viernes, 27 de febrero de 2026

CARTAS COFRADES 2026-IV: De Palao a Ochoa


Me vienen conexiones, pensamientos divergentes a partir de la estupenda conferencia con la que se abrieron las jornadas culturales de la Junta Coordinadora en este 2026 y posiblemente me vaya por las ramas, pero va a ser una buena excusa para paliar una deuda que se tiene contraída con una escultura.

Carlos Pardos, Javier Jerez y Víctor Carazo desarrollan una aleccionadora conferencia bajo el título “De Jorge Albareda a Víctor Carazo: Cincuenta años con el arte aragonés”. La Hermandad del Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Esperanza, además, por si no te has enterado de ser la organizadora del Pregón 2026, está conmemorando el 50 aniversario de su fundación, que va unido al de su talla titular, realizado por Jorge Albareda en 1977.

La conferencia versa en torno a la saga Albareda, la familia de escultores e imagineros que desde mediados del siglo XIX son referente destacado de la escultura en Aragón, receptores de encargos públicos y religiosos, donde desarrollaron imágenes y conjuntos escultóricos de fuerte carácter simbólico. DE ellos nos dicen que sus obras combinan tradición y personalidad propia, manteniendo un equilibrio entre el respeto por la iconografía clásica y una interpretación más contemporánea. Y de esto son un claro ejemplo las dos imágenes de los pasos de la hermandad citada. Y a estos pasos ahora hay que añadir las cartelas realizadas por Víctor Carazo, de ahí el título de la conferencia.

Si en la carta anterior hacíamos mención a que la “dolorosa” del Prendimiento, obra de Carlos Palao, puede ser la única (a expensas de concretar la autoría de la de las “esclavas”) realizada por un escultor zaragozano, y que Carazo es el último imaginero zaragozano (y no zaragozano) con obra entre nuestros pasos con el de Cristo abrazad a la Cruz y la Verónica, en esos cincuenta años que van desde Albareda a Carazo, solo encontramos a Rafael Ochoa.

Es verdad que junto a él debemos nombrar a Francisco Rallo, que aunque nacido en Alcañiz, su taller estaba en Zaragoza y sus calles dan buena muestra de su trabajo. En los años 80 realizó una réplica de la imagen de Jesús en Getsemani del desaparecido Convento de Jerusalén, y con ella procesionó algún año la cofradía de la Oración en el Huerto. También debemos mencionar a Daniel Clavero, que aunque nacido en Granada, desde los 14 años vive en Zaragoza y suyo es el paso fundacional (1992) de la cofradía de Cristo abrazado a la Cruz y la Verónica; Cristo que seguimos acompañando el Martes Santo.

¿Y de Rafael Ochoa pues?. Del zaragozano con corazón compartido con Samper de Calanda es la Virgen de la Soledad a la que se le rinde culto en la iglesia del Corpus Christie, propiedad de la Hermandad de San Joaquín con la que salía en la procesión de “la Soledad” entre 2003 y 2019.

Los gustos generalizados, casi siempre tendentes al estilo barroco, y del que creo que solo salvan al Ecce Homo y a los pasos de la Hermandad de Cristo Resucitado, no han tratado bien a esta imagen que ha dejado de participar en procesión. Sin embargo, esta Virgen de Rafael Ochoa corresponde a su tiempo y a los deseos de la Iglesia, quien a lo largo de la historia ha sido quien ha impulsado la creación de obras y estilos que han marcado profundamente el patrimonio cultural occidental.

El deseo de tener una imagen propia para ser procesionada en andas en la procesión de la Soledad, y que su propiedad no supusiera un conflicto con el Decreto Domenech, se gestionó por parte de la junta de la Dolorosa de finales del siglo XX cuando se les propuso que el Arzobispado no pondría ninguna objeción a la realización de una imagen si esta se ofreciera al culto, y mucho menos si se aprovechada la construcción de un nuevo templo para la Parroquia del Corpus  Christi. Eso si, su realización estaría condicionada por ciertos requisitos artísticos exigidos por el Arzobispado:

"Que al ser la primera imagen del Tercer Milenio que realice la Iglesia Zaragozana aporte alguna novedad artística de cara al futuro, siendo deseable que su expresión sea “la Serenidad y la Esperanza” como mensaje a transmitir a los fieles “puesto que la invocamos en la antesala de la Resurreccción.

Que el Consejo valoraría muy positivo y práctico la creación de una pequeña comisión Hermandad-Parroquia para sacar adelante el proyecto, participando en la elección de los bocetos-ideas sobre la imagen, a fin de conseguir la más idónea y a gusto de todos.

Que la imagen sea de madera y así reciba culto en la parroquia, siendo tallada de tal forma que pueda ser vestida en los actos procesionales que la Hermandad considere conveniente."

Y ahí está el resultado. La imagen debía aunar la tradición de la Hermandad y el deseo de conseguir una obra de valor artístico que una talla del siglo XXI merece, la primera de este siglo. Los condicionantes artísticos supusieron una amenaza al mismo pues obligaban a conjugar una estética que aceptará el estilo de las procesiones de la Dolorosa en particular y de la Semana Santa zaragozana en general con los deseos del arzobispado y que fuera armónica con una arquitectura y ornamentación contemporánea. Por eso esta escultura tiene y tendrá mucho más valor artístico que la mayoría de pasos que procesionamos. Bucea por la web dolorosa.net y encuentra todo el proceso que gestó el encargo.

De ella se dijo y se dice lo que está y lo que no está en los escritos. Y ni siquiera a merecido una "Holy Cards" en la sección "no procesiona".

Para ver una obra de arte, solamente hay que tener el interés y el respeto que el artista puso al realizarla  (Rafael Ochoa).

 

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