La Pingada de Mayo es una de las tradiciones populares más
antiguas y espectaculares de muchas zonas rurales de Castilla y León,
especialmente en las provincias de Soria y Burgos.
La celebración consiste en cortar, trasladar y levantar un
gran pino en un lugar destacado del pueblo. Ese árbol simboliza la llegada de
la primavera, la fertilidad de la tierra y la renovación de la vida.
Los mozos del pueblo van al monte para escoger un pino recto
y alto. Lo talan y lo llevan entre todos hasta el pueblo, antiguamente con
bueyes o a hombros. Una vez allí, comienza el pingar” el mayo, es decir,
levantarlo poco a poco usando sogas, horquillas y palancas de madera, sin
maquinaria moderna.
Cuando el árbol quedaba erguido, el pueblo entero lo celebra
con música, jotas, comidas populares y vino.
Muchos investigadores la relacionan con antiguos rituales
europeos de culto a los árboles y a la fertilidad, similares a los maypoles de
otros países. Con el tiempo, la tradición se integró en las fiestas populares
de los pueblos.
Todavía hoy se mantiene con mucha fuerza en pueblos de la
comarca de Pinares, como: San Leonardo de Yagüe, Navaleno, Covaleda, Vinuesa, Molinos
de Duero o Quintanar de la Sierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario