La foto captura bien la atmósfera del lugar: un día nublado típico del norte, aunque de estos apenas ha habido este verano, el césped verde, el banco solitario y la imponente arquitectura neogótica del palacio de Sobrellano.
El banco de hierro forjado invita a sentarse y contemplar.
Pocas veces se muestra la campa vacía. Cuando no hay turistas está el
mercadillo de los viernes, cuando no un concierto, unas jornadas deportivas o demostraciones folclóricas. Se
agradece encontrarlo así en esta tarde que amenaza lluvia. Por fin.
El verano se irá en breve y llegará el silencioso y
ligeramente melancólico otoño que ya anuncia la postal de hoy: un día gris, un
banco vacío, un césped abierto y un palacio que parece flotar entre la niebla.
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