Mostrando entradas con la etiqueta Cantabria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cantabria. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Desde el balcón

 


Sobre las callejuelas empedradas de Santillana del Mar, los balcones, firmes y generosos, muestran la elegancia de la arquitectura cántabra. Colgados de las barandillas, los claveles de aire, los tiestos y macetas aportan un aire fresco y vivo, suavizando la sobriedad de la piedra y la madera, y manifestando que, por muy turística y masificada que esté la villa de las tres mentiras, en cada casa late todavía un rincón de intimidad doméstica.

Desde uno de los balcones, una mujer se asoma a la calle. Observa a los visitantes que recorren el pueblo con la calma de quien está en su casa. En la calle es constante el murmullo de pasos sobre el empedrado, el trajín de las tiendas, de los restaurantes y hoteles que dan vida al casco histórico. Arriba, en cambio, reina la serenidad: los balcones son miradores discretos, espacios a medio camino entre la intimidad de la casa y la curiosidad por la calle.

La escena se repite a diario, como un cuadro costumbrista que define a Santillana del Mar. Refleja la vida pausada del pueblo: los comercios abiertos en las plantas bajas, el murmullo de pasos sobre el empedrado, la convivencia entre quienes llegan de paso y quienes habitan allí todo el año.

viernes, 12 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: El cañón del Corro


La peregrina había recorrido ya muchos kilómetros desde Cóbreces aquel día. El empedrado de las cuestas de Comillas se le hacía duro bajo las botas, y al doblar la esquina de la iglesia de San Pedro, buscó un rincón donde descansar. Se sentó en la piedra húmeda, dejó el paraguas de cuadro escoceses apoyado a su lado y, junto a los soportales del antiguo Ayuntamiento, miró con calma la calle de los Arzobispos que se abría ante ella hasta terminar en la Casa Ocejo.

Frente a ella, oxidado y cubierto de grafitis, se alzaba un cañón, truncado en su base y clavado en el suelo a modo de bolardo. Parece más un recuerdo que un objeto útil, pero conservaba la solidez de lo que se ha mantenido en pie a lo largo del tiempo.

Recordó haber leído que en muchos pueblos costeros reutilizaban viejos cañones para proteger calles y plazas. Vestigios de un tiempo en que el mar traía tanto comercio como amenazas. Pensó en los marineros de Comillas, en los barcos que partían y regresaban con el Atlántico pegado al alma, en la necesidad de defensa cuando las costas no siempre eran seguras. Y eso que la peregrina no sabe que en el puerto había otros dos cañones que se utilizaban para amarrar los barcos. Hace años dejaron de ser bolardos y recuperaron su porte mirando al mar abierto.

Le sorprendió sentir una mezcla de abandono y resistencia en aquel objeto. Los grafitis lo habían ensuciado, pero seguía allí, firme, convertido en parte del paisaje entre el Corro y la plaza de la Constitución. Igual que los muros de piedra, igual que la iglesia.

La flecha amarilla pintada en la pared cercana, la que le marcaba de nuevo el rumbo hacia Santiago le recuerda que mañana hay que seguir. Guardó el móvil, recogió el paraguas y se levantó. Aquel cañón ya no defendía a nadie, pero seguía cumpliendo función de mojón del tiempo, recordatorio de que los caminos, los de mar, los de fe, los de piedra siempre se cruzan en algún punto. 


 

jueves, 11 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Paseando perros





Muchas mañanas veo a Isis paseando el perro hasta que se sienta en el banco en el que, en “Puerto escondido”, muere Jana Oncayo. Fantaseo pesando que vive en la Casa del Duque y le hago protagonista del párrafo del libro de María Orduña.

"Descalza, abrió la puerta principal de la Casa del Duque y se dirigió hacia su salida. El cielo estaba despejado: iba a cuajarse, sin duda un día esplendido. (...) Atravesó el estrecho pavimento de asfalto y entró en el parque del monumento al marqués de Comillas. Dejó atrás el camino principal, arenoso y lleno de pinochas desperdigadas. Avanzó un poco más y se sentó, por fin, en un banco de madera que miraba hacia el cementerio de Comillas, teniendo a su izquierda, muy cerca, una robusta y gruesa cruz de piedra que se asentaba sobre un sencillo pedestal, y dejando, más lejos y sin prestarle la más mínima atención, el monumento vertical al marqués de la ciudad".

Pero Isis no vive en la Casa del Duque; ni siquiera el perro es suyo, simplemente la contratan para sacarlo a pasear. Ahora hay más mascotas que niños. Isis, que durante años trabajó como canguro, ve como las familias ya no la llaman para cuidar a los pequeños mientras trabajaban o salen por la noche. Ahora le piden quedarse con el perro. La tasa de natalidad en España ha alcanzado mínimos históricos; tener un perro es más fácil y barato que criar un hijo, y algunos optan por tener mascotas como un miembro más al que también hay que cuidar. Familias multiespecie las llaman. 


