sábado, 15 de abril de 2017

CARTAS COFRADES XVII: Viernes Santo



El Viernes Santo no necesita programas ni aplicaciones móviles. Nadie pregunta ¿Que procesiones hay hoy?. La mañana es de las Siete Palabras; la tarde del Santo Entierro, y Zaragoza lo sabe. 

Desde 1940 los tambores nos convocan a la predicación de las últimas palabras de Cristo, y por lo menos, desde hace 400 años la Sangre de Cristo lo mismo hace para el Entierro del Señor. No hay ningún acto organizado en esta ciudad que haya pervivido tanto en el tiempo, coexistiendo con reyes y repúblicas, dictaduras y democracia y sufriendo los avatares de la ciudad.

Cada vez que concurres en él puedes sentirte partícipe de un monumento de nuestra ciudad y de la Semana Santa en general. Y puedes sentirte orgulloso de contribuir con tu presencia. 

El Santo Entierro salió fortalecido de los momentos más difíciles que le tocó vivir, y ahora mismo las cofradías, que aún lo han hecho más grande, no se lo ponemos fácil. Por eso se deben de tomar algunas medidas que no son del gusto de todos, como las de este año en las que las cofradías no han podido despedir con sus toques finales a sus pasos. Pero gracias a ello el cortejo ha discurrido fluido, sin apenas parones ni cambios de ritmo, y seguramente tu "virgen" o tu "misterio", o tu "virgen" y tu "misterio", o tu "virgen", tu "misterio", tu "peana" y tu segundo "misterio" no te lo tendrá en cuenta, se dan por despedidos y agradecidos de que le hayas acompañado un año más.

Ha sido un gran Santo Entierro, con una primera parte del itinerario hermoso y acogedor, con esas murallas romanas que servían de decorado de lo más apropiado para lo que celebramos, que no deja de ser una representación porque la verdadera procesión va por dentro. San Juan de los Panetes, la basílica del Pilar, la Lonja y la Seo acogen la procesión bajo la luz de primavera de mediados de abril en el primer kilómetro de los más de cinco que quedaban por recorrer. Más de diez kilómetros de aceras ocupadas en su totalidad  a lo largo de las cinco horas y media que duró este Santo Entierro.

Santo Entierro a la que se siguen sumando cofradías. Algo tendrá el agua cuando la bendicen y se siguen sumando hermandades. En los últimos 30 años, la sexta que lo hace. Bienvenida la cofradía de Jesús de la Soledad ante las negaciones de San Pedro y San Lamberto. Hermosa vuestra imagen titular  obra del escultor David Valenciano. Ojala veamos pronto la culminación de misterio.

Y si el paso del Triunfo de la Vida sobre la Muerte, recuperado en 2016, no ha participado en éste por petición del Arzobispado, la presencia del antiguo Cenáculo, sin duda uno de los "misterios" claves de este evangelio en imágenes, compensa la ausencia de aquel. Habrá que ver la solución de este "misterio" en años venideros.

Foto V.Laya
Pasado ya un nuevo Santo Entierro, quedémonos con que hemos vuelto a hacerlo, más allá de si hemos ido deprisa o nos han dejado redoblar aquí o allá. Recordemos el poema aquel de León Felpe que siempre menciona Isidoro Miguel: "No sabiendo los oficios los haremos con respeto. Para enterrar a los muertos como debemos cualquiera sirve, cualquiera..." Si no le estaremos dando la razón a esos teólogos que dicen que la belleza el fervor, la devoción de nuestras litúrgias sagradas y de nuestras cofradías nos recuerdan la Pasión del Señor pero nos distraen con estéticas y tradiciones que utilizan la Pasión de Jesús para pasarlo bien con buena conciencia (José María Castillo jhs)



viernes, 14 de abril de 2017

POSTALES DESDE LA ACERA: Noche de Jueves Santo


















































CARTAS COFRADES 2017-XVI: Jueves Santo


Fueron noticia del telediario en días pasados las cotizaciones de los balcones sevillanos para contemplar las procesiones, incluso las estafas que se producían. En Zaragoza los balcones no son buen termómetro para dar cuenta de la salud de nuestras procesiones, lo que denotan es la poca población que habita las viviendas de las calles privilegiadas. El termometro lo ha dado la acera, las calles abarrotadas en un Jueves Santo excelente en temperatura, público siguiendo las procesiones y la participación de quince cofradías. Sin duda ha sido uno de los jueves de esos que relucen más que el sol.

