jueves, 14 de julio de 2011

AL NORTE DEL RIO LOBOS VI: El tesoro de Sierra……..



Como en la película de John Huston “El tesoro de Sierra Madre”, protagonizada por Humphrey Bogart en 1948, aquí también podemos protagonizar “El tesoro de Sierra de la Demanda”. Tesoros de estilo románico. Romanico rural lo llaman en alguna guía (la cultura del semanal o del dominical llega a todos los sitios. siempre con eufenismos-mariconadas)

Ayer estuvimos en Vadillo, pueblo situado al norte del rio Lobos, ya documentado a principios del siglo XIII y donde vamos a deslizarnos sobre unos cartones en una ladera al lado de la iglesia. En esta iglesia encontramos una pila bautismal del siglo XII que es un autentico tesoro. Y no solo porque es bonita, sino porque tiene una decoración de lo más interesante y simbólica.

Nos lo explica muy bien Ángel Almazán de Gracia en el libro del cual copia su título esta película del oeste que me he montado este verano. Decorada con 9 arcos, sobre ellos aparece lo que algunos verán como una escena profana de caza de un ciervo por dos animales con las fauces abiertas. Pero el cantero románico no se detenía en el referente sensorial. La gacela o el ciervo perseguido por un león es de inspiración copta, y recuerda el que hay representado en la capilla de Bawit (que yo no tengo ni idea donde está) con la siguiente inscripción: “Líbranos, Señor, de las fauces del león”, o sea que el astado es el emblema del alma y el león, en este caso, del demonio; analogía que puede aplicarse más que justificadamente en esta pila bautismal dado el simbolismo espiritual y religioso que tiene el bautismo y que holgamos comentar.

También nos recuerda Almazán el significado bautismal que se daba en el cristianismo primitivo al ciervo. En efecto, al inicio del Salmo 42 se lee:” Así como el ciervo sediento desea las fuentes del agua, así suspira mi alma por ti, oh Dios mío ¡Mi alma tiene sed del Dios vivo!”. Y es que “en la iconografía cristiana primitiva, debido precisamente a esta relación con el agua, se equipara al ciervo con el alma del bautizado, al que se sumergía tres veces en el agua de la piscina bautismal, a imagen de Cristo que había pasado tres días en el sepulcro”.

Y aquel párrafo del "Cantar de los Cantares" en donde la Esposa dice: “Huye, Amado mío, corre y sé como el ciervo joven en las montañas, donde crecen los balsameros”. Y hay que recordar el salmo que dice: “Mis enemigos me rodearon como una manada de perros enfurecidos”. Por tanto vemos que la escena de la persecución alegórica del ciervo puede interpretarse como la del alma “huyendo de los agentes del pecado, o mejor aún al alma cristiana perseguida por todas las tentaciones, por todas las pruebas de la vida.

Por la zona nos encontraremos otras pilas bautismales que, siendo mucho más sencillas, también resultan todo un tesoro para el que las contempla. La de Casarejos, la de Rabaneda, Talveila o la de Navaleno. Un poco más al oeste, adentrándonos en La Conquista del Oeste (otra película de John Ford, de 1962, nada más y nada menos que con John Wayne, Henry Fonda, Gregory Peck, James Stewart….) burgalés, merece la pena buscar la pila bautismal de Castrovido(por cierto, aldea natal de una de las bisabuelas de mis hijas) de base cuadrada con arcos entrecruzados que representa a la Jerusalén celeste (siglo XII), y más allá las iglesias románicas de Vizcainos y Jaramillo.

La iglesia de San Martín de Tours de Vizcainos de la Sierra, constituye un monumento representativo del románico de la sierra burgalesa, con una esbelta torre, galería porticada, puerta con arquivoltas y ábside, todo del último cuarto del siglo XII. También su pila bautismal es otro tesoro de la sierra, pues la copa está decorada con gallones sobre los que discurre una elegante guirnalda con frutos. Basa con entrelazos circulares y arquería de medio punto. La iglesia de Jaramillo de la fuente, también de finales del siglo XII, destaca por su precioso pórtico con los siete arcos tradicionales.



