miércoles, 15 de marzo de 2017

CARTAS COFRADES 2017-VII: La Columna y su pilar



Ya te dije que este año volveríamos a hablar mucho de tambores. Que remedio, con el cincuentenario de la sección de instrumentos de la Columna no queda otra; todo un referente para muchos. Para todos. Si las Siete Palabras fueron el inicio de la historia en los 40, la Columna, especialmente a partir de los años 80, dieron una vuelta de tuerca (o de palomilla, como las que llevaban los tambores de entonces y a las que atábamos con lazos las galas). Dieron una vuelta de palomilla al concepto de la percusión en la Semana Santa zaragozana, no solo en toques y sonidos, también en formaciones,y especialmente, en la implicación de la sección como motor de la cofradía.

Hace dos años te escribí una carta titulada "Orgullo de Cofradía" a partir de la exposición conmemorativa de los 75 años de la Columna. Hoy han clausurado la exposición  sobre este cincuentenario en el Centro Joaquín Roncal, muestra donde Ángel Nápoles volvía a explicar, como en la anterior, el por qué del contenido expositivo. Tras la exposición con explicación, tras el "Dominum" dedicado a esta sección como ya te escribí en una carta anterior, y con la lectura de la revista que recoge la historia y todo lo que aglutinan los instrumentos a su alrededor, queda claro, mal que pueda pesar a algunos, que esta cofradía pueda estar orgullosa de sus tambores, que a lo largo de estos cincuenta años se han convertido en el pilar que la sustenta.

Por estos tres medios nos han contado como la bicentenaria cofradía apenas dispuso de 25 cofrades para participar en las procesiones de 1966, dejando incluso uno de sus pasos sin salir. Un año después se creó la sección de tambores, que cincuenta años más tarde es la que más instrumentos procesiona en Zaragoza, y como consecuencia la cofradía con mayor número de hermanos en procesión, acompañando a sus cuatro pasos, con un quinto en proyecto, y con todos los atributos que puedas imaginar en una procesión española.

Nos han dado marchas que son patrimonio sonoro de nuestra Semana Santa (Imágenes, la Higuera, la Americana....), nos regalan cada Jueves Santo una entrada en la plaza del Justicia,tiñendola del rojo de sus  terceroles y capirotes, al son de sus toques, unificando sus tres secciones a la espera de un redoble inolvidable de honor y despedida al Señor atado a la Columna. Los hemos visto innovar concurso tras concurso con toque de voces superpuestas, saliendo de diferentes sitios, redoblando con timbales, con parches de madera, con baquetas rajadas......, concurso al cual hubo que poner normas para limitar (les) tanta novedad. Los que me conocen, los que tocaban el tambor conmigo de críos, lo puedan decir. Yo quería tocar con ellos, pero como eso no podía ser, decidí-mos tocar como ellos. Y cuando pudimos lo conseguimos. Lo reconozco, pecaba en el sexto de los "capitales".

Pero no solo nos ha dado esto la Columna. De todas las cofradías se aprende, y la columna ha sabido coger lo mejor de todas. Su estructura organizativa como cofradía es envidiable (vuelve a a aparecer el sexto pecado), y en esto si que son un modelo a seguir en todo su conjunto. Su obra social, sus publicaciones, su hemeroteca y archivo, el celo por el patrimonio (volviendo a las marchas, Nápoles revindicaba en la revista de diciembre que está muy bien crear nuevos toques, pero sin olvidar los antiguos), por la difusión del mensaje, del evangelio, por su participación en congresos, por la riqueza de su vida de hermandad a lo largo de todo el año........ Sin duda la manera de organizar esa gran sección ha servido de escuela para organizar al resto de la cofradía. Los tambores han servido de vivero, como tantas veces decimos, para crear cofrades y estos cofrades han creado una gran cofradía. Sorprende que en cuarenta años solo hayan tenido cuatro delegados, cuando hay otras cofradías que parecen el Real Zaragoza cambiando de entrenador. Se podría pensar que su fortaleza está en los personalismos (con los que lógicamente no todo el mundo estará de acuerdo).... tal vez, con su filias y sus fobias, pero esto hay que ganárselo, y sin una estructura organizativa y el apoyo del personal esto no se consigue.

Cincuenta años, que sean muchos más y que nosotros lo veamos


No hay comentarios: