Una nueva carta bibliográfica; y en esta ocasión sobre el libro causante de tanta misiva sobre publicaciones en esta cuaresma de 2025. Si porque, lo que en otros años hubiera sido una para todas, el libro sobre el paso titular de “la Columna” no podía ser menos que el resto de pasos de esta cofradía, que tuvieron sus correspondientes cartas. Desde este blog también queremos la colección completa de cartas de los cinco volúmenes monográficos de los pasos de la cofradía de la Columna.
Pero no solo por eso; siendo
justos, el esfuerzo y la dedicación de la cofradía, la figura del escultor José
Bueno, y la impresionante escultura a la que se le dedica el libro, merece el
reconocimiento y la difusión.
El primer volumen de esta serie se dedicó en 2019 al paso de "Jesús es condenado a los azotes", con motivo de su bendición y primera salida procesional.
Para el segundo número un buen
motivo fue cumplir en 2022 los veinticinco años de la primera salida
procesional del paso de la flagelación, el realizado por el imaginero murciano
José Antonio Hernández Navarro.
Llega ahora el dedicado al paso
titular. Sin duda la gran obra de arte del siglo XX en nuestra Semana Santa ,
libro que debe formar parte, no solo de la bibliografía de Semana Santa, sino también de la historia del arte aragonés, como sucede para el siglo XIX con
las obras de Llovet o Antonio Palao (quien tras el trabajo de Wifredo Rincón, del que hablamos cartas atrás, puede gozar de mayor reconocimiento aún).
Así, con el título El paso del
Señor atado a la Columna nos llega el tercer número de esta colección, que
fue presentado en la iglesia de Santiago el 20 de noviembre.
Cuenta con una presencia esplendida,
con un papel de calidad, llamativas fotografía antiguas y actuales, y una
documentación extensa con bocetos de Bueno, de Borobio para el paso, o de los Albareda
para el altar, ilustrando la lectura y permitiéndonos a los lectores visualizar
directamente lo que estás describiendo en el texto, haciéndolo aún más
atractivo.
Jesús Cortes firma varios artículos, y en el prólogo
valora y reseña lo que nos encontraremos entre sus 154 páginas: un
reconocimiento a la importancia de esta imagen. Un reconocimiento por la
importancia del artista y el valor de la obra de arte, por todo lo que ha
supuesto para la cofradía como símbolo identitario y eje de veneración y
devoción.
El trabajo es coral, con las firmas habituales de la colección. Así el propio Jesús Cortés nos introduce en los antecedentes
al paso y en los primeros movimientos dados hasta que Bueno inicia la obra, dando
pie al capítulo sobre la gestación de la escultura desarrollado por el sobrino
nieto del escultor.
José Ramón Morón Bueno, profesor de arte y la
persona que más sabe sobre el artista. Y así, dice de esta talla que “podemos
considerarla como una reinvención de una
iconografía con particular presencia en el arte religiosos español (…) La
escultura representa el clímax de una acción, un instante preciso (…) Se trata
de una disposición formal inédita , que no sigue ningún modelo histórico”.
Es Ángel Nápoles quien nos habla
del paso, recreando su historia y trufándola de anécdotas del momento, como la que
cuenta (sin confirmar), que hubo que desmontar el pie izquierdo de la talla
para su traslado desde Madrid a Zaragoza
porque no cabía en el camión. Nos habla de su presentación en la Lonja, de las
cuerdas procedentes de las campanas de San Gil, del chasis del vehículo militar,
o de cuando se tuvo que recortar la columna para que pudiera entrar en la
iglesia de la Magdalena. Pero sobre todo valorar como este conjunto reúne insignes
firmas del arte zaragozano del momento como el arquitecto Regino Borobio, el
pintor Baqué Ximénez, la forja de Pablo Remacha y el escultor Bueno. A estos artistas
dedicará un capítulo Miguel Ángel Arruego, que también desgrana en otro el
altar donde tienen la suerte de poder venerar en la iglesia de Santiago.
Armando Cester relata la relación entrañable y agradecida de la cofradía con el autor, además de
la evolución y modificaciones que ha tenido el paso a lo largo de las décadas.
En el último capítulo Nápoles hace un resumen sobre las referencias del paso en
medios de comunicación.
Con esta publicación se cierra el
amplio año de actividades del 75 aniversario de la primera salida procesional
de esta escultura. Que tuviéramos un libro por motivo del aniversario, sería una gran noticia. No sería
algo novedoso, pero no dejaría de ser una gran noticia. Pero valoramos que sea
algo más que un libro conmemorativo; algo frecuente en toda la cofradía. No es
un libro aislado, es el tercero de una colección dedicada a todos los pasos de
la Cofradía, por lo cual, y esto vuelve a ser una buena noticia, es que aún
quedarán dos más por llegar.
La perspectiva de sumar más números a la bibliografía cofrade zaragozana siempre será bien recibida; si además suponen completar una serie, crear una colección sobre una temática concreta, aún adquiere más valor. Como lo tienen las publicaciones de la Asociación para el Estudio de la Semana Santa; como lo tuvo en su momento Redobles.
Como se dijo en la presentación, a la Columna hay que agradecerle muchas cosas en la Semana Anta de Zaragoza; una de ellas es esta colección. Su vocación divulgadora, que no deja de ser una vocación formadora y catequista. Nos ayuda a comprender mejor este misterio y la vida de una cofradía siempre dispuesta a crecer internamente y proyectarse al exterior.
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