martes, 28 de julio de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Hilo musical


Tuvimos un atardecer con hilo musical. Sonaban canciones de Sting, de Rod Steward, Ed  Sheeran..., y sonaban bien, muy bien. Era tan agradable que "el club de cuñaos" decidieron que los músicos eran británicos, aunque el del banyo parecía alemán, por su buena dicción y porque este tipo de estampas, exquisitas y refinadas siempre tiene un componente de más allá de los Pirineos. Hasta que se marcaron un "Lady Madrid" en un perfecto castellano, con una pronunciación mejor que la del propio Leiva.

Fue entonces cuando a José le dió menos corte y se sumó al trio con su ukelele y teminaron cantando tangos. Y el del banyo era de Albacete

 

lunes, 27 de julio de 2026

POSTALES DESDE EL VERANO 2027: Buscando el eclipse


No tiene prisa por salir del agua tras el baño. Mira hacia el horizonte, hacia donde el sol comienza a esconderse detrás de los árboles, y calcula si desde este lugar tendrá una buena vista el próximo 12 de agosto. Por eso permanece allí unos minutos más, como si estuviera ensayando. ¿Será desde aquí donde veremos el eclipse del 12 de agosto?

El paisaje parece perfecto, el horizonte despejado, los árboles recortándose contra un cielo que comienza a teñirse de naranja… y confiar en que esa tarde las nubes decidan no aparecer.

Hoy solo contempla la puesta de sol. Dentro de unos días será diferente. La luz cambiará de otra manera y, durante unos instantes, el día tendrá algo de noche. 


 

POSTALES DESDE EL VERANO 2026: Leyenda


Hay ciclistas que ganan carreras. Hay ciclistas que ganan grandes vueltas. Y luego están aquellos que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en parte de la historia del ciclismo. Y Tadej Pogačar, la leyenda que estamos viendo nacer, está decidido a pertenecer a ese último grupo. Somos muy mitómanos; por eso nos gusta el ciclismo, lleno de hazañas y héroes de leyenda, y ahora estamos disfrutando del mejor ciclista de la historia a lo largo de todo el año, de todos estos últimos años. En desayunos como hoy, en sobremesas como las de ayer.

Ayer el esloveno conquistó su quinto Tour de Francia, una cifra que, por sí sola, ya pertenece a la historia uniéndose  a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin.

Pero quizá lo más impresionante no sea contar sus victorias. Está en disfrutar cómo las consigue. No correr para administrar una ventaja, esperar al último puerto o calcular hasta el último gramo de energía. Corre para ganar. Para atacar. Para probar. Para convertir una carrera de cinco horas en algo parecido a una aventura. Y esto lo que le hace diferente, al menos en lo que hemos conocido en las últimas décadas, cuando los favoritos (incluso los que no lo eran) para el Tour volcaban toda la temporada a su preparación.

Pogačar ataca en una subida (este año en el Tourmalet a más de 30 km. De meta), en una clásica, en una carretera de sterrato o incluso cuando todavía queda muchísimo camino por delante. De la misma manera que gana una gran vuelta se enfrenta a las grandes clásicas de un día con la misma ambición. Quiere las grandes vueltas (solo le falta la Vuelta), las de una semana, quiere los monumentos, quiere las clásicas. Quiere el arcoíris.

Pogacar honra este deporte y su historia. Sabe donde y cuando tiene que ganar. En este tour trabajó para que del Toro ganara su etapa y conservara su puesto, pero Alpe d'Huez lo tenía reservado para él porque nunca se sabe cuando se va a volver a subir.

En 2024 hizo algo que parecía reservado a los libros de historia: ganó Giro de Italia, Tour de Francia y Campeonato del Mundo en una misma temporada, como solo Merckx y Roche habían conseguido.  Y en 2025 y 2026 ha continuado ampliando un palmarés que ya resulta difícil de asimilar.

A los 27 años, Pogačar ya ha ganado cinco Tours de Francia y un Giro de Italia. Ha conquistado monumentos, campeonatos del mundo y algunas de las carreras más prestigiosas del calendario. En 2026 ha seguido ampliando su colección con victorias como la Milán-San Remo, que le faltaba para su colección, Tour de Flandes y Lieja-Bastoña-Lieja, Romandía y Suiza. Solo se le resiste la Paris-Roubaix, el único reto de los marcados ese año que no ha ganado, que ha corrido dos veces quedando segundo tras super especialistas como Van der Poel y Van Aert, los mismos que le han privado de ganar  también la última etapa del Tour, que ahora se corre como una clásica en París

¿Estamos ante el mejor ciclista de todos los tiempos? Si, y no tendremos que esperar al futuro para saber que estamos viviendo algo extraordinario. Lo estamos viendo ahora.