Existe una auténtica afición por
convertir la historia en una experiencia vivida: De los mercados medievales que
aparecen por doquier a las recreaciones romanas, íberas, renacentistas, napoleónicas,
de la Guerra Civil, de antiguos oficios, de acontecimientos locales o de episodios
concretos de la historia de cada pueblo.
El último fin de semana de agosto
en Comillas tienen la fiesta de los indianos, el emigrante que marchó a América, hizo fortuna y regresó, y de la que ya hablamos en veranos pasados. Las casas de indianos, los trajes blancos, los
sombreros, los carruajes; la música; los productos americanos, las historias
familiares... tienen cabida en estas jornadas que no recrean ningún acontecimiento
histórico (los Sitios de Zaragoza) o literario (los amantes de Teruel) sino una
época y una transformación social recuperando una memoria que tiene mucha fuerza aquí, con el indiano más famoso entre todos los indianos, el marqués de Comillas, en toda Cantabria, pero también en Asturias, Galicia, Canarias…
No se te ocurra pensar que la
cuestión es simplemente disfrazarse. Ni siquiera cuando te pongas el trajae regional o la tunica de Semana Santa. Y mucho menos unir todo tipo de actos, pues se pueden enfadar, pues
entre estas fiestas se desmarcan a las que se consideran una fiesta temática,
como las de la postal de este fin de agosto y las que se ponen el sello de recreación
histórica que reconstruyen un momento del pasado: ropa, armas, utensilios,
alimentación, música, lenguaje, formas de vida, campamentos e incluso
comportamientos, dedicando tiempo a investigar cómo era aquello que están
reproduciendo.
Y tampoco les gusta compararse
con los trajes regionales. Cuando nos vestimos de baturro en las fiestas del
Pilar, no pretendemos convertirnos en una persona del siglo XIX. El que
participa en una recreación napoleónica si que intenta representar a alguien
que vivió en un momento histórico concreto.
Vestidos de baturro durante las fiestas del Pilar estamos participando
de una imagen cultural de Aragón, aunque la indumentaria concreta no sea
exactamente la que habría llevado tu bisabuelo. En una recreación de los Sitios
de Zaragoza, en cambio, importa que el uniforme corresponda aproximadamente al
ejército francés o a los Voluntarios de Aragón de aquellos años.