jueves, 3 de abril de 2025

CARTAS COFRADES 2025-X: Cofradía con iglesia

 

Hoy queremos destacar el gran logro y osado paso dado por una cofradía zaragozana; pero vamos a dejarlo para el final de la carta.

Entre los fines de todas las cofradías y hermandades, junto al fomento de la piedad, la caridad y la espiritualidad de los hermanos, figura el culto y la devoción a sus advocaciones, siendo éste, en muchas ocasiones, su fin principal.

En Zaragoza, las actuales cofradías penitenciales no siempre han tenido fácil el cumplimiento de este fin, quedándose durante décadas reducido al culto público mediante las procesiones de Semana Santa. Es lo que tenía el hecho de la conformación de las cofradías en torno a los pasos de misterio de la Hermandad de la Sangre de Cristo para participar en el Santo Entierro. La Piedad o la Dolorosa, con imágenes exentas que ya disponían de altar en San Cayetano lo tuvieron fácil, pero para el resto, de Pascuas a Ramos, los pasos en su totalidad quedaban guardados en el almacén de la Hermandad.

La evolución de nuestras cofradías a lo largo del tiempo ha facilitado subsanar este vacío. Al conseguir tener imágenes propias, o ampliando el conjunto devocional, las cofradías han podido disponer de figuras devocionales a las que poder entronizar en sus sedes canónicas o en otras iglesias para dedicarle culto religioso y recibir la devoción de hermanos y los fieles. En esto, la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén muestra una singularidad que la entronca con el nacimiento de las cofradías en los años 30 del siglo XX: Un solo “misterio”, una sola procesión más el Santo Entierro y un único paso concebido para su veneración pública el Domingo de Ramos. En situación parecida se encuentran la Congregación de Esclavas, con su “dolorosa” del siglo XIX concebida para las procesiones.

Y así, salvo esta peculiaridad de “la Entrada”, el resto ha conseguido consagrar al menos alguna de sus advocaciones en lugar sagrado y público, aunque no todas al mismo nivel ni con facilidad de accesibilidad. Curioso que los que más difícil lo tienen son cofrades con sus imágenes devocionales en San Cayetano, solo abierto cuando hay un acto programado.

Las demás cofradías nacidas en torno a un misterio de la Pasión, o han dispuesto al Cristo protagonista del paso en un altar (Eucaristía, Humildad, Negaciones, Columna, Despojado, Exaltación) y/o disponen de otras figuras, especialmente de María para conseguir este fin (Huerto, Prendimiento, de nuevo la Humildad o la Columna, Calvario, La Llegada, las Siete Palabras, la Crucifixión, el Descendimiento y la Resurrección)

Hay imágenes unidas inequívocamente a la iglesia que les cobija. Parroquia y devoción que se retroalimentan más allá de la cofradía. No entenderíamos una sin la otra, como el Nazareno en San Miguel, El Cristo del Silencio y la Virgen Blanca en San Pablo o el Ecce Homo de San Felipe bajo el baldaquino que se encargó a Llovet para ensalzar su culto. Una iglesia de San Felipe que además nos ofrece las advocaciones de “la Humillación” y el busto coronado de “la Coronación”.

Y otras que adquieren protagonismo por su ubicación, consiguiendo que nunca pasen inadvertidas en dos de las iglesias más concurridas en sus eucaristías a lo largo de todo el año; y ahí tenemos a dos de los pasos de Jesús camino del Calvario en la basílica de Santa Engracia, o parte del paso de Jesús abrazado a la cruz y de la Verónica en la parroquia del Carmen. Esto también lo consigue la Santa Cena a lo largo de la Cuaresma en la parroquia del Perpetuo Socorro; impresionante este 2025 el montaje del apostolado en torno a la mesa del Señor

Otras imágenes han conseguido un hito que les confiere un enorme valor, devocional y artístico, así como a la titularidad de la cofradía propietaria. Podemos nombrar la entronización del Cristo de la Expiración en una capilla de la basílica del Pilar, pero que decir del Cristo de la Exaltación sobre el presbiterio de la parroquia de Santa Gema, o el Cristo condenado a los azotes de “la Columna” en el retablo el Altar mayor de la iglesia de Santiago.

