Entre Comillas
lunes, 20 de abril de 2026
domingo, 5 de abril de 2026
CARTAS COFRADES 2026-XXI: Domingo de Resurrección
El sol ha caído limpio sobre
Zaragoza, como si también él celebrara la Resurrección. La ciudad no echa de
menos el frio y el viento de estos días de Pasión, y como cada Domingo de Resurrección
despierta distinta. Mañana luminosa, como el Vía Lucís representado a lo largo
de la greca del Cristo Resucitado. Cristo, erguido y sereno, sobre un mar de
flores naranjas, que aportan color y vitalidad, subrayando el carácter festivo
de este día, avanza solemne con los brazos abiertos en un gesto que parece
abrazar a la ciudad tras el encuentro glorioso con su Madre, una celebración
que cierra la intensidad de la Semana Santa con un mensaje de alegría y
renovación. Un abrazo a Pedro Elipe que no pudo realizar el
Mantillas blancas, claveles
blancos, la primavera entre los dedos, caras descubiertas de terceroles avanzan
alegres hacia el fin de las procesiones.
“… y todo comienza de nuevo…”
como decía el lema del cartel de este año que despedimos. El cartel con la
Virgen de la Esperanza como protagonista, como también lo es hoy. La Esperanza,
la virtud teologal que sostiene al creyente cuando aún no ve la luz, pero sabe
que llegará. El ciclo que se repite cada
año, la renovación espiritual y simbólica asociada a la Semana Santa que
ponemos fin.
Hermandad de Cristo Resucitado.
Inicio y fin de este año. Y durante este nuevo ciclo que empieza nos
acordaremos de ese pregón tan especial organizado por la Resurrección, y ese
frio y cierzo que no quiso perdérselo. Ni el pregón ni el resto de las
procesiones.
Procesiones con cambios de
recorrido, con estandartes tumbados, con pasos que no pueden cruzar el Ebro o
que regresan a la iglesia nada más salir.
Con castañuelas y bailes
flamencos entre mantillas en Valdefierro. Con saetas y jotas desde balcones y
petaladas que ya no son exclusivas de la Humildad. Como tampoco lo es la
estación de penitencia con entrada en la Seo, que también lo hace ya la
Eucaristía.
Con el nuevo paso del “enclavamiento”
para la cofradía de la Crucifixión, la gran noticia de este 2026, pero con el
deseo de que “la lanzada” no se quede en el olvido de un garaje o de un futuro museo.
Y un aumento de números de
participación, algunos de récord en la mayor parte de las cofradías. Con
tambores, muchos tambores en el Descendimiento, en la Columna, en el
Prendimiento, en el Calvario… Y las carracas de la Entrada cumpliendo 60 años;
y las matracas y las heráldicas señas de identidad que se mantienen en el Ecce
Homo y en el Silencio. Sintiéndonos cautivados por una banda de música
interpretando “Semana Santa en Zaragoza”, por la vibrante partitura de una
banda de cornetas y tambores o por el recogimiento interior de un miserere de los
Ministriles. Y velas, cada vez más velas y mantillas en la Piedad.
Porque Zaragoza volvió a
encontrarse en sus calles, fiel a la tradición y abierta al relevo; con la
emoción intacta de siempre y el pulso renovado de quienes llegan. Una Semana
Santa de tradición para unos, de sentimiento para otros, de patrimonio para
todos, pero sobre todo de fe, que deja pétalos en el suelo, ecos de tambor en
la memoria y la certeza de que, cuando vuelva la primavera, la ciudad sabrá
otra vez cómo latir al mismo compás.
“… y todo comienza de nuevo”
CARTAS COFRADES 2026-XX: Sábado Santo
El Santo Entierro acabó en Sábado
Santo; no se si alguna vez lo había hecho tan tarde. Tuvo un discurrir curioso,
pues a la cabeza de la procesión le costó realizar el recorrido mas de tres
horas y media, mientras que el final de la comitiva apenas lo hizo en tres
horas. Y para los que participamos por los últimos puestos de la procesión, los
parones habituales los tuvimos en los primeros tramos, especialmente en la
calle San Vicente de Paul, en vez del acostumbrado atasco en Espoz y Mina y
Manifestación.
