domingo, 6 de septiembre de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: La ruta del Cares
















La Ruta del Cares, entre Poncebos (Asturias) y Caín (León), es uno de los itinerarios de senderismo más emblemáticos de España. A lo largo de sus 11 kilómetros, recorre un sobrecogedor desfiladero horadado por el río Cares, en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. 

El sendero arranca junto al aparcamiento del Funicular de Bulnes en Poncebos, que es donde nos hemos quedado en esta ocasión. Tras cruzar un pequeño puente, la ruta gana altura durante los dos primeros kilómetros. Desde ahí, la perspectiva se amplía: el Cares serpentea en el fondo del abismo, flanqueado por altísimos paredones calizos. 

Lo que hoy es una ruta de senderismo originalmente fue una hazaña de ingeniería hidráulica. En 1916 se inició la construcción de un canal de casi 9,5 km entre Caín y Camarmeña, con el objetivo de transportar agua hasta la central hidroeléctrica de Poncebos. La obra tardó seis años en completarse y supuso un desafío humano y técnico formidable: más de 5.500 metros de túneles, decenas de trabajadores durmiendo en cuevas y barracones, transportes en barcazas a través del canal o con caballerías, y jornadas interminables con herramientas manuales y mechas de pólvora.

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Un nuevo retablo







En un año en que solo nos falta una ceremonia para cumplir con el título de una de las películas que popularizó a Hugh Grant, cada vez que entramos en la iglesia de San Cristobal de Comillas nos acordamos de otra boda, aunque esta no aconteció, y” los primos” terminaron celebrando veranos pasados. Desde este año a los que entran a la iglesia habrá que recordarles que es la de la película “Primos”, pues recientemente se ha llevado a cabo el montaje de un nuevo retablo.

Los retablos barrocos originales de la iglesia de San Cristóbal fueron destruidos durante la Guerra Civil y durante décadas las paredes del templo quedaron encaladas y desnudas. Como solución temporal, el presbiterio pasó a ser presidido únicamente por una gran cruz de madera, que es la imagen que todos tenemos en la cabeza, hayas entrado alguna vez o la vieras en la película.

La enorme cruz se ha retirado para dar paso a la instalación de un nuevo retablo para que, según dicen unos y argumentan otros, devuelva parte de la dignidad y el aspecto histórico al altar del templo.

Mira que me gusta el arte religioso, pero me sigue sorprendiendo que se sigan realizándose obras nuevas con la estética del pasado, cuando la propia iglesia, a lo largo de la historia siempre ha estado en la vanguardia del arte. Recurrimos a la prensa para ver como se ha fraguado y el debate patrimonial y social en torno a la recuperación de los retablos en la iglesia de San Cristóbal de Comillas ha sido complejo. Mezcla la dolorosa pérdida de su identidad histórica, la burocracia institucional y las discrepancias sobre los criterios de restauración artística.

El Gobierno de Cantabria comenzó a estudiar  trasladar parte de los retablos históricos almacenados en la antigua Universidad de Comillas. Quienes lo defendían sostenían que era la manera perfecta de "matar dos pájaros de un tiro". Por un lado, se devolvía la dignidad perdida a la parroquia del pueblo con piezas de gran valor. Por el otro, se garantizaba la conservación de unas obras de madera policromada que corrían riesgo de deterioro por la humedad estructural que arrastra el complejo del Seminario.

Historiadores y defensores del patrimonio del Seminario se opusieron firmemente. Argumentaban que desvestir una joya arquitectónica como la iglesia del Seminario Mayor para vestir la parroquia era un "desarraigo patrimonial". Defendían que cada obra de arte fue diseñada para su espacio original y que la solución debía pasar por restaurar el Seminario en su totalidad, no por desmembrar su colección mueble.

Las autoridades y el obispado optaron por una vía alternativa: la instalación de un nuevo elemento de retablo adaptado al espacio y la retirada de la antigua cruz.

Esto tampoco estuvo exento del dilema habitual de la restauración moderna (en Zaragoza nos hemos quedado sin recuperar la Torre Nueva): ¿se debía construir una réplica historicista (un falso histórico que imitara el barroco perdido) o una estructura contemporánea que dialogara de forma moderna con las paredes desnudas? Finalmente, el proyecto ejecutado por los equipos de conservación ha buscado un equilibrio respetuoso para devolverle al altar mayor la escala y el peso visual que demandaba la arquitectura barroca de San Cristóbal.

Y si la iglesia nos recuerda a los primos, el sitio donde nos colocamos en la playa nos recuerda a Inma Cuesta.









viernes, 4 de septiembre de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Desde el mirador de la Boriza








Hace años ya enviamos postales desde aquí, y en ella decíamos que había que volver con el cielo despejado y una cámara mejor que la de un simple y malo móvil. Pues aquí estamos de nuevo cumpliendo lo deseado.

La bonita y coqueta playa de Andrín junto a la localidad de ese mismo nombre y la playa de Ballota cerca del pueblo de Cué, con su islote conocido como Castro Ballota, junto a las vistas hacia Llanes, conforman una postal panorámica que no olvidábamos


 

jueves, 3 de septiembre de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Con las botas puestas

 


Caminan por la arena fina, con el mar a un lado y el sol de septiembre encima. Mochila Deuter, botas de montaña, calcetines altos... No es exactamente el look típico de “vamos a darnos un paseíto por la playa”.

La playa solo es un tramo más, un atajo que el camino permite en vez de seguir siempre entre asfalto, piedras y senderos de tierra.

La siguiente playa es la de Oyambre. Y de ella hablan en francés, y entres sus palabras entendemos "Oyambre”, “surf” “Shakira” y “Piqué” 


miércoles, 2 de septiembre de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Entre Oyambre y Gerra

 
























Aparcando el coche en las dunas de Oyambre se nos ofrece un paseo circular entre la playa, pastos, vacas, cabos, surfistas pensiones, copas y atardeceres.

Partiendo de las dunas, recorres la playa de Oyambre hasta el sendero que asciende al cabo de Gerra. Entre pastos y vistas a la ría de la Rabia, llegas al atardecer que se ofrece sobre la playa del Merón con San Vicente al fondo. Desde que se ha puesto de moda este lugar dificil aparcar. Más este año que los del Hotel han puesto una barrera que solo se levanta si eres huesped.  

El retorno a las dunas por la declarada carretera más bonita de Cantabria, con vistas hacia Comillas y arcen habilitado a los peatones. 5 kilometros de paseo.