sábado, 18 de julio de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: De nuevo en el Urbión





























Desde la Senda de los abuelos nos dirijimos al mirador de la Laguna Negra. Ya no estamos dentro del bosque cerrado de Covaleda. Aparecen las formas redondeadas de la montaña, grandes extensiones de pastizal y roca y, delante de nosotros, el paisaje glaciar de Urbión.

Se llega a la zona de la Laguna Helada y desde allí el recorrido enlaza con el GR-86, que permite acercarse al entorno de la Laguna Negra y contemplar desde arriba el circo glaciar. Aquí la montaña ya tiene otro carácter. Estamos cerca de los 2.000 metros y el paisaje es mucho más abierto. El agua, las rocas y las laderas desnudas sustituyen definitivamente al bosque.

Y entonces aparece el Pico de Urbión con sus 2.229 metros.









 

miércoles, 15 de julio de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Por las Malvinas, el Diego y la última de Leo


Tiene que ser dificil jugar contra Argentina cuando los jugadores claman que no lo hacen por ellos, por su gloria, sino por la de un pais entero que grita "por las Malvinas, por el Diego y por la última de Leo".

Y si es contra Inglaterra todos saben lo que significaba ese enfrentamiento. Cuando Inglaterra y Argentina se cruzan en un Mundial, el partido nunca es solo un partido. Es una herida abierta, un orgullo antiguo, una historia que se niega a terminar.

Alguien, en una mesa del fondo, murmuró “la mano de Dios”. Otro respondió “el gol del siglo”. El aire se llena de ecos: el hermano de Ardiles en el recuerdo de España 1982, México 86, el estadio Azteca, Maradona elevándose entre los ingleses. Francia 98, el rojo de Beckham, los penaltis que aún duelen. Corea 2002, la revancha incompleta.

Y allí, sentados frente a la pantalla, frente a las pantallas, hasta estas chicas sabían que en cualquier segundo podía pasar algo que algunos contaríamos durante décadas.

 

 

jueves, 9 de julio de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: El poeta


Ella se sentó sin pedir permiso. La silla de hierro estaba fría, y si fuéramos poetas diríamos que el bronce de Gerardo Diego parecía aún caliente del café que acababa de tomarse hacía casi un siglo. Pero no, la estatua está abrasando del tórrido verano que estamos pasando. Volvemos al relato: Se sentó frente al poeta que todos los días espera que alguien se detenga mientras lee “Soria. Galería de estampas y efusiones”.

Y es que la silla vacía invita a compartir su lectura, y así en la mesa podemos leer: "Poetas andaluces que soñasteis en Soria un sueño dilatado: tú Bécquer, y tú Antonio, buen Antonio Machado que aquí al amor naciste y estrenaste las cruces del dolor, de la muerte...desde el cántabro mar también, como vosotros, subí a Soria a soñar"