Por San Cayetano aún no había
terminado “el entierro”, y por el monasterio de la Resurrección se estaba
iniciando otro. La Muy Ilustre y Antiquísima Cofradía del Santo Sepulcro de
Nuestro Señor Jesucristo vuelve a procesionar diez años después con su Cristo Yacente.
Cambio a horario nocturno y nos cuentan que, con un itinerario de lo más
acertado, por las viejas calles de la Seo acompañados de la Banda de Cornetas y
Tambores de San Pablo.
Tampoco ha terminado esta
procesión y “la Dolorosa” inicia a la una la de la Soledad desde San Felipe a
San Cayetano. Una procesión lineal, que no tiene interrupciones, de iglesia a
iglesia. Abriéndose las puertas en San Felipe para el estandarte, cerrándose
las de San Cayetano tras la entrada del último cofrade.
Estas puertas volverán a abrirse a
las 10 de la mañana para proceder al culto al Cristo de la Cama. Sería una
bonita manera de continuar el relato que la Virgen de Palao, siempre presente
en la escenificación del Sepulcro de San Cayetano, fuera la protagonista de esa
procesión de la Soledad como lo fue entre 1987 y 1994. Sencillo y colorido el
montaje de este año, donde el color de los mantos y las flores centran la
atención de quienes acuden.
Y en esta mañana de visitar
sepulcros, aquí acude ahora la Congregación de Esclavas desde San Pablo. La
carroza de la Virgen luce en una mañana esplendorosa. Cada vez nos gustan más
las procesiones por las mañanas; especialmente cuando vienes de estas noches pasadas
que no han resultado del todo agradables.
De ahí al Boterón. Vuelve a sonar
en esta Semana Santa el Stabat Mater de Zoltan Kodaly que nos retrotrae una vez
más a tantos y tantos “encuentros” vividos. A las puertas del monasterio de la
Resurrección emerge primero como un susurro, apenas perceptible, flotando en el
aire de la mañana de este Sábado Santo que hoy, por fin, sentimos de primavera.
Las esclavas de la Congregación
con sus túnicas y velos negros guardan respeto alrededor del paso de la
Dolorosa. El estandarte se balanceaba suavemente. El corazón bordado,
atravesado por una espada, parece latir con cada acorde, respondiendo al dolor que la música
evoca, provocando el silencio reverente de la gente, algo que los tambores
nunca pueden conseguir. Las campanas sí.
Y en este Sábado Santo
zaragozano, donde duplicamos “entierros”, “soledades” y “sepulcros”, la salida hacia
la Vigilia Pascual a las 21,30 desde San Cayetano de las cofradías, que a lo
largo del día han rendido pleitesía al Cristo de la Cama, vuelve a poner orden
en el relato de la Pascua, que aún se cerrará mejor con la procesión y el
encuentro glorioso de la Hermandad de Cristo Resucitado.
sábado, 4 de abril de 2026
CARTAS COFRADES 2026-XIX: Viernes Santo
El Viernes Santo es un buen día
para visitar iglesias. Están todas abiertas. Ya sabes, la liturgia de este día,
con los sagrarios vacíos y las formas consagradas en los monumentos
preparados con un cuidado especial para adorar a Jesús sacramentado y
acompañarle en su soledad y pasión. Hay silencio, contemplación y una
especie de pausa que se percibe incluso en quienes no son creyentes.
Es un buen día para hacer algo
que normalmente no hacemos, entre otras cosas porque no podemos al estar restringidas
a los horarios de cada parroquia. Ir de iglesia en iglesia, sin prisa,
observando los detalles que suelen pasar desapercibidos. Cada templo tiene su
forma particular de vivir este día: algunos son sobrios y casi austeros; otros,
más barrocos, despliegan flores, luces y una escenografía que invita a quedarse
unos minutos más.
