En la plaza Mayor de Ayllón se
encuentra esta pequeña joya del románico, construida en el siglo XII, que
merece postal propia de este verano.
Se trata de un templo románico
tardío, ya en transición hacia el gótico que conserva un bonito ábside
semicircular, decorado con capiteles de motivos vegetales y una colección de
canecillos que sostienen una curiosa cornisa trenzada. Pero si hay algo que
llama especialmente la atención es la balconada del atrio, construido todo ello
en el siglo XVI, y su portada con rosetones de inspiración bizantina, motivos
en zigzag y los característicos ajedrezados que tanto nos gustan de este
estilo. La finalidad de la citada balconada no era otra que la de servir a los
miembros del cabildo eclesiástico como excepcional mirador para asistir a los
festejos taurinos, que en esa época se celebraban en la plaza.
Del interior poco queda de la
decoración original pues fue desacralizada en 1902. Los retablos y cuadros
desaparecieron con el paso del tiempo, pero todavía podemos encontrar un
excepcional sepulcro de alabastro que sirvió de enterramiento para María
Álvarez de Vallejo y su marido, Pedro Gutiérrez, secretario y tesorero de los marqueses
de Villena.
Hoy la iglesia ha cambiado de
función, pero no de protagonismo. Su interior se utiliza para conciertos,
exposiciones y representaciones teatrales
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