Alejados del bullicio del centro histórico de Brujas, los
molinos se levantan sobre las antiguas murallas verdes de la ciudad. Basta
caminar unos minutos hacia el este, hasta Kruispoort, una antigua puerta
medieval que formaba parte de las defensas de la ciudad, para llegar a uno de
los rincones más bonitos de la ciudad. Allí, junto a senderos rodeados de
césped y árboles, aparecen varios molinos tradicionales que recuerdan la
importancia que tuvo el viento en la historia de Flandes y que permiten
entender cómo era la vida en la antigua Brujas
Los molinos se construyeron sobre las antiguas murallas
medievales de la ciudad. Servían para moler grano y aprovechar el viento de la
llanura flamenca. Durante siglos fueron esenciales para la economía local.
Entre todos ellos, el más conocido es Sint-Janshuismolen, un
molino del siglo XVIII que todavía conserva buena parte de su mecanismo
original. De hecho, sigue funcionando en determinadas ocasiones y se puede
visitar para entender cómo se molía el grano hace cientos de años.





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