Así tenemos iglesias y parroquias con cofradías. Y en estas iglesias, algunas tienen pedestales, otras altares, camarines e incluso capillas. Hasta una "sala capitular". También tenemos a la Virgen de las Lágrimas, una de las protagonistas de este 2025, a la que costó colocar en un oratorio en el Colegio de El Salvador. Lo que nunca habíamos tenido es cofradía con iglesia. Y esto si que es un hito de nuestra historia cofrade, un logro valiente conseguido por la cofradía Jesús de la Humildad Entregado por el Sanedrín y de María Santísima del Dulce Nombre, que seguro que saben aprovechar tras el cierre del convento de Santa Mónica tras casi 400 años de presencia en Zaragoza.

Te pones a pensar y solo se ven ventajas a nivel organizativo, patrimonial y espiritual que equilibran los miedos que seguro supuso aceptar el ofrecimiento del usufructo, con todos los gastos añadido que conlleva. La cofradía no dependerá de los horarios o limitaciones de una iglesia y puede organizar sus cultos, reuniones y actos sin necesidad de coordinar con otras celebraciones o grupos parroquiales

Puede conservar y exponer sus imágenes, pasos procesionales y enseres sin depender de terceros. Tener una iglesia propia refuerza la identidad de la cofradía y su importancia dentro de la comunidad. Le otorga relevancia social y prestigio. Y si quisiera podría generar ingresos, organizando actividades culturales o alquilando espacios para eventos religiosos o sociales.

No vamos a tener esta Cuaresma Sanedrín. Tras la comida nos faltará la tertulia sobre el museo. La implantación tan arraigada de muchas de las imágenes en las iglesias dificultará enriquecer el cuerpo expositivo. Por otro lado, puede suponer recuperar de “Pascuas a Ramos” esos pasos de misterio guardados en el almacén. En cuanto al resto de elementos que podrían formar parte, esperemos que no cueste tanto ponerse de acuerdo como realizar una colección de cromos.



lunes, 31 de marzo de 2025

CARTAS COFRADES 2025-IX: Ochenta y cinco veces siete

 

Repasando la ya extensa bibliografía cofrade zaragozana, encontramos todo tipo de contenidos. Desde libros dedicados a toda la Semana Santa y sus cofradías en general, a monográficos de casi todas ellas, desarrollando su historia, analizando sus actos y su patrimonio. Estudios de pasos o de actos, análisis de imágenes, ensayos sobre música, tambores, libros de fotografías… hasta tenemos tres dedicados a cofrades con nombre y apellidos.

Lo que no teníamos era un autentico “anuario”, que es lo que es Ochenta y cinco veces siete; ya lo dice el subtítulo: Todas las procesiones de la cofradía de las Siete Palabras y de san Juan Evangelista. 1940-2024.

Pedro Luis Ferrer y David Beneded nos ofrecen todo lo significativo de todas las procesiones de “las Siete Palabras” de cada año desde su fundación. Año a año hasta 85 veces. Cada uno de los capítulos sigue el mismo esquema, encabezado por una cita significativa de una voz autorizada, mayoritariamente de cofrades.

Le sigue la composición de la junta de gobierno con el nombre de cada uno de los cargos, junto al número de hermanos y los movimientos de ingresos y bajas que presentan. Continúan con las incidencias de cada procesión, las distintas que han tenido a lo largo de los años, dedicándose con profundidad a la predicación de las Siete Palabras en la mañana del Viernes Santo. Ya lo escribe Pedro Luis en el primer párrafo del prólogo:

“En Zaragoza existe desde el quince de febrero de 1940 una cofradía penitencial que, contra lluvia y granizo, incluso durante una pandemia como la del COVID 19, no ha dejado de cumplir un solo año con su fin fundacional: predicar públicamente la mañana del Viernes Santo las Siete Palabras que Cristo pronunció en la Cruz”.

