miércoles, 19 de marzo de 2025

CARTAS COFRADES 2025-IV: Al encuentro de la gente


Decía Guillermo Carreras en la presentación del número 2 de la revista Ziudad Cofrade lo que había aprendido y disfrutado realizando la entrevista a Fernando Aquilué.

Muchos lectores podemos decir lo mismo al leerlo, y algunos hasta nos sentiremos reflejados al compartir opinión. Y casi firmaríamos cuando dice que "a nuestra Semana Santa le quitaría un poco de ortopedia". A veces parecemos juguetes de cuerda con capirote ensartados en una barra de futbolín. Giros extraños, curvas donde la fila exterior intenta dar zancadas que ni las de Ana Peleteiro, o primeras filas que llegan hasta una pared y ahí se quedan, cara a la pared. 

Para Aquilué "en Zaragoza hay muy poca improvisación, demasiada rigidez" o "que se desprecia un poco al público, (...), como tenemos que formar así o asá, en esta calle no se puede poner nadie". Y así nos recuerda que esto es un sinsentido porque el objetivo de las cofradías al salir a la calle es hacer pública la penitencia. 

"Si la haces en la calle la haces para el público, no tiene sentido apartar a un público que en mi opinión, no te da problemas. En esta ciudad la gente en general no se va a poner delante de los tambores ni va a entorpecer el paso de la procesión. Hay demasiadas vallas, demasiadas limitaciones y prohibiciones, y creo que esto le quita un poco de encanto a nuestra Semana santa. Para mi, la procesión son los cofrades y el público, ellos son una parte fundamental, separarles demasiado es un error, y si no, que la gente vea las procesiones por la tele ¿no?, pero eso ya no nos gustaría tanto". Pero cierto es, en según que sitios, donde mejor se ve la procesión es por la televisión.

Una inmensa mayoría de cofrades zaragozanos somo además público, personas que acompañamos en las procesiones a otras cofradías. Como cofrades entendemos muchas limitaciones que sufrimos como público; pero no todas; especialmente cuando en mismas situaciones unas veces unos dejan y otros no.

Puedes llevar rato viendo pasar procesiones apostado en una esquina, pero llega un cetro y decide que no quiere ver a nadie ahí. Lógicamente uno se va. Al rato también desaparece el cetro; tiene que seguir liberando esquinas. En cuanto se va, "la esquina liberada" vuelve a estar ocupada por otros y tú te has quedado sin el sitio.

La calle del Buen Pastor tiene su aquel en la misma tarde. Calle que se utiliza para organizar formaciones, con algunas cofradía puedes quedarte tras la última fila y avanzar con ellos para situarte bien colocado en la plaza de San Cayetano. Intentas hacer lo mismo con la siguiente y una valla te deja en los porches del Mercado. Y sobre la calle Dormer ni te cuento. Ves pasar procesiones encogido en el umbral del Archivo Provincial o en las pequeñas puertas de la Maestranza, hasta que llega una comitiva que desaloja por completo el tramo entre la plaza Santa Marta y la de la Maestranza. 

Cuando realizamos el proyecto para que la Dolorosa volviera a discurrir por la calle Dormer, allá por 1997, indicábamos, dada la estrechez de la calle, que no se fuera estricto con la formación ni con el público asistente, sugiriendo la posibilidad de permitir incluso que se entremezclara por las filas. Nunca ha sido así. Y seguramente por lo que refería Aquilué sobre el comportamiento del público.

La fisonomía actual de la plaza del Pilar se inaugura en mayo de 1991. Unas semana antes se había celebrado "el Encuentro", pudiendo considerarse como el primer acto público celebrado en el llamado desde entonces "salón de la ciudad" ( el pregón se había realizado en Santa Engracia). Serían las ganas que tenían los zaragozanos de disfrutar de semejante espacio (recordamos que la anterior bandeja estaba delimitada por escaleras y parterres), el caso es que cuando llegaron "la Dolorosa" y "el Calvario" estas tuvieron que abrirse camino entre el gentío que esperaba el acto. Han pasado 35 años (con cinco suspensiones) en esa fría plaza, y algunos recordamos ese 1991 como el más cálido, acogedor y popular de los celebrados. Pero, en 1992 se pusieron las vallas y desde 1993 los jóvenes scouts de Santa Engracia limitan el recorrido dentro de la bandeja del Pilar.

Esta carta más "entrecomillada" que nunca, hace gala del espíritu del blog. Las comilla aparecen para contar lo que potros hacen mejor que tú, siendo de generaciones colindantes pero coetáneas, y de dos cofradías muy distintas en el concepto del desfile por lo que celebran.

Y ahora es cuando el amigo cetro viene y te dice: "chavalote, aquí tienes el cetro, organizas y luego me cuentas" .






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