Para mi estos son El tesoro de Sierra de……..La Demanda.

lunes, 11 de julio de 2011

AL NORTE DEL RIO LOBOS V: La laguna Negra



De pequeño leía en la colección “Clásicos Ilustrados” las novelas de Karl May protagonizadas por Winnetou y Old Shatterhand.
Algunas de ellas fueron llevadas al cine, titulándose una de ellas “El tesoro de la laguna de la plata”. En estos dominios al norte del rio Lobos, laguna de plata no tenemos, pero si dos Lagunas Negras, la más renombrada la soriana, cantada por Machado, y otra la burgalesa, en el conjunto glaciar de Neila.


Ya hemos explorado las dos en pocos días. Subir a las mismas supone plantarnos en un paisaje alpino que nos recuerda a nuestro querido Pirineo (ya llegará agosto). Como no nos va a recordar si nos situamos a 2.000 metros de altura en un paisaje calcáreo moldeado por un pasado glaciar que formó multitud de pequeñas lagunas. A Pedro Ausejo (este año el decano de los sobrinos) también le debió recordar al Pirineo, pues mientras subíamos a la Laguna Negra comienza a contarme sus aventuras en el Ibón de Plan, la Basa la Mora. Si comparamos una con la otra la verdad es que no se parecen (en belleza me quedo con la aragonesa), pero si que coinciden las dos en cuanto a leyendas a su alrededor. De la Laguna Negra cuentan que no tiene fondo y que la agitan numerosos remolinos que nos pueden conducir al mar (aunque en mis chapuzones no los he notado y me da la sensación de que es poco profunda). Y Machado nos canta la leyenda de un parricidio en el cantar de “La tierra de Alvargonzalez”, que escribiera en prosa en París en 1911: “agua transparente y muda que enorme muro de piedra, donde los buitres anidan y el eco duerme, rodea, agua clara donde beben las águilas de la sierra, donde el jabalí del monte y el ciervo y el corzo abrevan; agua pura y silenciosa que copia cosas eternas; agua impasible que guarda en su seno las estrellas”. Las de la Basa la Mora seguro que te las cuenta Mariano Gracia en otra ocasión. Pero escribiendo esto me han entrado ganas de subir en agosto (tras almorzar unos huevos fritos en Casa Ruché).

Las Lagunas de Neila, ubicadas en la Sierra de la Demanda, alguna de ellas,rodeadas de pinos y abetos, pueden recordar más a algunos de nuestros ibones pirenáicos, como los de Batisielles. Todo el mundo suele llegar solo a la conocida como Negra, pero son mucho más bonitas la de los Patos, la de la Cascada o la Larga. Un atractivo paraje para excursionistas y amantes de la montaña.

domingo, 10 de julio de 2011

AL NORTE DEL RIO LOBOS IV: Caravana de…..

Hoy es San Cristóbal, patrón de los conductores (será por eso que por fin hoy ha ganado Fernando Alonso, quién muchos decís es el mejor piloto. Curioso deporte este de la formula 1 que no gana el mejor), y en esta tierra se celebra mucho. Las películas del oeste están llenas de diligencias, caravanas y carretas. Y esta es tierra carretera. A la mente viene la película “Caravana de Mujeres”, pero esta pega más con Plan, y a Gistaín no iremos hasta agosto.

La carretería definió la vida socioeconómica de toda esta comarca desde el siglo XV hasta la segunda década del XIX. La importancia de la carretería radica en que el transporte es el elemento dinamizador del comercio, y tras la revitalización de la economía mercantil, la Corona de España se preocupará por mejorar las vías de transporte y demás aspectos adyacentes a esta actividad. Estos pueblos pinariegos, poseedores de la materia prima, se dedican a la construcción de las carretas y carros necesarios para el transporte, llegándose a crear la Cabaña Real de Carreteros con la cual siempre fue generosa la Monarquía. Por ejemplo, en 1637 se les concedió a estos pueblos (Navaleno, San Leonardo, Vadillo, Casarejos…..) la exención del servicio militar, pues se consideraba su actividad un servicio auxiliar y complementario a los ejércitos del Rey. También gozaron de otros privilegios como la libertad de circular por todos los términos, la utilización de pastos comunales por los que pasaran, el aprovechamiento de la madera…… vamos…. Cosas de esas por los que a tiros se solucionan conflictos en las películas de vaqueros de las que me monto este verano.

Resquicios de aquella época carretera nos quedan las casas pinariegas tradicionales que aún se conservan en estos pueblos. La casa carretera surge como respuesta a la necesidad de acoger carretas y animales de tiro, algo que determina organizar la vivienda entorno a un gran zaguán.

