguien dirá dentro de unos años “yo estuve allí el primer día”, y esa frase tendrá el peso de lo vivido.

Hoy esta procesión, que desde hace poco tiempo tiene el nombre de la de “las Llagas”, genera una curiosidad distinta. Las miradas más atentas, los móviles que se levantan, los fotógrafos intentando captar el mejor ángulo, los comentarios compartidos en voz baja y no tan baja, que no todo el mundo es discreto). Una forma de mirar que mezcla admiración y juicio, como si todos quisieran encontrar en ese nuevo paso su lugar dentro de la tradición del Santo Entierro

Final del formulario

La última postal muestra una escena cargada de simbolismo En el interior de la iglesia de San Pablo un grupo de hombres, algunos, conocidos cofrades, avanza lentamente, muy juntos, en fila compacta, con las manos apoyadas en los hombros del compañero de delante. Gestos y posturas que indica una coordinación no ensayada, pero ya vivida, un esfuerzo compartido y, sobre todo, un fuerte sentido de comunidad. Lo que se necesita para sacar a la calle los pasos de la cofradía del Silencio, salvando las escaleras y el desnivel existente entre las naves de la iglesia y la calle.

Nadie dirige o guía la maniobra; no hay una organización precisa detrás de este acto. Tan solo ganas, esfuerzo y devoción. No es simplemente mover una carroza; es participar en un ritual que tiene un significado espiritual y cultural para muchos de los protagonistas que acuden allí año tras año al finalizar los oficios del Jueves Santo. Una suma de esfuerzos que se coordina para sostener literal y simbólicamente una herencia cultural y espiritual. La solemnidad del momento crea una atmósfera casi reverencial. Todo invita al silencio, al respeto y a la emoción contenida, como todo lo que ocurre en esta iglesia de San Pablo.

Ya lo decía una frase del Pregón: “esfuerzo generoso de quienes hacen posible que cada procesión salga a la calle con dignidad y sentido. Entrega silenciosa, responsabilidad compartida de mantener viva una tradición que no se sostiene sola, sino gracias a muchas manos y muchos corazones. Y cuanto tenemos que agradecer que haya así cofrades entre nosotros.”

Ha habido otras postales, y seguramente tu elegirías otras entre las 17 procesiones del día de hoy. Continuando con el Pregón cuando decía sobre nuestra Semana Santa que no tiene una única manera de vivirla porque “es la suma de miradas distintas, de vivencias personales, de formas diversas de acercarse a un mismo misterio”. “Porque no todos la sentimos del mismo modo, ni nos gusta todo ni lo mismo, pero todos la reconocemos como nuestra. Un mosaico de motivaciones que no vivimos igual, pero que la seguimos construyendo y nos gusta compartir”.

 

 

 

jueves, 2 de abril de 2026

CARTAS COFRADES 2026-XVII: Miércoles Santo


Serviría la carta de 2025 para explicar lo acontecido en la noche de este Miércoles Santo. Hasta la foto que la encabeza es prácticamente la misma. Y es que, como hace un año, esperábamos una noche muchísimo peor a la que hemos tenido. Frio ha hecho, pero la intensidad del viento nos ha dado una tregua tras unos día soplando con una fuerza que hacía difícil el discurrir de las procesiones o incluso plantear suspensiones.

Si en esta noche hubiéramos tenido el viento sufrido desde el Sábado de Pasión, la procesión de los Siete Dolores barajaba diversas posibilidades alternativas en el recorrido, incluso se tenía apalabrada la entrada en la Seo para concluir ahí la predicación de los dos últimos "dolores". También, de haber llegado al encuentro, se habló de intercambiar la posición del paso de la Dolorosa con el de Jesús Camino del Calvario, para que el de la virgen ofreciera el manto de cara a la dirección del viento. A nada de esto se tuvo que recurrir, y todas las procesiones, las ocho que acostumbran a hacerlo en Miércoles Santo, pudieron discurrir con normalidad absoluta. Desde Miralbueno o el Arrabal, por la Magdalena  o el barrio Oliver, saliendo de basílicas como el Pilar o Santa Engracia, o de los más hermosos templos barrocos de la ciudad como San Felipe y San Cayetano.

