Está en el barrio de Marolles y esta plaza es famosa porque todos los días hay un mercadillo de antigüedades y objetos de segunda mano donde encontrar de todo: muebles antiguos, vinilos, libros, vajillas, curiosidades… y mucho zarrio.
Tiene un ambiente muy auténtico, donde se mezclan
coleccionistas, vecinos del barrio y curiosos que simplemente paseamos entre
puestos.
La Place du Jeu de Balle despierta temprano. Mucho antes de que la ciudad se desperece del todo, los vendedores ya están montando sus puestos, desplegando mesas llenas de objetos que parecen haber tenido muchas vidas. Aquí no hay escaparates perfectos ni vitrinas elegantes como en la Galería Reales. Todo está al alcance de la mano, mezclado, caótico
Llegar temprano tiene algo especial. Los vendedores aún están colocando sus tesoros, los primeros curiosos se acercan con mirada experta porque es el momento en el que es posible encontrar una pieza única, descubrir un objeto extraño o simplemente dejarse llevar. Porque aquí no se viene solo a comprar. Se negocia, se pregunta, se toca. Y a veces, simplemente, se sonríe y se sigue caminando. Se viene a mirar.
Entre los puestos aparecen viejos relojes que ya no marcan
la hora, fotografías de desconocidos que te observan desde otro tiempo,
vajillas que han vivido más comidas de las que podríamos imaginar, figuras religiosas,
cuadros…objetos con una historia que ya nadie recuerda ni reclama.





















No hay comentarios:
Publicar un comentario