Del mismo a los mismos.
Estimada familia. Escribo mi última carta para despedirme, como ayer nos ayudó a despedirnos la procesión del Cristo Resucitado. Hasta la lluvia volvió a hacer acto de presencia pero solamente era por eso, por despedirse.
Día incoherente para muchos cofrades, especialmente para los más jóvenes, y todos hemos pasado por ahí. Es el principal, no ya de la semana, sino del año católico, y sin embargo para muchos ojala no llegara. O la semana corriera más despacio de lo que lo hace (y mira que la alargamos en horas nocturnas). Somos así.
Es día de Fiesta, y por eso la Cofradía de Agustinos lo celebra como lo hacemos los aragoneses, con jotas. Espero que haya disfrutado del CD que le mandé. He de reconocer que hace 25 años cuando aparecieron los bailes regionales en el Encuentro Glorioso a mas de uno nos chocó, pero ahora está integrado plenamente en nuestra celebración. También he de reconocer que me encantaría que el paso del Cristo Resucitado saliera de San Cayetano. Sería cerrar el círculo a toda la escenografía litúrgica de las cofradías en la calle. Lo hemos enterrado, le hemos rendido culto en el Sepulcro durante el Sábado Santo (por fin y una vez más enhorabuena a la sangre de Cristo por la recuperación de este día), y de allí resucita para los zaragozanos. Pero como le digo muchas veces, opinar es fácil y más si opinas de otros y sin mojarte (por cierto, me dijo el amigo Cesar que me mojaba poco en mis cartas. Con lo que me mojé el Miércoles tengo suficiente).
Con estas líneas me despido. Le pido perdón por las faltas y por incongruencias gramaticales pero es lo que tiene escribir a vuela pluma, que usted es muy exigente. Además te puede pasar como al que ha escrito la crónica de hoy en el Periódico de Aragón, que por no poner la como donde debiera ponerla, o hacer una mejor construcción, da la sensación de que la imagen de los Albareda del Cristo Resucitado es de origen finlandés.¿Sabe que le digo?, que o viene el año que viene o yo no se lo vuelvo a contar que sino me repetiría demasiado (y me empieza a dar la sensación de que esto lo ha leído más gente que usted y no era mi intención).
Y ahora a disfrutar de otras cosas de Pascuas a Ramos.
Atentamente........................
lunes, 25 de abril de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
CARTAS COFRADES XXVIII: Sábado Santo.
Del mismo a los mismos.
Día de Soledad y Sepulcros. Si hubiera venido este año se habría encontrado con un Sábado Santo muy distinto al que le he podido contar en otras ocasiones. Al cofrade, que es de ideas fijas y muchas veces se queda con lo siempre, también le motivan y mucho las novedades. Y este año, la novedad del Sábado Santo ha sido un acierto necesario. Por liturgia, por sentido religioso y, por qué no decirlo, por interés turístico.
Siempre he pensado, se lo he dicho muchas veces, que el Sábado Santo, en cuestión de cofradías, se quedaba vacío, para el cofrade y para el turista, cuando es un día con mucho contenido religioso y litúrgico y con mucha “gente de paso”. Es más, no solamente se quedaba vacio, con excepción de las dos procesiones de la Soledad y de la participación cofrade en la Vigilia Pascual, sino que parecía que, contrarreloj, los rastros de las procesiones debían desaparecer y no dejar pista alguna en San Cayetano. No tenía sentido. Siempre pensaba, y recuerdo habérselo dicho a Juan de Padura cuando desde su web animaba a proponer, que lo que procedía era mantener al Cristo de la Cama expuesto a la devoción zaragozana en espera de la fiesta de la Resurrección, con el resto de pasos en exposición.