Esta carta siempre queda limitada a lo que uno vive bajo el tercerol. Démosle contenido contando que la Dolorosa adelantó su hora de salida a las 21 horas pues presentaba cambios en el recorrido al querer realizar el IV dolor, y no el VI, en la plaza de Santa Cruz, junto al edificio donde se originó la Sección de la Virgen de los Dolores en 1938. Lógicamente esto implicaba tener que esperar en la calle Alfonso el paso de la Humillación, fiel a sus horarios de años anteriores. Y poco más te puedo contar que no vieras o no sepas ya.

En el pregón se dijo que las tres edades representadas en el misterio de la Exaltación de la Santa Cruz que acompañaremos mañana, simbolizan el paso del tiempo y la fragilidad de la vida. Pero también nos recuerdan a nosotros, cofrades, que lo hemos sido en las diferentes etapas de nuestras vidas, dando lo mejor de nosotros cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes, adultos, haciéndonos cada vez más mayores. Y compartiendo como hoy con otros niños, jóvenes, hombres y mujeres de diferentes generaciones. Posiblemente, cuando llevas más de cincuenta años participando en la procesión de esta noche, no haya en el año un momento que no te devuelva, que no te confronte con ese paso del tiempo, con esa fragilidad aludida. 

Porque al principio todo era asombro. Era la ilusión de ponerte el hábito, de ceñirte el cíngulo, de colgarte la medalla, aunque odiaras la gola y la pequeña vela que llevabas en la mano porque querías el incensario. Sentir el peso solemne de aquello que no terminabas de comprender, pero que sentías como algo grande. Llegan los años en los que empiezas a entender, a mirar alrededor, a descubrir que la procesión no es solo un recorrido, sino una forma de compartir esfuerzos y creencias.

Más tarde, sin darte cuenta, te conviertes en quien guía, en quien acompaña, en quien explica a otros lo que un día te explicaron a ti. Y todo cambia de nuevo: ya no solo participas, sino que sostienes. Ya no solo sientes, sino que recuerdas mientras sientes.

Con los años, la mirada se vuelve distinta. Más serena, quizá más consciente de lo efímero. Cada procesión, cada rezo de “dolor”, cada instante tiene un peso diferente, como si sumaras todos los “encuentros” anteriores. Y entiendes que la procesión no es la misma, porque tú tampoco lo eres.

Y, sin embargo, hay algo que permanece. Algo que te une al paje del incensario, al adolescente que soñaba con redoblar la lenta, al joven que quería ser jefe de tambores, al adulto que aprendió a comprender. Una misma emoción que atraviesa el tiempo, que se renueva cada año y que te recuerda que, aunque todo cambie, hay cosas que permanecen.

Tal vez por eso, cuando cada año sales de San Cayetano, no solo haces procesión por las calles de siempre. Caminas también por tu propia vida con el sentimiento de haber estado siempre ahí.






 

miércoles, 1 de abril de 2026

CARTAS COFRADES 2026-XVI: Martes Santo

 


Hay años que recordamos por un aniversario celebrado, por el estreno de un nuevo paso, por algo unido a tu biografía o vivencia personal. Muchos por suspensión o alteraciones de la procesión debido a la lluvia, por el frio padecido… Este 2026 quedará en la memoria por los condicionante provocados por la fuerza indomable del viento.

En una ciudad donde el cierzo forma parte del alma zaragozana, y cuya presencia hemos aguantado, sin estar invitado, en demasiadas ocasiones, este año se convierte en protagonista. Tanto que no solo incomoda, sino que condiciona, alterando actos y recorridos y poniendo en jaque a los cortejos. Los capirotes se agitan, las túnicas, mantillas y terceroles se arremolinan y los cirios ni siquiera se intentan encender porque sería imposible mantener la llama en un pulso desigual contra el viento.

