domingo, 26 de abril de 2026

Por Bruselas: El barrio de Santa Catalina




























Sorprenda el barrio de Santa Catalina cuando paseando llegas a él, sobre todo en un mediodía tan resplandeciente como el de hoy. Animado y acogedor este rincón de la ciudad combina historia, ambiente local y una gastronomía espectacular, mezclando cafeterías modernas, tiendas alternativas y bares con edificios históricos y comercios de toda la vida.

El corazón del barrio gira alrededor de la Iglesia de Santa Catalina, un templo que, al margen de que mezcle estilos góticos y barrocos, presentaba una feligresía y una colección de santos de lo más peculiar. Su fachada domina una plaza llena de vida, con veladores y sombrillas que invitan al vermut y a un prolongado tardeo.

Lo que hoy es una plaza elegante y llena de restaurantes fue antiguamente el antiguo puerto interior de Bruselas. De hecho, todavía se percibe ese pasado marinero en el ambiente del barrio y, sobre todo, en su tradición gastronómica. Santa Catalina es famosa por sus marisquerías y restaurantes de pescado, muchos de ellos con enormes bandejas de ostras y marisco fresco expuestas en la entrada.

Llama mucho la atención un antiguo urinario público adosado a uno de los laterales de la iglesia de Santa Catalina. Extraña verlo en una ubicación tan inesperada, pero forma parte de la historia cotidiana y popular de Bruselas, y encaja perfectamente con ese sentido del humor tan particular que caracteriza a Bruselas y es imposible no relacionarlo con el famoso Manneken Pis, uno de los símbolos más conocidos de la ciudad.

 

 




 

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