No tiene prisa por salir del agua
tras el baño. Mira hacia el horizonte, hacia donde el sol comienza a esconderse
detrás de los árboles, y calcula si desde este lugar tendrá una buena vista el
próximo 12 de agosto. Por eso permanece allí unos minutos más, como si
estuviera ensayando. ¿Será desde aquí donde veremos el eclipse del 12 de
agosto?
El paisaje parece perfecto, el
horizonte despejado, los árboles recortándose contra un cielo que comienza a
teñirse de naranja… y confiar en que esa tarde las nubes decidan no aparecer.
Hoy solo contempla la puesta de
sol. Dentro de unos días será diferente. La luz cambiará de otra manera y,
durante unos instantes, el día tendrá algo de noche.

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