"El Sanedrin" de la
playa disfruta de sus últimas horas de sol y arena. Le gustaría seguir alargando el
verano, pero ya no quedan días para hacerlo. Los telediarios desde el 21 de
agosto van poniéndole fin, y hasta Pedro Sánchez ha vuelto de sus vacaciones. Pero
las del Sanedrín saben que el verano no termina cuando se va la gente. Termina
cuando empiezan a desaparecer las sombrillas de la playa.
Durante semanas han estado allí,
una junto a otra, mirando al mar. Han soportado el sol de agosto, la arena, las
toallas mojadas, los libros que nadie terminó de leer y las conversaciones que
empezaron por la mañana y se alargaban hasta la tarde.
Lo contaba Julio José Ordovás,
panadero de la Magdalena en su columna del Heraldo. “La playa es la máxima
expresión del materialismo. La glorificación y la globalización de la carne. La
democracia de las tetas caídas y de las barrigas cerveceras. El igualitarismo
de las chanclas made in China y de los bañadores made in Bangladesh. Un placer
pasivo e impune”. Y el tanga es la
abreviatura del verano. Y a todo esto “el Sanedrín” le ha sacado punta
Pero hoy esto se pone serio. Todavía
queda gente bañándose. Todavía hay niños en el agua. Todavía alguien camina
descalzo por la orilla. El mar sigue exactamente en su sitio. Mañana quizá
quede alguna sombrilla, pero no será la nuestra, tampoco la del Sanedrín. El
verano todavía está ahí, pero ya ha empezado a irse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario