jueves, 19 de marzo de 2026

CARTAS COFRADES 2026-X: El sayón

 



Más de una carta hemos dedicado al papel que juegan “los actores de reparto” (para nada lo son) que aparecen en los pasos entre protagonistas divinos y santos. Figuras que se muestran sin potencias, ráfagas, nimbo discoidal, diademas o coronas. Y entre ellas distinguimos los que representan la humanidad y la bondad (el Cirineo, la Verónica, Nicodemo…) y los que actúan con maldad. Con la llegada del nuevo paso del “enclavamiento” a las procesiones de la Crucifixión, la figura del “sayón” adquiere una mayor atención al convertirse en este paso en el único protagonista de la escena (de momento) junto a Jesucristo.

No se si te pasará a ti, pero el sustantivo “sayón” solo lo leo y oigo entre la palabrería de “semanasanta”, cuando su significado, para el diccionario, es de uso general: “verdugo, persona encargada de ejecutar a los condenados a muerte”, sin hacer referencias a la Semana Santa salvo en la acepción “cofrade que va en las procesiones de Semana Santa vestido con una túnica larga”

Entre el vocabulario cofrade sin embargo un sayón es la figura que aparece en los pasos más dramáticos representando a los verdugos o ayudantes encargados de ejecutar la condena de Jesucristo. Son figuras con presencia frecuente en escenas de la flagelación o la crucifixión. Y entre los pasos zaragozanos encontramos tres entre los pasos de la Columna, uno en la Coronación de Espinas, otro en las Siete Palabras y ahora en este nuevo paso de la crucifixión. El que encabezaba la Caída de la cofradía de Jesús Camino del Calvario se perdió.

Estos personajes simbolizan la violencia y el sufrimiento infligido a Jesús durante su camino hacia la cruz. La burla y la crueldad de los sayones nos muestran hasta dónde puede llegar el ser humano cuando pierde la compasión y deshumaniza, y su presencia es fundamental para entender el dramatismo y la narrativa de los pasos.

Así aparecen con expresiones exageradas con gestos duros o incluso grotescos, el ejemplo más evidente es el que vemos en las procesiones de la Columna en el paso de la condena de Jesús a los azotes” de Martín Nieto. O con actitudes de burla, también en otro paso de la Columna, el de la Flagelación, o como el que aparece en la Coronación de Espinas.

No es el caso de nuestro protagonista en el “enclavamiento” de Ángel Luis Tejera que, al igual que el sayón de la Quinta Palabra, aparece ejecutando su cometido con frialdad, incluso con indiferencia.

Estas representaciones buscan acentuar el contraste entre la crueldad humana, la tensión del misterio y la serenidad de Cristo.  Ayudan a narrar visualmente los episodios de la Pasión y aportan ese fuerte componente teatral tan del uso del barroco, por eso aparecen con gestos exagerados o caricaturescos, aunque en esto difícil ganar a los romanos de la “Coronación”.

Antes hemos mencionado el paso de la Caída, cuya composición, con el sayón perdido, era similar al Camino del Calvario de Valladolid, obra de Gregorio Fernández. En este paso castellanos aparece uno de los sayones más famosos de la historia de la imaginería pasional, el conocido como “de la trompeta”, quien con el gesto de tocar la trompeta quiere anunciar el camino al Calvario. Leete el artículo de Carlos González en Ziudad Cofrade nº 3 y sabrás más de él. Y ya que hablamos de Carlos; nuevo presentación de libro sobre música y Semana Santa para el lunes 23 en San Pablo

 Bienvenida al nuevo paso, del que esperamos hacer protagonista en la carta del Jueves Santo.

 

 

 

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