Actualmente todo se explica o con
el cambio climático o con una conspiración de la internacional ultraderechista.
El caso es que la llegada en masa de carabelas portuguesas a las costas cantábricas si que tiene su explicación en el calentamiento del mar. Hata este año nunca las habíamos visto en la playa y, desde el comienzo el verano, ya avisan que podría ser un episodio habitual en los próximos veranos. Los expertos apuntan a una combinación de factores como la temperatura, el viento y las corrientes debido a los respectivos cambios que estos fenómenos están sufriendo por el cambio climático.
Una carabela no es una medusa, aunque sean de la misma familia. Buscas en internet y te dicen que es “un sifonóforo colonial, es decir, parece un único animal, pero se trata de una colonia construida por diferentes individuos, en la que cada uno de ellos realiza una función diferente, y uno de estos individuos constituye el característico flotador que sobresale del agua y funciona como una vela”. Lees esto y a un te da más reparo encontrártelas.
La carabela portuguesa vive flotando
en la superficie del océano. Tiene una especie de flotador lleno de gas que
sobresale del agua y funciona como una pequeña vela. Por eso no nada de manera
autónoma como una medusa: se deja transportar por el viento y las corrientes. Su
flotador azulado o violáceo recuerda vagamente a una pequeña carabela
portuguesa navegando.
Pues nada; las seguiremos viendo llegar a la playa.
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