Este Martes Santo continúa siendo el de las procesiones con los estandartes tumbados, el de modificación de recorridos, el de alterar apariciones, el de redoblar esfuerzos empujando pasos o sujetando guiones. Y en la medida de lo posible evitando aquellas avenidas y esquinas del cierzo, donde este impone todo su poderío.

 Como hacen “los Despojados” en la parte final de su viacrucis evitando la plaza del Pilar. O la Piedad no queriendo pasar por la Puerta del Carmen, en el traslado del Cristo del Refugio, a cuya entrega acudieron el presidente de Aragón y la alcaldesa de la ciudad.

A “la Verónica” no le queda otra que recorrer el paseo María Agustín, pero tiene que dejar de pasar por la calle Ossau debido al desprendimiento de tejas en la esquina con la calle Estébanes. Si va a la procesión de la Dolorosa camino del Encuentro, su habitual el no pasar por estas calles ya estaba previsto, el recorrido había sido modificado al querer celebrar el IV Dolor en la plaza Santa Cruz.

Creo que es la segunda vez que uso la palabra “desprendimiento” en estos días. Una palabra de lo más habitual en la prensa cuando se lían con dos cofradías. Así que escribamos bien lo que viene ahora. El Descendimiento decide no portar los guiones de la Buena Muerte y de la Congregación, ni los faroles de la Buena Muerte y unir la tercera y cuarta lágrima en Santa Engracia. Así no pasan por el Coso, recorriendo desde la plaza de España Don Jaime, Espoz y Mina, Manifestación y concluir la procesión en una iluminadísima por ellos plaza de San Cayetano.

El cambio más significativo y lógico fue el decidido por “la Crucifixión”, que la Virgen de los Ángeles en su Tristeza se incorporase a las procesión en la Plaza de la Seo para el acto del Stabat Mater con el canto del de Pergolesi, evitando así cruzar el puente de piedra tras el viacrucis por el barrio Jesús. La Virgen fue trasladada desde el museo del Rosario de Cristal hasta la plaza de la Seo incorporándose para continuar el resto de la procesión. La noche no colaboraba, pero este acto en la plaza de la Seo merece ser más conocido y acompañado. Emotivo, y con presencia del delegado del Gobierno fue la estación rezada en la plaza de la Esperanza en el lugar y como recuerdo de las víctimas del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza de 1987. Año muy especial para “la Crucifixión” en su 75 aniversario, que celebraremos todos el Jueves Santo en torno al nuevo paso del “Enclavamiento”.

Ni la procesión de la Oración en el Huerto, con todo su cortejo desplegado en torno a los tres pasos, los tambores y la banda de Villanueva de Gállego, no el viacrucis de “la Eucaristía” en torno al Cristo del Perdón y el sonido de los Ministriles por las calles del Perpetuo Socorro, sufrieron modificaciones en el recorrido. Ni Conde de Aranda y el Coso, para la primera son negociables, ni la Avenida Goya para la segunda es evitable.

Un intenso Martes Santo, distinto, marcado por el cierzo, que tal vez ha hecho ver menos público en las aceras, pero que no ha evitado que la plaza de San Cayetano, en las despedidas de las imágenes estuviera abarrotada de gentío, expectación y emoción. Hasta se ha reconquistado la fuente de la Samaritana.

 

lunes, 30 de marzo de 2026

CARTAS COFRADES 2026-XV: Lunes Santo

 



"Es la Virgen del Pilar la que más altares tiene

porque no hay aragonés que en su corazón no la lleve".

Donde lees "Pilar" pon el nombre que quieras porque la Virgen sólo tiene el nombre de María. A partir de aquí intento dar una explicación a lo sucedido esta noche en la procesión del Recuerdo. No tienes porqué estar de acuerdo. En el pregón se dijo que no todos sentimos del mismo modo, ni nos gusta todo  ni lo mismo. Tienes todo el derecho a pensar lo que te ha provocado la situación.  Incluso a enfadarte. Faltaría más me puedes contestar 

Mucha gente, vamos, casi todos los que han querido salir en procesión no se han enterado de que no iba la imagen de la Virgen hasta el momento final. Entonces, ¿lo que han sentido, han rezado,  han pensado o lo que quiera Dios que hayan hecho durante la procesión no vale por "alineación indebida"?. Ahora vas y se lo cuentas a esos niños que salieron; no mira que esta procesión así no vale. 