Hay quien entra, se santigua y se
va en silencio. Hay quien se sienta largo rato y reza. Otros simplemente
observan, como si visitaran un museo, pero terminan bajando la voz sin saber
muy bien por qué. El ambiente invita al respeto y a realizar una ruta de siete
monumentos donde también nos esperan imágenes relacionadas con las procesiones
de nuestra Semana Santa, como si fueran estaciones de un pequeño recorrido
personal.
Podemos empezar en la parroquia
del Corpus Christi, donde nos espera la Virgen de la Soledad (Rafael Valero
Ochoa, 2003), propiedad de la Hermandad de San Joaquín, la cual salía en la
procesión de la Soledad entre 2003 y 2019.
De ahí a la cercana iglesia del antiguo
convento de las Agustinas de Santa Mónica, donde no solo encontramos las
actuales imágenes titulares de “la Humildad”, en un excelso altar montado para estos
días de Semana Santa, sino que también tenemos ahí la imagen de la Virgen de la
Correa (siglo XVII) con la que la Hermandad de Cristo Resucitado realizó el
encuentro glorioso en el patio del colegio de los agustinos en 1980. Y también
el precioso Cristo de las Mónicas, usado por “la Exaltación” entre 1990 y 1993.
Tercera parada en la iglesia de
la Magdalena, donde tenemos dos crucificados, con el que procesionaba la
Columna entre 1960 y 1979, y el Cristo de los Desamparados procesionado entre
1960 y 1969 por la desaparecida cofradía del mismo nombre.
Nos vamos a San Miguel de los
Navarros. Ahí tenemos la pequeña Dolorosa que data de 1749 y fue portada entre
2014 y 2018 portada sobre una carroza del alcorisano José Felez, quien también
hiciera en su día las grecas del paso titular, concebida para ser empujada por
los niños de la cofradía. Sin olvidarnos del Cristo de la Buena Muerte que
procesionaba en el Santo Entierro entre los años 10 del siglo pasado hasta 1972
siendo portado por legionarios.
Y bajando por la calle, hasta el
Convento de las RRMM Clarisas de Santa Catalina llega la sorpresa. Sabíamos que
en su iglesia nos encontraríamos con la Virgen de los Dolores, obra de Llovet, con
la que la Venerable Orden Tercera
organizaba en siglos pasados “el encuentro” y que utilizó en sus primeras
procesiones “La Humillación” hasta 1998. Y junto a él el Santo Cristo, también
de Llovet, y con la que la VOT realizaba el acto del descendimiento. Lo que no
podíamos imaginar era encontrarnos, apartado en unas dependencias acristaladas
al Cristo de la Agonía del Huerto de Jerusalén (atribuido por Carlos Pardos a
Pedro Ruesta, 1611) y que fuera procesionado los años 1983, 1984 y 2003 por “el
Huerto”. Esta imagen era propiedad de la RRMM Franciscanas Clarisas del
Convento de Jerusalén cuando estaba en el Paseo Independencia y luego
trasladado al de la Romareda, hasta que este ha sido derruido por las obras del
campo de futbol en 2024. Rallo hizo una réplica en 1985 para las procesiones de
la “Oración en el Huerto” hasta 2002. Esta copia se encuentra en una capilla
particular en Luesia.
Sexta iglesia, la de San Felipe.
Además de los pasos de la Humillación y el del Ecce Homo, tenemos ahí la peana
de la Virgen de la Divina Gracia, que ha sido trasladada esta mañana desde la
iglesia del Hospital Provincial después de que no pudiera participar en la
Procesión del Recuerdo del Lunes Santo a causa del viento. Sumamos a estos el
Cristo del Perdón que salía en las procesiones de la desaparecida “cofradía de
Caifás” entre 1983 y 1990 y que también sacó en 1993 el Ecce Homo cuando no
pudo hacerlo con su imagen al estar en proceso de restauración.
Séptima iglesia. Había que acabar
en San Cayetano. Toda gira en torno a San Cayetano, también nuestra ruta de “monumentos”.