Un buen balcón hubiera hecho falta para presenciar el nuevo paso de la Institución de la Sagrada Eucaristía con todos sus detalles en conjunto., aunque es a pie de calle donde le tomas el pulso al sentimiento que supone procesionarlo a costal. Una pena que semejante obra de arte y emoción no pueda enriquecer el Santo Entierro como lo hace inmerso en su procesión. O que no termine en el lugar que  merecen especialmente sus costaleros. Aunque muchas veces lo importante no es donde se llega sino como y con quien se llega.  Poco a poco están concluyendo la realización de un sueño, ennobleciendo un cortejo con el mimo puesto en cada gesto, en cada detalle. Y la ciudad lo supo apreciar abriéndole pasillo humano desde el Perpetuo Socorro hasta San Cayetano, con el lapsus de la plaza del Pilar que, como decíamos en anteriores cartas, a determinadas horas no es apta para todos los públicos.

Un buen balcón también ha quedado vacío a las puertas del Boterón. "Que tu eres la más bonita...." no se entonó y la Piedad se quedó sin su saeta más emotiva pues Pipo faltó a su cita de décadas. Hasta allí llegó la Piedad, camino del Sepulcro entre el gentío y la expectación que siempre levanta en la procesión de siempre, abriéndose camino entre el pasillo humano de tres y cuatro filas en algunos tramos.

Y es que hemos empezado por el final, pero la tónica de aceras abarrotadas ha sido general durante todo el día. Desde la salida de la Crucifixión o la Exaltación a las 11 de la mañana, hasta el cierre del viacrucis de la Piedad consumidas varias horas a la madrugada del Viernes Santo.

Incluso con momentos de bulla en la calle Alfonso, con dificultades para dar salida al gentío que había hecho pasillo al Descendimiento pasando de Manifestación a Espoz y Mina y que tenía que reubicarse ante la llegada del Silencio camino del Pilar.

La Exaltación ha encontrado su momento en la salida de la Real  Maestranza, por mucho que fuera criticado en su día por no hacerlo de una iglesia. Y este año han variado su itinerario dirigiéndose hacia el Pilar, bajo cuyas torres han pasado la Coronación, el Cristo Despojado, el Prendimiento, el Silencio, la Eucaristía y la Columna.

La Crucifixión, sencilla y franciscana como siempre, nos ofrece esos detalles que toda procesión precisa para llamar la atención, con esa sección montada o el sobresaliente acompañamiento  musical de la Dolorosa de Utebo, que mientras llegaban a San Cayetano, la Verónica nos ofrecía un momento mágico con una jota desde un balcón de Mendez Nuñez seguido de una petalada.

La Coronación ocupa gran parte del Jueves Santo, y su salida de la Seo por la tarde es la muestra del seguimiento que han tenido todas las procesiones a lo largo del día. Hasta por la avenida de Madrid dicen que había gente acompañando la procesión de la Llegada al Calvario en su discurrir desde el barrio Oliver. Y si hablamos de comienzos de procesión siempre tenemos la emoción que transmite el Silencio, y eso que este año han suavizado la rampa de acceso a la calle reduciendo la inclinación. Temíamos por el Silencio hace unos años; hoy  vuelve a mostrar un cortejo de empaque y donde la música ofrece un halo mágico a su alrededor (lo mismo acontece en el Cristo del Amor Fraterno de la Eucaristía). Otra rampa es la que salvan los Despojados para salir de San Juan de los Panetes, ofreciendo una hermosa perspectiva de toda la procesión.

No era tarde de para ir a buscar procesiones, era mejor esperarlas, coger un buen sitio y defenderlo. Querer desplazarte para encontrar momentos privilegiados te harían llegar a ellos y otear desde una tercera o cuarta fila. Por eso, tras elegir un comienzo de procesión , lo mejor era acercarse a Alfonso, y esperar. Esperar a la Resurreción y sus largos terceroles plisados. Esperar a la Oración en el Huerto, tan litúrgica como se nos muestra los Jueves Santo. Esperar al Prendimiento, que paso varias veces y al Descendimiento. Al Silencio y al Despojado, y de nuevo a la Coronación. Y mas tarde a la Columna, y también a la Eucaristía.

Descendimiento, Columna y Prendimiento llenan las calles de cofrades y pasos, de buenas secciones de tambores y de atributos. Hermosos los del Cristo de la Buena Muerte procesionados este año por primera vez, y emotivas sus respectivas despedidas, tanto en San Cayetano como en los Escolapios.

Enhorabuena a la Columna por el cincuentenario de sus tambores, santo, seña y corazón de la cofradía. Y gracias un año más por ese instante final. Antes habrá terminado la Llegada, cuando la Piedad desaloja la plaza camino del Boterón. Y después llegará la Eucaristía. Y habremos vuelto al principio de la carta.