Sabes que nos
gusta las efemérides porque, además de ayudarnos a recordar, son momentos para
reencontrarnos y seguir construyendo una historia común. Y en este 2026 va a
ser la cofradía del Prendimiento la que nos va a ofrecer todo un entramado de
efemérides interrelacionadas, una sucesión de aniversarios y celebraciones que
nos ofrecerán buenos motivos para seguir aprendiendo: el 125 aniversario de la
talla de la Virgen del Dolor de la Madre de Dios, los 75 años de su primera
salida procesional y los 50 años de la integración de la mujer en la cofradía.
Y dentro de estas efemérides, se ofreció
la interesante impartida por Wifredo Rincón García para conocer más sobre la
imagen de la Virgen en la figura de su escultor, el zaragozano Carlos Palao
Ortubia. Interesante y necesaria, porque a este escultor le pesa el apellido y
la obra de su padre Antonio, especialmente por los pasos de Semana Santa que
conocemos de este, cuando Carlos solo tiene en nuestras procesiones la
“dolorosa” del Prendimiento. Pero su obra civil y religiosa es lo
suficientemente amplia y valiosa para que sea un artista reconocido y valorado
en la pléyade de grandes escultores zaragozanos. Bueno, y luego está la
misteriosa autoría que se le concede en la “dolorosa” de la Congregación de
Esclavas, y que en ningún sitio se rebate, pero que por las fechas que siempre
se dan, si es de Carlos Palao el artista tenía 10 años cuando la hizo.
“El Escultor Carlos Palao Ortubia
(1857-1934) y su imagen de la Virgen de la Cofradía del Prendimiento de
Zaragoza” fue el título de la conferencia de quien siendo doctor en Historia
del Arte tiene un curriculum impresionante como investigador y como miembro de
múltiples instituciones académicas. Autor de infinidad de obras y artículos
dedicados al arte y a la religiosidad popular, incluyendo, junto a Alfonso
García de Paso del mítico libro «La Semana Santa en Zaragoza», es además
cofrade de la Entrada, fue pregonero en 2003, Placa de Oro de la Junta
Coordinadora en 2005 y el Galardón Tercerol en 2010. Todo un lujo para nuestra
Semana Santa.
La Virgen del Prendimiento nos muestra
el arquetipo de las imágenes dolorosas, con un rostro joven en el que aparece
el sufrimiento de la Pasión de su Hijo. Es del tipo de devanadera, y fue
realizada hacia el año 1900 con destino a la Iglesia de las Escuelas Pías,
donde recibe culto, y con cuya comunidad mantenía estrechas relaciones su autor
Carlos Palao Ortubia, ya que con los PP. Escolapios cursó sus primeros
estudios.
Crecemos como Cofradía alrededor de
María es uno de los lemas de este año para el Prendimiento. Y que no lo duden,
porque hace 75 años procesionando este paso, cumpliendo así un deseo presente
desde el nacimiento de la Cofradía, supuso todo un acontecimiento que cambió la
fisonomía y el carácter de las procesiones en Zaragoza, especialmente el Santo
Entierro. En 1952, la aparición de esta carroza y la de la Virgen de las
Lágrimas de la Cofradía del Descendimiento abrían el camino al surgimiento de
nuevas imágenes de la Virgen, hasta un total de 11 (más otras dos que no salen
en el Santo Entierro) que se procesionan en la actualidad, intercaladas entre
los distintos pasos representativos de la Pasión de Cristo. Hasta entonces, la
tradición secular nos mostraba solamente la presencia de una Virgen Dolorosa.
Y a falta de conocer la autoría de la
Virgen de la Soledad de la Congregación de Esclavas, esta Virgen del Dolor de
la Madre de Dios es la única Dolorosa, desvinculada de un paso de Misterio o
del Calvario, realizada por un escultor zaragozano
Palao merece ser conocido, estudiado y
apreciado como uno de nuestros artistas. Sus obras, repartidas en ámbitos
públicos y privados, están más presentes de lo que sabemos. Redescubrir su
legado no es solo un ejercicio de conocimiento, sino una invitación a mirar con
más atención a nuestro alrededor, por la basílica de Santa Engracia, por el
cementerio, en las Escuelas Pías…en busca de una escultura, que merece ser
conocida y valorada, a lo que sin duda contribuirá un próximo trabajo de
Wifredo Rincón.






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