El trabajo es tremendo, ímprobo si esta empresa fuera iniciativa de otra cofradía, pero a su favor ha jugado que desde 1940 la combinación de los primeros tambores zaragozanos, junto al empuje de la Acción Católica, presentara una “singularidad inconfundible que  la convirtió en la más popular y numerosa y la más esperada y seguida en toda la ciudad”, haciendo que existan todos los años crónicas periodísticas relatando con detalle las procesiones de las Siete Palabras.

Y así, de cada procesión nos detalla el tiempo climatológico disfrutados o sufridos, no marca el recorrido, los nombres de los predicadores de cada palabra y la asistencia de hermanos, distinguiendo los que portaban instrumentos. Y lo mismo con el Santo Entierro.

Las novedades presentadas en cada Semana Santa o las noticias especiales son notificadas. Desde el primer toque de tambores propio de la cofradía en 1943, a los distintos estrenos de atributos o  la creación de nuevas procesiones. Se citan los nombres de los responsables de la sección de tambores, para terminar con un resumen de la memoria anual con lo más destacado de cada año, más allá de las procesiones.

Y todo ilustrado con decenas y decenas de evocadoras fotografías, documentos, carteles, artículos de prensa o programas de todos los tiempos y momentos. De ahí, la larga lista de fotógrafos o de archivos que aparece en las primeras páginas.

La presentación fue de categoría en el Salón de la Corona del Edificio Pignatelli, con la presencia de las máximas autoridades; y así el libro esta firmado en sus prólogos por el presidente de Aragón, Excmo. Sr. D. Jorge Azcón, por el arzobispo de Zaragoza y por el presidente de la Junta Coordinadora, además del actual hermano mayor.

Mención especial merece el primer capítulo dedicado a Mosén Francisco Izquierdo Molins, fundador de la cofradía y de tantas iniciativas zaragozanas, y el dedicado a la fundación de la cofradía, con la elección de los elementos identitarios, el cuidado del carisma propio de la Acción Católica, y la búsqueda del factor diferencial.

A partir de aquí ochenta y cinco “semanasantas”, con muchos datos compartidos con otras procesiones, con otras cofradías. Y en este mundo que las cosas buenas de una las queremos reproducir las demás; ojala tengamos replicas de “tantas veces como haga falta” de procesiones de otras cofradías.

sábado, 29 de marzo de 2025

CARTAS COFRADES 2025-VIII: 75 años de Lágrimas


Como siempre se escribe en estas cartas, hacemos bien en celebrar todo aniversario. Raro es el año que no nos ofrezca más de uno el calendario, como ocurre en este 2025. Jubileo de plata con la peana de “las Siete Palabras”, de oro con la incorporación de la mujer en “el Silencio”, y de diamante para la fundación de la cofradía de la Coronación de Espinas y también para el paso de la Virgen de las Lágrimas en “el Descendimiento”.

Y este último hay para celebrarlo. De los señeros en la historia cofrade zaragozana porque la Virgen en “el Descendimiento” marca hitos que trascienden a la historia moderna de nuestra Semana Santa. Y lo hace desde su fundación en 1940, aunque el paso tardara en llegar una década, pues es la primera de las actuales cofradías que añade en su título la advocación de la Virgen María junto al “misterio” del paso que procesiona.

Un proceso lógico cuando la devoción mariana ha trazado la historia espiritual de esta ciudad, pero también la del "Descendimiento", como han explicado estos días en las jornadas culturales de la Junta Coordinadora y en los artículos de la revista de esta, por no hablar de las publicaciones de García de Paso o de Federico Pradas. La cofradía del Descendimiento, al nacer del impulso espiritual de la Real Congregación de la Anunciación y San Luis Gonzaga, recoge de esta institución la devoción mariana. De ahí su anagrama, que representa el lema “a Jesús por medio de María”. Y por eso se eligió el paso del Descendimiento para participar como cofradía en el Santo Entierro, porque era el único que quedaba con la presencia de María.

