Llevabamos años escuchando que el 12 de agosto de
2026, en una parte de la peninsula, en las coordenadas donde siempre estamos
para estas fechas, se iba a contemplar un eclipse solar total. Un fenomeno que no
acontecía en España en más de un siglo, y que hizo que millones de personas lo
vivieran como un momento histórico e irrepetible.
Se hablaba tanto de él las últimas semanas que casi
termina perdiendo su magia de tanto anunciarlo, como esos acontecimientos que acaba
generando más cansancio que ilusión.
Sin embargo, cuando el cielo comenzó a oscurecerse y
el sol se convirtió en un anillo de luz, lo que parecía un fenómeno cansino se transformó en algo emocionante, capaz de despertar el asombro
incluso en quienes creían estar preparados para verlo o ebntre aquellos que incluso decían "ya veré si lo veré"
Personas de todas las edades salieron a calles y
plazas, como si hubieramos vuelto a ganar el mundial. Pero sobre todo a
montañas, playas y miradores para mirar al cielo al mismo tiempo. Durante unos
minutos, el protagonismo pasó a un fenómeno natural compartido.
Con la capacidad de detener el ritmo de la vida
durante unos minutos, el cielo consiguió que millones de personas levantaramos la
vista al mismo tiempo y familias, grupos de amigos y desconocidos compartimos una misma emoción: el asombro.
Quedaría muy bucólico decir que en la colina donde
subimos a verlo se hizo el silencio mientras la luna avanzaba comiendose al sol.
Al contrario, hubo risas, exclamaciones, bromas y conversaciones que se
mezclaban con la emoción de mirar al cielo con las gafas especiales para la
ocasión. Cada cambio de luz provocaba un comentario. Era imposible quedarse
callados cuando estabamos viviendo algo tan extraordinario. Mientras el cielo se
apagaba lentamente la luna convirtió el sol en un anillo de luz
haciendose de noche no mas de minuto y medio. En cuanto el eclipse pasó de ser
del 100% a un 99,99%, el poder del sol volvió a dar luz sobre la tierra. Y esto fue lo más extraordinario de todo.
Cuando la luz comenzó a regresar, también lo hicieron
las carcajadas y los comentarios sobre lo que acababamos de presenciar.