domingo, 3 de noviembre de 2019

Los dolmen de Santa Elena






Pega estos días de recuerdo a los muertos hablar de monumentos funerarios. Sofía ha estudiado estas últimas semanas la prehistoria. Juntamos las dos cosas y visitar de nuevo Santa Elena, estando cerca, casi ha sido de obligado cumplimiento. Más cuando hace unos meses encontraron los restos del segundo dolmen que se perdió durante la Guerra y que de momento los vemos amontonados,

Que se siga estudiando Prehistoria o Historia Universal casi emociona, cuando viviendo en un mundo cada vez más globalizado, los políticos se empeñan en currículos localizados, pueblerinos y "autonómicos". Aunque esto viene de lejos. En 1934 se publico la noticia del hallazgo de estos restos como "excavado en Biescas el primer dólmen aragonés", como si nuestros antepasados distinguieran regiones o naciones.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Por el Cucuraza, sobre Panticosa


























Subir al Cucuraza en esta época, mirador privilegiado a unos 1.800 metros colgado sobre Panticosa, supone sumergirte en el otoño del Valle de Tena. Dejas el coche en una pista que sale de Lanuza y dejando el pantano y la Foratata a tus espaldas vas ascendiendo entre hojas de todos los colores, pinos, abetos, algún que otro niscalo olvidado por los recolectores de setas y el balido de las ovejas. Cuando adquieres cierta altura a tu vista aparece Peña Telera y el pantano de Bubal. Una vez arriba, además de los hitos nombrados, entre nube y nube aparece Formigal, Sandinies, Tramacastilla, Piedrafíta, el Pueyo de Jaca y Panticosa.

domingo, 20 de octubre de 2019

Por el Galacho de Juslibol






















Apenas 10 kilómetros separan la plaza del Pilar del Galacho de Juslibol . 
En media hora llegas andando, y una vez que te sumerges en su arboleda, parece que te hayas trasladado mucho más lejos. A un paso de la ciudad tenemos uno de esos caprichos que donde hay agua te ofrece la naturaleza. 

En tiempos de gran preocupación por el medio ambiente y de su protección de la mano del hombre, el Galacho de Juslibol presenta una historia donde ambas se combinan de tal forma que, sin la intervención humana no sería posible su existencia. Sin la intervención humana, estaríamos privados de este espacio singular. Curioso cuando hay movimientos ecologístas que se niegan a cualquier tipo de intervención en el medio natural, ni siquiera para prevenir riadas.

Una riada, la de 1961, fue el inicio de la formación del galacho, al cambiar el cauce y quedar abandonado este meandro. En la década de los 70 se extrajeron gravas en esta zona, y como se llegó a la capa freática, el agua afloró y se crearon estos lagos artificiales, que la vegetación, la visita de las aves, el paso del tiempo y la intervención humana ha terminado adquiriendo este aspecto natural.

La distancia marcaba al inicio del escrito nos la da Google Maps, de donde extraemos la imagen aérea que permite comparar este vergel con los escarpes de su entorno.








viernes, 18 de octubre de 2019

Polvo, niebla, viento y sol


Decían que "hay tierra al este donde se trabaja y paga" (Labordeta), pero que tranquilo se vive aquí, sin pretender ser la mejor ciudad el mundo ni querer ser distinta a nadie. Si ya tuviera mar ni te cuento. Por eso cantaba Carbonell aquello de "me gustaría darte el mar".

Tampoco tenemos los mejores políticos, y sus escaños apenas valen nada a nivel nacional, pero al menos no se empeñan en complicar la vida de los ciudadanos ni jugar con sus sentimientos. Que cansino y agotador debe de ser no querer un futuro común.