La Catedral de San Miguel y Santa
Gúdula parece ser que es uno de los templos más impresionantes de Bélgica y otro
de los símbolos indiscutible de la ciudad.
Situada en pleno corazón de la
ciudad, cerca de la Grand Place, la catedral sorprende ya desde el exterior con
sus imponentes torres gemelas, visibles desde distintos puntos de la capital
belga. Su estilo gótico recuerda inevitablemente a las grandes catedrales
francesas, especialmente a Notre Dame aunque conserva una personalidad propia
marcada por siglos de historia.
Llamó la atención la enorme
luminosidad del interior. Las altas columnas y las espectaculares vidrieras
crean una atmósfera solemne pero también acogedora.
Impresiona el púlpito barroco, algo
que ya hemos visto en otras iglesias de la ciudad, pero no de este tamaño. Una
auténtica obra de arte tallada en madera con un nivel de detalle increíble,
como lo son también los confesionarios.
La catedral está dedicada a San
Miguel y Santa Gúdula, patronos de la ciudad, y su construcción se prolongó
durante varios siglos, algo que se aprecia en la mezcla de estilos y detalles
arquitectónicos. Se empezó a erigir en 1226, el mismo año en que comenzó la
construcción de la también gótica catedral de Toledo, y se concluyó en
1500. Aun así, el conjunto mantiene una armonía espectacular.

































No hay comentarios:
Publicar un comentario