Allí están los pasos en espera de la procesión del Santo Entierro. Si entras en
la sacristía busca al Cristo de la Santa Cena que realizara en 1946 José Bueno
Bueno para el paso del Cenáculo donde procesionó con “la Eucaristía” hasta 1998,
en la sala capitular la Virgen de Palao, y si no lo impidiera el paso de la
Virgen de la Confortación, en la capilla de la Sangre de Cristo el atado a la
Columna y el Ecce Homo, ambos de Llovet.
Hay más iglesias y más imágenes
por encontrar en el Carmen, en Nuestra Señora de Gracia, en el barrio Oliver… Luis
Cancer lo contó muy bien en uno de los programas de Pasión en Zaragoza, y Jorge
Sesé escribió un documentado artículo para el Tercerol nº 14 de 2011
El Viernes Santo propone: entrar,
mirar, quedarse… o simplemente seguir.
Y fuera, la ciudad sigue. La
procesión de las Siete Palabras es la protagonista de la mañana con una
procesión que discurre con la normalidad deseada. Lo mismo que el Santo
Entierro tras dos años alterados. La procesión comienza puntual, a las 18 horas
y termina pasadas las 0 horas del Sábado Santo, coincidiendo con la procesión
que se inicia en el Monasterio de la Resurrección del Santo Sepulcro, que retorna
tras diez años sin hacerlo, no exenta de polémica, estrenado horario nocturno.
La nota destacada de este año en
el Santo Entierro es la ausencia del paso de “la Lanzada”, el Calvario
realizado en 1841 por José Alegre. Con la llegada del nuevo paso de la cofradía
de “la Crucifixión” ha dejado de salir hoy. Ya vemos lo que ocurre con las
imágenes que dejan de procesionar, que se pierden; más si es un paso de
misterio que no se puede poner al culto. Solo lo pude salvar el futuro museo. O
que la Sangre de Cristo mueva hilos para que vuelva a ocupar el puesto que le
pertenece en el Santo entierro desde hace 184 años.
viernes, 3 de abril de 2026
CARTAS COFRADES 2026-XVIII: Jueves Santo
En la primera el pasado y
presente se dan cita en un mismo instante. Si hay algo especial que distingue nuestra
Semana Santa es la “Vela en el Monumento”. El Santísimo Cristo de la Cama recibe
la adoración de fieles y cofrades durante todo el día, siempre velado por dos
hermanos receptores y acompañados por dos miembros de la guardia romana.
El hermano receptor, con
expresión seria, introspectiva, parece observar con una sobriedad casi
monástica, sintiéndose custodio y protagonista durante tres días de un amplio ceremonial
que continuará mañana con el Santo Entierro y se cerrará con la vela del Santo
Sepulcro el Sábado Santo.
El romano, guardián simbólico que
representan la autoridad, la vigilancia y el papel que desempeñaron los
soldados romanos en los episodios de la tradición cristiana, representando el
poder terrenal frente al drama espiritual que conmemoramos.
Y junto a ellos, el Cristo de la
Cama. Tres figuras cargadas de significado histórico y devocional que tenemos
que saber transmitir por la importancia que tiene esta representación que en Zaragoza
se vive con intensidad generación tras generación.
Pasamos a la segunda postal, la
procesión vista desde un balcón parece otra cosa. En otras ciudades los
balcones están muy cotizados, hasta se alquilan para procesiones o encierros. En
Zaragoza están vacíos la mayoría de ellos. Apoyado en la baranda, uno descubre
detalles que desde abajo se escapan. Vemos pasar la Coronación de Espinas. El
leve temblor de los cirios de la peana, el esfuerzo de los que la cargan y con su
vaivén convierte el peso en ritmo de jota que están convirtiendo “la estación”
en las puertas de San Cayetano en espera obligada. Desde arriba el sonido de tambores
y cornetas llega distinto. Los bombos parecen respirar retumbes que suben por
la fachada y se cuelan entra las barandillas como si se suspendieran unos
segundos entre redobles y baquetazos.
No se les ven los ojos a los
cofrades desde esa altura, son más filas de silencio que desde la acera, pero
sabemos que todo cabe bajo un capirote: promesas, cansancio, costumbre heredada,
rezos o simplemente fe.
El balcón se convierte en un
mirador hacia algo más profundo. No formas parte de la procesión y, sin
embargo, te sientes en ella. Estás fuera y dentro a la vez.
