lunes, 30 de marzo de 2026

CARTAS COFRADES 2026-XIV: Domingo de Ramos

 

Temiendo siempre la llegada de la lluvia, siempre hemos asumido cuando aparece el viento como parte inseparable del alma de esta ciudad. El viento, siempre molesto a los estandartes y a los terceroles, te hace temer por los mantos y otros ropajes, incluso por las figuras y sino que te cuenten lo que sufrió el anterior Jesús de la Humillación cuando se incorporaba al Santo Entierro en 1992. El viento, muchas veces presente pero nunca lo habíamos vivido en procesión con la intensidad que sufrimos desde ayer hasta el punto de suspender procesiones, condicionar recorridos y hacernos temer por el patrimonio.

Ayer ya quiso ser protagonista en la procesión y proclamación del pregón. El viento y el frio. Seguro que nunca lo olvidaremos. Nada más salir, mientras se rezaba la oración de inicio en las puertas de San Cayetano, algunos mástiles de guiones se doblaron, siendo el de la Humillación el más evidente, por lo que a sus portadores no les quedó otra que llevarlos tumbados.

Y en este Domingo de Ramos, que muchos vivimos, como se decía ayer en el pregón, como la primera figura que aparece por la puerta de San Cayetano sobre el paso de la Entrada en Jerusalén; ese niño que, al grito de “hosanna” y al son de las carracas, recibe con júbilo a Jesús, el viento y el frio tampoco se lo han querido perder. Ni en San Pablo ni en San Miguel, ni en las Mónicas, ni en San Felipe, ni en el barrio Oliver ni en San Gregorio. Y así, como en el pregón, estandartes tumbados, o incluso a ratos, a media altura como el de la Entrada de Jesús en Jerusalén, casi ha sido lo de menos.

Bueno, y basta que en el pregón de ayer nos digan que “si hace falta nos subimos a la fuente de la Samaritana”,  van y ponen unas vallas para que no lo hagamos.

La Humildad, la Humillación y el Ecce Homo han modificado el recorrido, acortándolo en algunos casos, o evitando por donde más sopla. Y así la Humildad salva el Coso Bajo, nos perdemos su paso por San Nicolás y el emocional recibimiento con la Piedad, pero nos ofrecen un recorrido alternativo de lo más atractivo camino de la Seo, pasando por la iglesia de la Magdalena, la calle Don Juan de Aragón, la plaza Santa Marta y un primer paso por la calle Dormer hasta la plaza de la Seo.

El recorrido de la Humillación evita atravesar la plaza del Pilar, algo que no puede hacer el Ecce Homo con el Puente de Piedra; no queda otra si quieres llegar a Altabás. Al menos la sólida escultura, de una sola pieza, no lleva ropajes. Como el Martes Santo siga soplando el viento, será imposible que la Virgen de los Ángeles en su Tristeza de la Crucifixión cruce le puente de Piedra desde el barrio Jesús. El cierzo los suele acompañar, pero como ha soplado hoy….

Más drástica ha tenido que ser la decisión de suspender la salida del viacrucis parroquial de San Pablo por parte de la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores y la Cofradía del Silencio. En este caso no por lo que el viento pudiera hacer sufrir directamente en calles tan recogidas como las de este barrio, sino por el riesgo de desprendimientos de tejados, fachadas y balcones. El viacrucis se ha realizado por las naves de la iglesia, contando con la intervención de heráldicas y campanas y las jotas alusivas a las estaciones que cada año oímos en esta procesión.

Y en el Prendimiento, lo más llamativo para todos, pues no la veíamos así desde 2010, la decisión de no poner el palio sobre la imagen de la Virgen Dolorosa. La Esclavitud de Jesús Nazareno bastante tenía con las obras de la plaza de San Miguel para cambiar recorridos, teniendo que iniciarlo por la calle del mismo nombre, hasta hace un par de días también levantada. El paso por el Coso, Independencia, la plaza de Santa Engracia  y alguna esquina por donde sopla el viento, de los que hacen levantar terceroles y temer por los cabellos, las potencias y túnica del Nazareno.

Nos gusta la nueva disposición de las esculturas en el paso de Jesús de la Humillación, donde Caifás coge protagonismo sobre el resto de las figuras sin quitárselo a Jesús, que lucía una preciosa túnica morada sin ningún tipo de adorno. También es un acierto reducir el tamaño de las plumas del casco del centurión.

Nos emocionaron las dos primeras “levantás” de los pasos de la Humildad en la puerta de su iglesia. Nos gustó la saeta de la calle Fuenclara a cargo de un cantaor cordobés. Hay que pasar el puente de Piedra con el Ecce Homo y disfrutar de la naturalidad con la que termina el traslado dejando las puertas de la iglesia de Altabás abierta a todo aquel que sigue la procesión.

Nos encanta que las carracas de la Entrada cumplan 60 años; 60 años enriqueciendo los sonidos de procesión en un día en que oímos de todo. Nos gusta la escolapia despedida a la Virgen de los Dolores del Prendimiento en San Cayetano, en un año plagado de conmemoraciones en torno a esta imagen (125 de la talla, 75 de su incorporación a las procesiones de la cofradía, 50 de la incorporación femenina), así como el final de los Nazarenos en San Miguel con el descenso de los tres pasos al interior de la iglesia. Nos gustaría subir al emocionante viacrucis de la Coronación en su paso por el Hospital.

Mañana más. Ya sabemos que no llueve. Ahora que deje de soplar el viento.

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