La peana con la imagen de la Virgen de la Divina Gracia tuvo que retornar a la iglesia del Hospital Provincial tras celebrarse el acto del Recuerdo en sus puertas. El fuerte viento, que se había llevado ya parte del exorno floral y había soltado sujeciones del manto, amenazaba con llevarse volando este y toda la imagen con él.

A toro pasado es fácil opinar. ¿Se tendría que haber suspendido la procesión antes de iniciarse?. Seguramente. El tipo de imagen a procesionar y las esquinas y cruces de determinadas calles lo aconsejaban. Cuándo se retiró la peana ¿se tendría que haber suspendido la procesión ya iniciada?. Tal vez. ¿Se pudo modificar el recorrido haciéndolo más corto?; a lo mejor. No es fácil tomar este tipo de decisiones sobre la marcha cuando se está sujeto a múltiples condicionantes.

Desde la primera procesión del Recuerdo en 2022, no se ha repetido esquema ningún año. Y cada año que pasa acontece algo o se piensa y se decide algo que no termina por definirla. Hay que encajar una iglesia, un colegio, una peana, un recorrido, otra iglesia, incluso si esta última tendría que ser otra. En parte, lo que se hizo ayer es volver a sus orígenes, cuando la idea era procesionar solo con las cruces in memoriam, y esto es lo que justificó que se realizara la procesión de este Lunes Santo. Y procesionar con tres cruces tampoco es una irreverencia, un sacrilegio o apostasía, cuando, como dice la jota, cada uno lleva en el corazón el sentimiento que le hace salir en procesión. Porque esto es un camino interior ¿no?. Como cuando en 1981 el hundimiento del techo del garaje de la Sangre de Cristo destrozó varios pasos días antes de las procesiones y estas no se suspendieron y por ejemplo la Eucaristía procesionó con una panera. Como las jotas que se cantaron, que iban al corazón de quien las quiso escuchar; como tantas otras cosas que se dicen, se gritan o incluso se vociferan en procesiones, que salen y van de corazón en corazón; y que uno a veces no entiende tampoco. Pero lo dicho, "ni todos sentimos del mismo modo, ni nos gusta todo ni lo mismo", pero entre todos construimos esto y hasta nos gusta compartir.



CARTAS COFRADES 2026-XIV: Domingo de Ramos

 

Temiendo siempre la llegada de la lluvia, siempre hemos asumido cuando aparece el viento como parte inseparable del alma de esta ciudad. El viento, siempre molesto a los estandartes y a los terceroles, te hace temer por los mantos y otros ropajes, incluso por las figuras y sino que te cuenten lo que sufrió el anterior Jesús de la Humillación cuando se incorporaba al Santo Entierro en 1992. El viento, muchas veces presente pero nunca lo habíamos vivido en procesión con la intensidad que sufrimos desde ayer hasta el punto de suspender procesiones, condicionar recorridos y hacernos temer por el patrimonio.

Ayer ya quiso ser protagonista en la procesión y proclamación del pregón. El viento y el frio. Seguro que nunca lo olvidaremos. Nada más salir, mientras se rezaba la oración de inicio en las puertas de San Cayetano, algunos mástiles de guiones se doblaron, siendo el de la Humillación el más evidente, por lo que a sus portadores no les quedó otra que llevarlos tumbados.

Y en este Domingo de Ramos, que muchos vivimos, como se decía ayer en el pregón, como la primera figura que aparece por la puerta de San Cayetano sobre el paso de la Entrada en Jerusalén; ese niño que, al grito de “hosanna” y al son de las carracas, recibe con júbilo a Jesús, el viento y el frio tampoco se lo han querido perder. Ni en San Pablo ni en San Miguel, ni en las Mónicas, ni en San Felipe, ni en el barrio Oliver ni en San Gregorio. Y así, como en el pregón, estandartes tumbados, o incluso a ratos, a media altura como el de la Entrada de Jesús en Jerusalén, casi ha sido lo de menos.