Como una imagen vale más que mil palabras, en el Centro Pignatelli está instalada la exposición 75 años de Fe, donde nos ofrecen un recorrido fotográfico desde la donación del rostro de la Dolorosa a finales de los años 40, el origen de la procesión de “las Lágrimas” en 1950, la evolución del paso (este año de estreno), a los cambios de coronas, las diferentes túnicas, o el manto.

Hazte con la revista de la Junta Coordinadora, con unos excelentes e ilustrativos artículos sobre el aniversario, y visualiza en canal de las jornadas culturales la mesa redonda dedicada al acontecimiento, porque siempre merecen la pena.

La historia de los pasos de Virgen en nuestra ciudad nos ofrece su historia particular en relación con el Santo Entierro, y la aparición de la Virgen de las Lágrimas tiene su protagonismo, más allá de ser la primera que se procesiona bajo palio por las calles de Zaragoza.

En la primera procesión de la Lágrimas, el Martes Santo de 1950, tras introducir el paso del Descendimiento en San Cayetano, no se permitió la entrada del paso de la Virgen. La Hermandad de la Sangre de Cristo adujo que sólo podía procesionar un paso de la Virgen en el Santo Entierro y que por lo tanto no tenía cabida otra Virgen en San Cayetano. Otra razón que se dio era que sólo podían desfilar en el Santo Entierro los pasos propiedad de la organizadora. Esto provocó que muchos hermanos del Descendimiento no quisieran salir en la procesión, o que durante la misma los cofrades apagaran sus velas al paso por la Diputación Provincial (Federico Pradas Ibañez, A Cristo por María; 2014). Aquel día inspiró a un cofrade una poesía con estrofas como

 Veinte siglos después, la tropelía

que el sanedrín no osó, hoy la sufriste,

y separada de Jesús, en triste

cárcel quedabas, mientras Él moría.

 Pero no sufras más, de esa manera,

que si te dio prisión un fariseo,

está contigo Zaragoza entera.

Hasta 1962 la Sangre de Cristo no permitiría su participación en el Santo Entierro, aunque desde diez años antes lo venía haciendo la Dolorosa de la cofradía del Prendimiento del Señor. También se había incorporado en 1957 la Dolorosa de la Congregación de Esclavas. Hasta 1968 no lo haría la Virgen Blanca de la cofradía del Silencio cuando ya la procesionaba en su procesión del Jueves Santo desde 1953.

Celebrar conlleva recordar para transmitir y reivindicar. Reivindicar porque las cosas no siempre han sido como las conocemos, y mucho menos la historia empieza cuando llega uno.


miércoles, 26 de marzo de 2025

CARTAS COFRADES 2025-VII: El libro del Señor atado a la Columna


Una nueva carta bibliográfica; y en esta ocasión sobre el libro causante de tanta misiva sobre publicaciones en esta cuaresma de 2025. Si porque, lo que en otros años hubiera sido una para todas, el libro sobre el paso titular de “la Columna” no podía ser menos que el resto de pasos de esta cofradía, que tuvieron sus correspondientes cartas. Desde este blog también queremos la colección completa de cartas de los cinco volúmenes monográficos de los pasos de la cofradía de la Columna.

Pero no solo por eso; siendo justos, el esfuerzo y la dedicación de la cofradía, la figura del escultor José Bueno, y la impresionante escultura a la que se le dedica el libro, merece el reconocimiento y la difusión.

El primer volumen de esta serie se dedicó en 2019 al paso de "Jesús es condenado a los azotes", con motivo de su bendición y primera salida procesional. 