Otra reminiscencia, es la amplia flota de camiones y camioneros que encontramos en esta zona, dedicación laboral que recoge la tradición del transporte de los carreteros tradicionales,Y que hoy han celebrado su fiesta de San Cristóbal adornando sus camiones con flores y haciendo sonar sus claxon tras la salida de misa.

viernes, 8 de julio de 2011

AL NORTE DEL CAÑÓN DEL RIO LOBOS III: Cabalgar en solitario.



Es una de las cosas que más me gusta hacer en mis cuarteles de verano. Cabalgar en solitario con mi caballo de hierro BH, como Randolph Scotten en la película con ese título de 1959 y que alguno coloca como la nº 100 de una lista de las 100 mejores películas del oeste. El territorio da para eso durante kilómetros y kilómetros de pistas asfaltadas y sin asfaltar que recorren miles y miles de hectáreas de bosque. El silencio se escucha y solo lo rompe el viento entre las ramas, el canto de la chicharra, el trinar de pájaros o el trote de los corzos. De hecho la experiencia de rodar en paralelo al galope de un corzo durante unos cuantos metros es un recuerdo que guardo con verdadera emoción. Hacerlo entre vacas o caballos es algo cotidiano.



Desde que en 1986escuchaba (no recuerdo si lo entrevistaba SuperGarcía o un joven de la Morena) la proeza del montañero Fernando Garrido en la cima del Aconcagua, donde permaneció 66 días, ya reconocía en lo que contaba el montañero emociones que yo también disfruto en solitario. Por eso me hizo gracia la pregunta de la médico que me atendió tras el suceso que voy a contar.



Recorría solo el Cañón del rio Lobos. La bicicleta me hizo un extraño y acabé en el suelo. Mientras caía no pasó toda mi vida por mi mente, pero si el recuerdo de Valverde que días antes se había caído en el Tour y se rompió la clavícula (por eso recuerdo que era 2006). Cuando me levanté vi que no me la había roto pero que llevaba el codo y la muñeca ensangrentada, el coulotte rasgado y el muslo erosionado. Herido y maltrecho a 15 kilometros de casa. Solo y sin móvil (nunca llevo y menos si no hay cobertura, como es el caso).



Como pude llegué al Centro de Salud para que me apañaran un poco antes de presentarme en casa. La medico que me atendió amablemente me mandó quitar los pantalones (últimamente siempre que voy al médico me mandan bajarme los pantalones). Y tras curarme me hecho un sermón de que porqué iba solo, para terminar con la maternal pregunta ¿es que no tienes amigos?. Como explicarle que amigos no se si muchos, pero parientes (en Navaleno nos llegamos a juntar 45) y conocidos de sobra, y que el aliciente del verano estriba precisamente en eso, en perderme y difrutar en soledad, “cabalgar en soledad”.

miércoles, 6 de julio de 2011

AL NORTE DEL CAÑÓN DEL RIO LOBOS II: La diligencia.



Esta película de vaqueros que me he montado este verano encuentra evocaciones en grandes westers como “La diligencia” (1939). Más cuando lees al propio Machado, que también recorrió estas tierras sorianas, y te cuenta: “Tomé en Soria la diligencia de Burgos, que había de llevarme hasta Cidones. Me acomodé en la delantera, cerca del mayoral y entre dos viajeros: un indiano que tornaba de Méjico a su aldea natal, escondida en tierra de pinares, y un viejo campesino que venía de Barcelona, donde embarcara a dos de sus hijos para el Plata”. ¿A que suena a película de John Ford? Solo falta como viajero ringo Kid (John Wayne).

Aun sigue el relato de Machado: “El indiano me hablaba de Veracruz más yo escuchaba al campesino que discutía con el mayoral de un crimen reciente. En los pinares de Duruelo, una joven vaquera había aparecido cosida a puñaladas y violada después de muerta. El campesino acusaba a un rico ganadero de Valdeavellano, preso por indicios en la cárcel de Soria”.



La diligencia que me ha traído a mí hasta estas tierras es una Zafira (7 plazas). Hasta los topes. Si tuviera un tráiler también lo llenaría. Y los ocupantes se quejan de que van incómodos. ¿Cómo lo hacíamos en los 70 con una diligencia Seat 850, con los mismos ocupantes y equipaje para un mes en Benicarlo, más la jaula del periquito?. Más lejos, peores carreteras, menos espacio, peor coche…… menos quejas