 

martes, 9 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Atardece en San Vicente de la Barquera





Despedimos el día en San Vicente de la Barquera con un cielo encendido, como si el mar y las nubes hubieran pactado regalar su última postal antes de que la noche se adueñe del horizonte. En el brazo mayor de la ría en la que se convierte el río Gandarilla, las barcas descansan inmóviles sobre la arena húmeda, al capricho de las mareas y en espera de las horas de pesca. Ese atardecer se refleja tiñendo el agua de tonos rojizos y dorados. La silueta de la iglesia de Santa María de los Ángeles, junto al castillo vigilan desde lo alto la belleza pura de un lugar donde la tierra se funde entre el cielo y el mar.

Nos vamos a cenar a La Folía unas rabas y chipirones.


 

lunes, 8 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: En el monte Corona





















En el  Monte Corona, muy cerca de Comillas encinas, robles, eucaliptos y pinares se mezclan en una gran masa forestal que cubre colinas y senderos. En lo alto del monte se encuentra la ermita de San Esteban, desde donde se disfrutan vistas espectaculares de la playa de Oyambre y de la ría de la Rabia y, en los días despejados, de los Picos de Europa.

Sorprende encontrar también un pequeño bosque de secuoyas, en medio de este rincón cántabro. No es tan extenso como el cercano de Cabezón de la Sal, pero se visita con más tranquilidad, sintiendo ese silencio que parece brota de los árboles y sin el agobio de aparcar en la carretera. Hace años íbamos a las secuoyas cuando no teníamos mejor cosa que hacer. De un tiempo a esta parte, redes sociales y demás publicaciones lo han popularizado y ya no tiene la misma magia.

Estas colosales coníferas, originarias de California, fueron plantadas a mediados del siglo XX. Sus troncos rojizos se elevan rectos hacia el cielo, y el silencio parece más profundo bajo su sombra. Uno se siente como en un bosque de película, en una versión cántabra de los parques nacionales americanos. El suelo está cubierto de agujas secas y la luz se filtra suavemente, creando un ambiente de calma absoluta.


 

domingo, 7 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Una mirada al paraíso


Desde que a un banco gallego, en los acantilados de Loiba, le escribieran en su respaldo "el mejor banco del mundo", es normal encontrar bancos con matrícula. Y este es nuestro favorito.

El mar se extiende hasta donde alcanza la vista, y las olas rompen en la costa llegando hasta el banco como un suave murmullo que acompaña el atardecer. La luz dorada del sol ilumina el prado y tiñe el cielo de tonos cálidos. Gerra siempre es un lugar que, si logras abstraerte de la terraza del hotel, invita a la calma. Un banco de madera, el sonido del mar, el verde de los prados y un horizonte que inspira… no hace falta más.


 


 

sábado, 6 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Turistas vs turistas


No hay nada que moleste más a un turista que el resto de los turistas, esos que masifican las zonas turísticas, y que tú te has dado derecho a disfrutar sin agobios pero que los demás turistas no te dejan, como si tuvieras patente de corso y el resto no. Si ya te das el título de veraneante, nivel distinto que el de turista, todavía te molestan más.

La playa de Comillas tiene una balaustrada que la recorre. La mitad de la balaustrada, hasta la Caracola y la Pérgola, separa el arenal de una explanada convertida en aparcamiento. Al menos, en su día, respetaron el antiguo secadero de redes. A partir de ahí aparece un paseo con pinos, palmeras y césped.

La señora de la Torre baja todos los días a la playa. Sale de la finca, atraviesa el pinar y las palmeras y accede al arenal. La señora de la Torre se ha vuelto activista este verano, al estilo Tita Cervera cuando defendía el arbolado del paseo del Prado. El ayuntamiento de Comillas quiere cargarse esta zona verde para ampliar el aparcamiento. Hay ayuntamientos muy torpes; como si con eso se solucionara el problema de saturación que le viene a Comillas que sigue creciendo y creciendo, edificando y edificando  en sus afueras hacia Ruiseñada, hacia Ruilobuca... La playa no va a crecer, tampoco los supermercados (¿para tres meses?), ni los servicios públicos. Esperemos que no la conviertan en Noja o Laredo.



 

viernes, 5 de septiembre de 2025

POSTALES DESDE EL VERANO 2025: El Partenón cántabro

























En pleno valle cántabro de Iguña, en el pequeño pueblo de Las Fraguas, se alza uno de los edificios más sorprendentes de la región: la Iglesia de San Jorge, popularmente conocida como el Partenón de Cantabria.

Seis columnas en la fachada, otras tantas rodeando el edificio, un frontón triangular y una simetría perfecta; todo un ejemplo de templo griego. Fue construido en 1890 por orden de los duques de Santo Mauro, sobre las ruinas de una antigua ermita medieval, como panteón familiar. Años más tarde, los duques lo donaron al pueblo para que funcionara como iglesia parroquial bajo la advocación de San Jorge.

El edificio es un magnífico ejemplo de neoclasicismo. Cuarenta columnas de orden corintio rodean el edificio, lo que le confiere una elegancia y monumentalidad que sorprenden en un entorno rural.

La iglesia se levanta sobre un pequeño cerro, con vistas al valle, muy cerca del Palacio de Los Hornillos, residencia de verano de los duques y otro de los atractivos de la zona. Construido entre 1897 y 1904 fue el lugar donde se rodaron los exteriores de la película de Alejandro Amenábar “Los otros”.