Para el segundo número un buen motivo fue cumplir en 2022 los veinticinco años de la primera salida procesional del paso de la flagelación, el realizado por el imaginero murciano José Antonio Hernández Navarro.

Llega ahora el dedicado al paso titular. Sin duda la gran obra de arte del siglo XX en nuestra Semana Santa , libro que debe formar  parte, no solo de la bibliografía de Semana Santa, sino también de la historia del arte aragonés, como sucede para el siglo XIX con las obras de Llovet o Antonio Palao (quien tras el trabajo de Wifredo Rincón, del que hablamos cartas atrás, puede gozar de mayor reconocimiento aún).

Así, con el título El paso del Señor atado a la Columna nos llega el tercer número de esta colección, que fue presentado en la iglesia de Santiago el 20 de noviembre.

Cuenta con una presencia esplendida, con un papel de calidad, llamativas fotografía antiguas y actuales, y una documentación extensa con bocetos de Bueno, de Borobio para el paso, o de los Albareda para el altar, ilustrando la lectura y permitiéndonos a los lectores visualizar directamente lo que estás describiendo en el texto, haciéndolo aún más atractivo.

Jesús Cortes firma varios artículos, y en el prólogo valora y reseña lo que nos encontraremos entre sus 154 páginas: un reconocimiento a la importancia de esta imagen. Un reconocimiento por la importancia del artista y el valor de la obra de arte, por todo lo que ha supuesto para la cofradía como símbolo identitario y eje de veneración y devoción.

El trabajo es coral, con las firmas habituales de la colección. Así el propio Jesús Cortés nos introduce en los antecedentes al paso y en los primeros movimientos dados hasta que Bueno inicia la obra, dando pie al capítulo sobre la gestación de la escultura desarrollado por el sobrino nieto del escultor.

José Ramón Morón Bueno, profesor de arte y la persona que más sabe sobre el artista. Y así, dice de esta talla que “podemos considerarla como  una reinvención de una iconografía con particular presencia en el arte religiosos español (…) La escultura representa el clímax de una acción, un instante preciso (…) Se trata de una disposición formal inédita , que no sigue ningún modelo histórico”.

Es Ángel Nápoles quien nos habla del paso, recreando su historia y trufándola de anécdotas del momento, como la que cuenta (sin confirmar), que hubo que desmontar el pie izquierdo de la talla para su traslado desde Madrid  a Zaragoza porque no cabía en el camión. Nos habla de su presentación en la Lonja, de las cuerdas procedentes de las campanas de San Gil, del chasis del vehículo militar, o de cuando se tuvo que recortar la columna para que pudiera entrar en la iglesia de la Magdalena. Pero sobre todo valorar como este conjunto reúne insignes firmas del arte zaragozano del momento como el arquitecto Regino Borobio, el pintor Baqué Ximénez, la forja de Pablo Remacha y el escultor Bueno. A estos artistas dedicará un capítulo Miguel Ángel Arruego, que también desgrana en otro el altar donde tienen la suerte de poder venerar en la iglesia de Santiago.

Armando Cester relata la relación entrañable y agradecida de la cofradía con el autor, además de la evolución y modificaciones que ha tenido el paso a lo largo de las décadas. En el último capítulo Nápoles hace un resumen sobre las referencias del paso en medios de comunicación.

Con esta publicación se cierra el amplio año de actividades del 75 aniversario de la primera salida procesional de esta escultura. Que tuviéramos un libro por motivo del  aniversario, sería una gran noticia. No sería algo novedoso, pero no dejaría de ser una gran noticia. Pero valoramos que sea algo más que un libro conmemorativo; algo frecuente en toda la cofradía. No es un libro aislado, es el tercero de una colección dedicada a todos los pasos de la Cofradía, por lo cual, y esto vuelve a ser una buena noticia, es que aún quedarán dos más por llegar.