Bueno, y basta que en el pregón de ayer nos digan que “si hace falta nos subimos a la fuente de la Samaritana”,  van y ponen unas vallas para que no lo hagamos.

La Humildad, la Humillación y el Ecce Homo han modificado el recorrido, acortándolo en algunos casos, o evitando por donde más sopla. Y así la Humildad salva el Coso Bajo, nos perdemos su paso por San Nicolás y el emocional recibimiento con la Piedad, pero nos ofrecen un recorrido alternativo de lo más atractivo camino de la Seo, pasando por la iglesia de la Magdalena, la calle Don Juan de Aragón, la plaza Santa Marta y un primer paso por la calle Dormer hasta la plaza de la Seo.

El recorrido de la Humillación evita atravesar la plaza del Pilar, algo que no puede hacer el Ecce Homo con el Puente de Piedra; no queda otra si quieres llegar a Altabás. Al menos la sólida escultura, de una sola pieza, no lleva ropajes. Como el Martes Santo siga soplando el viento, será imposible que la Virgen de los Ángeles en su Tristeza de la Crucifixión cruce le puente de Piedra desde el barrio Jesús. El cierzo los suele acompañar, pero como ha soplado hoy….

Más drástica ha tenido que ser la decisión de suspender la salida del viacrucis parroquial de San Pablo por parte de la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores y la Cofradía del Silencio. En este caso no por lo que el viento pudiera hacer sufrir directamente en calles tan recogidas como las de este barrio, sino por el riesgo de desprendimientos de tejados, fachadas y balcones. El viacrucis se ha realizado por las naves de la iglesia, contando con la intervención de heráldicas y campanas y las jotas alusivas a las estaciones que cada año oímos en esta procesión.

Y en el Prendimiento, lo más llamativo para todos, pues no la veíamos así desde 2010, la decisión de no poner el palio sobre la imagen de la Virgen Dolorosa. La Esclavitud de Jesús Nazareno bastante tenía con las obras de la plaza de San Miguel para cambiar recorridos, teniendo que iniciarlo por la calle del mismo nombre, hasta hace un par de días también levantada. El paso por el Coso, Independencia, la plaza de Santa Engracia  y alguna esquina por donde sopla el viento, de los que hacen levantar terceroles y temer por los cabellos, las potencias y túnica del Nazareno.

Nos gusta la nueva disposición de las esculturas en el paso de Jesús de la Humillación, donde Caifás coge protagonismo sobre el resto de las figuras sin quitárselo a Jesús, que lucía una preciosa túnica morada sin ningún tipo de adorno. También es un acierto reducir el tamaño de las plumas del casco del centurión.

Nos emocionaron las dos primeras “levantás” de los pasos de la Humildad en la puerta de su iglesia. Nos gustó la saeta de la calle Fuenclara a cargo de un cantaor cordobés. Hay que pasar el puente de Piedra con el Ecce Homo y disfrutar de la naturalidad con la que termina el traslado dejando las puertas de la iglesia de Altabás abierta a todo aquel que sigue la procesión.

Nos encanta que las carracas de la Entrada cumplan 60 años; 60 años enriqueciendo los sonidos de procesión en un día en que oímos de todo. Nos gusta la escolapia despedida a la Virgen de los Dolores del Prendimiento en San Cayetano, en un año plagado de conmemoraciones en torno a esta imagen (125 de la talla, 75 de su incorporación a las procesiones de la cofradía, 50 de la incorporación femenina), así como el final de los Nazarenos en San Miguel con el descenso de los tres pasos al interior de la iglesia. Nos gustaría subir al emocionante viacrucis de la Coronación en su paso por el Hospital.

Mañana más. Ya sabemos que no llueve. Ahora que deje de soplar el viento.