Quizá por eso entristece alzar la
vista y encontrarse con balcones vacíos. En calles como Alfonso y
Manifestación, las fachadas se convierten en un continuo de huecos sin mirada,
como si faltara una parte del rito. Desde una balconada no solo se observa: se
acompaña, se sostiene en silencio lo que sucede abajo. Y con esos balcones desiertos,
la escena pierde otra manera de participar en la procesión.
La tercera postal es obligada en
el Jueves Santo de 2026; el estreno en procesión del paso del “Enclavamiento”
por la Crucifixión” celebrando su 75 aniversario. No es solo una novedad; es la
sensación de estar asistiendo a un momento que, con el tiempo, dejará de ser
nuevo para convertirse en parte de nuestra historia.
Antes de salir el paso pertenece
a la cofradía, pertenece a quienes lo han hecho posible. Pero en cuanto pisó la
calle saliendo por la puerta de la iglesia de San Antonio, en cuanto comienzan
a sonar los redobles de tambores y los instrumentos de la Banda de Guerra de la
Brigada Aragón I algo cambia. Deja de ser solo suyo para pasar a ser patrimonio
de la Semana Santa y sus gentes. Alguien
dirá dentro de unos años “yo estuve allí el primer día”, y esa frase tendrá el
peso de lo vivido.
Hoy esta procesión, que desde
hace poco tiempo tiene el nombre de la de “las Llagas”, genera una curiosidad
distinta. Las miradas más atentas, los móviles que se levantan, los fotógrafos intentando
captar el mejor ángulo, los comentarios compartidos en voz baja y no tan baja (no todo el mundo es discreto). Una forma de mirar que mezcla admiración y
juicio, como si todos quisieran encontrar en ese nuevo paso su lugar dentro de
la tradición del Santo Entierro
Final del formulario
La última postal muestra una
escena cargada de simbolismo En el interior de la iglesia de San Pablo un grupo
de hombres, algunos, conocidos cofrades, avanza lentamente, muy juntos, en fila
compacta, con las manos apoyadas en los hombros del compañero de delante. Gestos
y posturas que indica una coordinación no ensayada, pero ya vivida, un esfuerzo
conjunto y, sobre todo, un fuerte sentido de comunidad. Lo que se necesita
para sacar a la calle los pasos de la cofradía del Silencio, salvando las
escaleras y el desnivel existente entre las naves de la iglesia y la calle.
Nadie dirige o guía la maniobra; no
hay una organización precisa ni ensayos detrás de este acto. Tan solo ganas, esfuerzo y
devoción. No es simplemente mover una carroza; es participar en un ritual que
tiene un significado espiritual y cultural para muchos de los protagonistas que
acuden allí año tras año al finalizar los oficios del Jueves Santo. Una suma de
esfuerzos que se coordina para sostener literal y simbólicamente una costumbre cultural y espiritual. La solemnidad del momento crea una atmósfera casi
reverencial. Todo invita al silencio, al respeto y a la emoción contenida, como
todo lo que ocurre en esta iglesia de San Pablo.
Ya lo decía una frase del Pregón:
“esfuerzo generoso de quienes hacen posible que cada procesión salga a la
calle con dignidad y sentido. Entrega silenciosa, responsabilidad compartida de
mantener viva una tradición que no se sostiene sola, sino gracias a muchas
manos y muchos corazones. Y cuanto tenemos que agradecer que haya así cofrades
entre nosotros.”
Ha habido otras postales, y
seguramente tu elegirías otras entre las 17 procesiones del día de hoy. Continuando con el Pregón cuando decía sobre nuestra Semana Santa que no tiene una única manera de
vivirla porque “es la suma de miradas distintas, de vivencias personales, de
formas diversas de acercarse a un mismo misterio”(...). “Porque no todos la sentimos
del mismo modo, ni nos gusta todo ni lo mismo, pero todos la reconocemos como
nuestra. Un mosaico de motivaciones que no vivimos igual, pero que la seguimos
construyendo y nos gusta compartir”.



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