La perspectiva de sumar más números a la bibliografía cofrade zaragozana siempre será bien recibida; si además suponen completar una serie, crear una colección sobre una temática concreta, aún adquiere más valor. Como lo tienen las publicaciones de la Asociación para el Estudio de la Semana Santa; como lo tuvo en su momento Redobles.

Como se dijo en la presentación, a la Columna hay que agradecerle muchas cosas en la Semana Anta de Zaragoza; una de ellas es esta colección. Su vocación divulgadora, que no deja de ser una vocación formadora y catequista. Nos ayuda a comprender mejor este misterio y la vida de una cofradía siempre dispuesta a crecer internamente y proyectarse al exterior.

 

domingo, 23 de marzo de 2025

CARTAS COFRADES 2025-VI: Para pegar y coleccionar

 


Uno, que desde la infancia es recolector de todo aquello que huele a Semana Santa, recibió con entusiasmo la noticia de que la nuestra iba a tener su colección de cromos. Y como uno es muy simple, solo se quedó con eso, sin mirar más allá, sin pararse a pensar en derechos de imagen, negocios en busca de beneficios, dimes, diretes y asuntos de tal índole. Como parece ser que han surgido diversos contratiempos, de momento los niños de la Coronación van a ser los únicos que entre ellos pueden decir “lo ten” “lo ten” “lo ten”… “me falta”

La cofradía de la Coronación de Espinas celebra el 75 aniversario de su fundación bajo el lema “Unidos por Tú Corona”. Abrieron las jornadas culturales de la Junta Coordinadora, donde les oímos desgranar, al igual que en el programa de Pasión en Zaragoza, un estupendo programa de actos y actividades, que ellos se empeñen en destacar, como siempre hacen, desde la humildad que les caracteriza,  con un halo de sencillez y poco menos que “para consumo interno”

Para nada. Y el álbum de cromos es un ejemplo. Proyecto ambicioso, currado, trabajado y con sentido de proyección. Javier Clemente contaba que el sentido del mismo era que los niños, a los que en un principio solo va dirigido, tuvieran algo especial y único para ellos en este aniversario, que se sientan protagonistas de la celebración en una faceta particular. Hasta que no se acabe de publicar la colección, nadie más podrá disfrutar del álbum. Con los cromos quieren reunir a los más pequeños, y que entiendan la cofradía más allá de lo que ven.

Con un toque de inspiración “manga”, estilo “anime” a partir de fotografías de Jorge Sesé, que es el creador de los cromos, el álbum tiene un desarrollo que recorre todo lo relacionado con la procesión, centrándose en los espacios donde los niños son protagonistas, para pasar posteriormente a las diferentes secciones y atributos de las procesiones, para que vean, se centren y conozcan otros elementos que puedan parecer más lejanos a sus intereses, hasta llegar al último cromo, el del manto misionero que ha sido confeccionado con la tela del guion fundacional.

El 7 de enero se comenzó a repartir y en cada ensayo se reparten los cromos entre los niños. Ya tengo ganas de que los niños de la “Coronación” completen la colección para poder tener nuestro mi álbum.

La experiencia de otras ciudades muestra como, lo que nació en Sevilla como una forma para ambientar a los niños en el mundo cofrade tras dos años sin procesiones por la pandemia, es hoy un éxito que cautiva también a padres y abuelos, creando una sinergia entre toda la familia alrededor de los cromos cofrades y que se ha exportado a otras capitales andaluzas.

Y como en el mundo cofrade no pasa como con los de “Panini”, no hay “fichajes” de nueva temporada, y “los titulares son siempre los mismos”, cada año aparecen nuevos álbumes dedicados a temáticas concretas. He leído que el álbum de Sevilla de 2025 tiene previsto alcanzar una tirada de veinticinco mil ejemplares. En el primer año, diez mil álbumes se agotaron en diez días. Y las “quedadas” para intercambiar los “repes” movilizaron más treinta mil personas, ampliando cada año los puntos de distribución de los cromos, pudiendo solicitarlos en quioscos de todo el país.