Se sienten como Jack y Rose; en la proa del barco varado en ese mar que es la plaza del Pilar. Una pena que no haga ni una brizna de cierzo, aunque el viento suele venir de popa, que azote sus rostros y mueva sus pelos, mientras las olas humanas rompen contra el casco.
jueves, 12 de octubre de 2023
ESTAMPAS BATURRAS: En la proa del buque insignia.
Se sienten como Jack y Rose; en la proa del barco varado en ese mar que es la plaza del Pilar. Una pena que no haga ni una brizna de cierzo, aunque el viento suele venir de popa, que azote sus rostros y mueva sus pelos, mientras las olas humanas rompen contra el casco.
ESTAMPAS BATURRAS: La dama del quitasol
La dama, cansada de su vida
inmóvil en el cuadro de Goya, le quitó el quitasol al mozo que le cortejaba, y
se escapó del lienzo. Con un suspiro de libertad, se presenta en las fiestas
del Pilar vestida de flamenca, su quitasol en mano, dispuesta a explorar una
nueva vida. Hoy no es un simple retrato; se ha convertido en la protagonista de
su propia historia, la dama que se negó a ser prisionera de un marco.
ESTAMPAS BATURRAS: Entre flores y más flores
Entre colores y fragancias, un
hombre se encontraba perdido en un laberinto floral. Las flores se alzaban como
muros naturales que ocultaban el camino de regreso. Cada paso que daba lo
llevaba más adentro en este océano de pétalos, y él se volvía parte de este
jardín encantado. El tiempo se detuvo mientras él se perdía cada vez más entre
las flores, convirtiéndose en una postal de la ofrenda eterna.
ESTAMPAS BATURRAS: Pilarica forever
y te aclama y te bendice
abrazado a tu Pilar.
Abrazado a tu Pilar,
abrazado a tu Pilar.
Pilar sagrado, faro esplendente,
rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria,
Tú a la victoria nos llevarás.
Tú a la victoria nos llevarás.
ESTAMPAS BATURRAS: Flores en si misma
En el jardín de la ofrenda hay
quienes llevan flores para embellecer el manto. Pero también están aquellos
que, sin necesidad de recoger pétalos ajenos, son la flor misma, esparciendo
fragancia y color a su paso. Su esencia resplandece recordándonos que la
verdadera flor siempre florece en uno mismo.