jueves, 5 de septiembre de 2019

POSTALES DESDE EL VERANO 2019: Oviedo































Oviedo, como todas las ciudades de la cornisa cantábrica, es una ciudad coqueta y elegante. Y a estas condiciones suman su condición de ser la Vetusta de la Regenta y los premios Príncipe de Asturias. Clarín le otorga ser universal en la literatura española y los premios ser actualidad y marco para las personalidades más influyentes año tras año, además de una actividad cultural que para nosotros la quisiéramos

Ciudad pequeña, cómoda, llena de atractivos visuales. Se rodea de montes y atrapa jardines, parques y enormes árboles. Una ciudad hermosa y cuidada, plagada de estatuas por doquier que te permiten jugar su búsqueda por el callejero. A lo lejos, por el tumulto creado, intuyes que te estás acercando al objetivo. Los turistas esperan a hacerse las fotos con Mafalda, doña Anita Ozores o con Woody Allen (no se si, en estos tiempos de laica Santa Inquisición está bien visto hacerse fotos y admirar a Allen)

Zaragoza está perdiendo la partida con ciudades de su liga. Con Bilbao o Málaga hace años. Con otras más pequeñas como Oviedo, Santander o San Sebastián ni te cuento.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

POSTALES DESDE EL VERANO 2019: La playa de Berellín en Prellezo






























La playa de Berellín es de esas que no te cansas de ir, por su belleza natural y las distintas caras que nos ofrece según la marea. Con bajamar podemos explorar los distintos rincones y pequeños arenales que ofrecen sus formaciones kársticas. Con marea alta y en calma, el mar se nos presenta como un lago. Su aspecto salvaje se combina con un acceso rodeado de jardines y un bonito mirador junto a un chiringuito. Te la recomiendo. En Prellezo, a pocos kilómetros de San Vicente de la Barquera.

martes, 3 de septiembre de 2019

POSTALES DESDE EL VERANO 2019: Atardece, que ya es mucho















Mucho debe parecer. Y a mucha gente, que se concentra cada tarde, las que hay posibilidades de ver sumergirse el sol en las aguas del Cantábrico, en el Cabo de Gerra.

Un acontecimiento, el ocaso, que se repite todos los días, desde que el mundo es mundo y al que acudimos como si fuera un espectáculo; tal, que en días como hoy, el gentío, con expectación, termina aplaudiendo. 

Un hecho sencillo, gratis (aunque siempre puedes tomar algo en la Terraza del Hotel Gerra), sin listas de espera ni filas. Algo natural, y no por repetido deja de ser cada día que acontece único e irrepetible. Hoy lo ha sido. Ya el día prometía un horizonte despejado, y así ha sido, enmarcado con los dientes de sierra de los Picos de Europa y la bahía que conforma la playa del Merón.

Ufff... como debe ponerse esto en agosto.