En Zaragoza, como en el resto de España salvo algunas excepciones locales, la celebración litúrgica del Corpus dejó de celebrarse ordinariamente en jueves y pasó al domingo en 1990. La decisión fue solicitada por la Conferencia Episcopal Española a la Santa Sede y fue aprobada para adaptarse a los cambios del calendario laboral y la reducción de festivos nacionales. Este año ha vuelto a celebrarse en jueves, uno de esos tres que relucen más que el sol, debido a la visita del Papa León XIV a España este fin de semana.
La festividad del Corpus Christi
en Zaragoza tiene una historia de más de siete siglos y constituye la celebración
más antiguas de la ciudad, documentada ya en 1324 y organizada ya desde
entonces conjuntamente por el cabildo catedralicio y las autoridades
municipales. Su origen está ligado a la solemnidad católica del Corpus Christi,
instituida en el siglo XIII por el papa Urbano IV para honrar la presencia de
Cristo en la Eucaristía.
Durante los siglos XIV y XV la
celebración fue creciendo en importancia. La procesión dejó de ser únicamente
un acto litúrgico para incorporar elementos teatrales y festivos conocidos como
entremeses, representaciones religiosas y alegóricas que se desarrollaban a lo
largo del recorrido.
Uno de los aspectos más
característicos del Corpus zaragozano fue la incorporación de figuras festivas
como gigantes, dragones y otros personajes simbólicos. Los historiadores
consideran que los actuales gigantes de Zaragoza tienen su origen precisamente
en estas celebraciones del Corpus. Aunque algunas de estas manifestaciones
fueron restringidas a finales del siglo XVIII, siguieron formando parte de la
memoria popular de la ciudad.
En los siglos XVI y XVII adquirió
gran protagonismo la Custodia procesional del Pilar, una extraordinaria obra de
orfebrería renacentista realizada entre 1535 y 1537, que todavía hoy preside la
procesión y a la que acompaña en los últimos años el Paso del Cristo del Amor Fraterno
de la cofradía de la Eucaristía, portado a costal.
Durante siglos, el Corpus Christi
fue considerado la fiesta principal de Zaragoza, con una enorme participación
de instituciones civiles, gremios y cofradías. Solo perdió ese papel central
cuando la devoción a la Virgen del Pilar adquirió un protagonismo creciente y
fue reconocida como patrona de la ciudad.
Desde el año pasado la celebración ha ampliado el recorrido de la procesión y esa participación que aúna carácter religioso y patrimonial. Cofradías, instituciones, comulgantes, banda de música, tambores y la recuperación de los gigantes que simbolizan las partes del mundo.
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