Los protagonistas de la postal ya están "jubilaos"; bien que se lo han "ganao", como te dicen todos. Pueden estar de viajes, vacaciones, o estancias fuera de casa, cuando quieran. Incluso buscar otros "veranos" fuera de temporada en otras latitudes. Pero el veraneo en el pueblo no lo perdonan, es de fecha fija en el calendario. Donde van a encontrar sino, y al mismo tiempo, piscina, barbacoas, paellas, "cuñaos", sobrinos, el primer nieto.... Y ahí los tenemos, en sus sillas de camping, viendo la vida pasar con vistas al pantano, pues a 5 de julio no pueden estar en mejor lugar.
sábado, 5 de julio de 2025
POSTALES DESDE EL VERANO 2025: "Jubilaos"
viernes, 4 de julio de 2025
EL SANTO DEL DÍA: Santa Isabel de Portugal
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| Santa Isabel de Portugal en su Real Capilla de Zaragoza |
Nacida en Zaragoza en 1271, Santa
Isabel es la hija del rey Pedro III de Aragón, nieta del rey Jaime el
Conquistador y biznieta del emperador Federico II de Alemania. Le pusieron
Isabel en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.
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Mujer muy devota desde la niñez, la
casaron con el rey Dionisio I de Portugal, siendo reina consorte de Portugal
entre 1282 y 1325 Admirable por su desvelo en
conseguir que reyes enfrentados hiciesen las paces, la reina dedicó parte de su
tiempo libre a atender a los enfermos, ancianos y mendigos, para los que ella
misma confeccionaba ropa. Durante su reinado ordenó construir hospitales,
escuelas gratuitas y refugios para huérfanos. Ordenó la construcción de un buen
número de conventos. A pesar de la poca moral católica del rey Dionisio, este
sentía tanta admiración por Isabel que la dejaba llevar su vida cristiana de
forma libre, hasta el punto de que la reina distribuía de forma regular las
monedas del Tesoro Real entre los más pobres. Muerto su esposo, el rey
Dionisio, abrazó la vida religiosa en el monasterio de monjas de la Tercera
Orden de las Clarisas de Estremoz, en Portugal, que ella misma había fundado, y
en el cual murió en 1336 cuando se esforzaba por conseguir la reconciliación
entre un hijo y un nieto suyos que estaban enfrentados. |
jueves, 3 de julio de 2025
POSTALES DESDE EL VERANO 2025: La estacada de Capbreton
La estacada de Capbreton, un
largo embarcadero de madera construido en 1858 por orden de Napoleón III, se
adentra en el Atlántico como si quisiera acariciar el horizonte para decir adiós
al ocaso.
Cuentan que esta pasarela de más
de 180 metros tenía como objetivo guiar a los barcos hacia el puerto,
ayudándoles a sortear la temida ‘gouf de Capbreton’, una fosa marina profunda y
singular que rompe la monotonía de la plataforma continental. Con el paso de
los años, la estacada se transformó en símbolo de identidad para Capbreton y de
toda la costa de Las Landas, pues no es solo madera y clavos. De hecho, fue
reconstruida en 1948 tras ser bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial.
miércoles, 2 de julio de 2025
POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Coreografía de luz y libertad
En Biarritz, el verano es una coreografía de luz, agua
salada y libertad.
En la playa del Puerto Viejo de Biarritz el tiempo no se
mide en horas, sino en chapuzones, en toallas tendidas al sol y en la espera
paciente del siguiente salto.
Un niño vuela suspendido en el aire, con los brazos abiertos
como si quisiera abrazar al mar. Un salto que no mide el riesgo, sino las
ganas. El vértigo de los dieciséis años no conoce aún el miedo. Otros esperan
su turno, como si en ese pequeño ritual de lanzarse desde el muro se jugara
algo más que un chapuzón: el derecho a pertenecer al verano. Abajo, el agua los
recibe a todos por igual
Y de fondo, como un centinela de piedra, el Rocher de la Vierge enmarca la escena, con su puente metálico que parece flotar sobre el mar y su estatua blanca mirando al horizonte.
martes, 1 de julio de 2025
POSTALES DESDE EL VERANO 2025: Biarritz en un vistazo
Nos gustaría tener el estilo de Fernando de Haro o la sensibilidad de Carlos del Amor describiendo fotografías, pues al “revelar” esta postal, descubres tantas historias que lo vamos a intentar.
En una luminosa tarde en
Biarritz, de esas que parecen pintadas con pinceladas de sol y brisa marina. En
la curva del edificio que se asoma a la playa del Puerto Viejo, la vida se
sucede en capas, como una historia contada desde el mar hasta la ciudad.
Abajo un grupo de socorristas mantienen conversación con amigos y surferos. Comparten risas, estiraban los músculos y se dejaban acariciar por el sol tibio del inicio del verano. El cartel "Poste de Secours" marca su territorio: vigilantes de la seguridad veraniega.
Un nivel más arriba, la terraza
de un restaurante bulle en una calma sofisticada. Las mesas, perfectamente
dispuestas, brillan bajo el cristal de copas aún vacías. Entre sombrillas color
marfil y lavanda, los camareros se mueven con ritmo pausado pero preciso: uno
acomodaba con mimo los cubiertos de una mesa junto a la barandilla, mientras
otro atendía a una pareja que conversaba sin prisa, protegidos del sol por el
suave resguardo de una sombrilla. El ambiente es sereno, casi cinematográfico.
Una postal viva del turismo
activo, del verano que se despliega en todas sus formas. Sinfonía de gestos y
contrastes; el descanso y el trabajo, lo informal y lo refinado, el mar y la
ciudad. Biarritz, en un solo vistazo.
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