domingo, 26 de abril de 2026

Por Bruselas: Patatas fritas, gofres y bombones





































Si hay algo que se disfruta en la capital belga, además de pasear, es comer. Y los estímulos son permanentes, especialmente de gofres, patatas fritas y bombones.

En Bruselas es casi imposible caminar unos minutos sin encontrarse con el irresistible olor de un gofre recién hecho. Crujientes por fuera y tiernos por dentro, se sirven solos o cubiertos de azúcar, chocolate, nata, fruta o caramelo. Comer uno mientras se pasea por las calles del centro es casi un ritual para los turistas.

Otro clásico inevitable en el paseo son las patatas fritas belgas. Doradas, crujientes y servidas en cucuruchos de papel con distintas salsas, forman parte del paisaje urbano de Bruselas. Hay pequeños puestos por toda la ciudad donde siempre parece haber cola, señal de que algo bueno se está cocinando. Lees y ves que en Bélgica las patatas fritas son casi una institución nacional. Los belgas defienden orgullosamente que nacieron en allí y se toman muy en serio el asunto

Y, por supuesto, hablar de Bruselas es hablar de chocolate. Los escaparates de las chocolaterías parecen auténticas joyerías llenas de bombones cuidadosamente colocados. Otras tiendas parecen museos del dulce, con escaparates elegantes y bombones perfectamente alineados como pequeñas joyas. Pasear frente a esas vitrinas es una auténtica tentación. Los bombones belgas tienen fama mundial. Los hay rellenos de praliné, crema o licor, elaborados con una delicadeza casi artesanal. Entrar en una chocolatería de Bruselas es toda una experiencia para los sentidos.

El aroma del chocolate se mezcla constantemente con el de los gofres y las patatas fritas en el centro de Bruselas. Bruselas se pasea con la vista… pero también con el olfato. Placeres sencillos y populares

 




 

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