Tras el 28 de febrero cuando Estados
Unidos e Israel comienzan a bombardear Irán, a los coleccionistas de viajes, “yonkis
de los viajes low-cost” comienzan a entrarles “el mono”. Conflictos
activos, restricciones en espacio aéreo en Europa del Este y Oriente Medio y
volatilidad en rutas clave generan cancelaciones, desvíos y menor oferta. El
precio del petróleo, rutas restringidas, seguros más altos.
Pero llegadas las vacaciones, la
gente no había dejado de viajar ni de volar. Los aviones salen llenos. Las
compañías ajustan sus precios lanzado ofertas agresivas y mantenido casi toda
su red y la gente simplemente se adapta. No hay síndrome de abstinencia.

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