martes, 28 de abril de 2026

Por Bruselas. La ciudad del comic

























El cómic forma parte de Bruselas. No solo por los  museos o tiendas especializadas: En Bruselas los personajes de historieta aparecen de repente en las fachadas, en callejones y en enormes murales que convierten un simple paseo en una especie de búsqueda del tesoro. Escenas gigantes protagonizadas por personajes míticos del cómic franco-belga ocupando toda una fachada.

Bruselas rinde homenaje a una tradición artística profundamente ligada a Bélgica. Aquí nacieron algunos de los personajes más famosos del cómic europeo, y la ciudad ha sabido integrar ese legado en su paisaje urbano de una manera original y muy cercana.

Y así se ha convertido con el tiempo en la auténtica capital del noveno arte. Tintín ocupa un lugar central en esa identidad cultural. La ciudad ha transformado al personaje en parte de su patrimonio visual y turístico.

Bruselas siente un enorme orgullo por la obra de Hergé. También aparecen otros personajes clásicos como Lucky Luke, Los Pitufos o Spirou, convirtiendo Bruselas en un auténtico museo al aire libre para amantes del cómic.

Uno de los lugares imprescindibles es el Centro Belga del Cómic, instalado en un magnífico edificio modernista diseñado por Victor Horta. Allí, Tintín comparte protagonismo con otros grandes personajes del cómic franco-belga.

Pasear por Bruselas es encontrarse continuamente con el universo de Tintín. La ciudad está llena de murales dedicados al cómic, esculturas y librerías especializadas. Además, muchas tiendas venden ediciones históricas, figuras coleccionables y carteles vintage.


lunes, 27 de abril de 2026

Por Bruselas. La catedral




































La Catedral de San Miguel y Santa Gúdula parece ser que es uno de los templos más impresionantes de Bélgica y otro de los símbolos indiscutible de la ciudad.

Situada en pleno corazón de la ciudad, cerca de la Grand Place, la catedral sorprende ya desde el exterior con sus imponentes torres gemelas, visibles desde distintos puntos de la capital belga. Su estilo gótico recuerda inevitablemente a las grandes catedrales francesas, especialmente a Notre Dame aunque conserva una personalidad propia marcada por siglos de historia.

Llamó la atención la enorme luminosidad del interior. Las altas columnas y las espectaculares vidrieras crean una atmósfera solemne pero también acogedora.

Impresiona el púlpito barroco, algo que ya hemos visto en otras iglesias de la ciudad, pero no de este tamaño. Una auténtica obra de arte tallada en madera con un nivel de detalle increíble, como lo son también los confesionarios.

La catedral está dedicada a San Miguel y Santa Gúdula, patronos de la ciudad, y su construcción se prolongó durante varios siglos, algo que se aprecia en la mezcla de estilos y detalles arquitectónicos. Se empezó a erigir en 1226, el mismo año en que comenzó la construcción de la también gótica catedral de Toledo, y se concluyó en 1500. Aun así, el conjunto mantiene una armonía espectacular.