Y por fin la Real Hermandad de la Sangre Cristo recupera el acto del Santo Sepulcro, como se hacía décadas atrás (conservo un pliego de la Dolorosa de control de firma con el encabezado “Sábado Santo de 19...”), para poder venerar al Santísimo Cristo de la Cama y a la Virgen Dolorosa (la de Palao, que a partir de 1987 comenzó a llamarse la Soledad), preciosamente engalanada y rescatada del ostracismo de la sala capitular, que permanecerá a su lado. No solamente está abierto el Sepulcro a la devoción del público en general, que puede también admirar los pasos con sede en San Cayetano (ojala en el futuro permanecieran muchos más), sino que la mayor parte de las cofradías han participado, según un horario establecido, como mejor lo ha estimado. Hay que felicitar a la Sangre de Cristo que este año ha aportado el mayor enriquecimiento a nuestra Semana Santa entre todas las que han podido aportar el resto de cofradías
La cuestión es que, de la misma manera que tenemos dos procesiones de la Soledad, ahora volvemos a tener dos Sepulcros, como sucedía siglos atrás, el de San Cayetano,(antaño en la ermita del Campo Sepulcro) y el del Monasterio de la Resurrección, con olor a tomillo y amparado por la Cofradía del Santo Sepulcro, también con más de 700 años de historia y que también realiza la procesión de la Sábana Santa” con una réplica de este símbolo por las calles de la Magdalena. Pero volvamos a las procesiones de la Soledad. Acompañando a la procesión de las Esclavas tenemos la posibilidad de acudir a los dos Sepulcros, pues en ambos hace parada y visita la procesión. Dos procesiones de la Soledad muy distintas, una de noche, la otra de día. Una con tambores, la otra al son de las campanas. Una mixta, la otra solamente conformada por mujeres. Y no conviene olvidar que la de las Esclavas con diferentes recorridos y horarios se celebra desde 1946, siendo más antigua que la de la Hermandad de San Joaquín, que ayer solo hizo procesión de vuelta, para acortar tiempos y evitar desagradables escenas de la noche zaragozana entre San Felipe y Santa Isabel.
El día termina con la procesión de la Vigilia organizada por la Hermandad del Cristo Resucitado que conduce a las cofrades, que deberíamos ser más, hacia la celebración de la Pascua en la Basílica del Pilar y posteriormente acompañar al Arzobispo hasta el Palacio, que es en lo que ha quedado aquel intento de principios de los ochenta de montar una rompida de la hora y atraer a los cofrades.
sábado, 23 de abril de 2011
CARTAS COFRADES XXVII: Viernes Santo.
Alborotada primavera que nos llena de incertidumbres. Pero las Siete Palabras lo tiene claro y decidido por Capítulo. La predicación pública de las Siete Palabras no puede faltar a la cita con los zaragozanos. No hay nada que discutirles. Más llovió y se sufrió en el Gólgota. La pena es que la intensa lluvia que cayó durante las primeras horas de la mañana nos privó del traslado desde el barrio Oliver de la Cofradía de la Llegada al Calvario y de su presencia en la procesión del Santo Entierro. Tendremos que esperar un año más a ver llegar a San Cayetano a la nueva imagen de la Virgen del Perdón. Una pena. Como también lo fue la no presencia de una cofradía y un paso tan esencial como el de la Eucarística en el Santo Entierro.
Y es que la hora del vermut y de la comida fue un sin vivir esperando la decisión de si se celebraba la Procesión General. Reunión de Hermanos Mayores y fumata blanca. Habemus procesión (no se cómo se declina procesión). Y fue un acierto porque no cayó una sola gota durante todo su discurrir. Curioso lo que nos ha hecho el tiempo. El Martes Santo se daba por hecho de que la procesión se suspendía. Es más, he visto listas preparadas para los turnos de vela que se iban a celebrar durante toda la tarde, como sucediera hace dos años con ese gran acierto improvisado. El Miércoles Santo en todo caso solo iba a chispear y el Jueves Santo también corría peligro. Nada se ha cumplido. Solo la sentencia, como debía ser. Jesús fue juzgado, crucificado y muerto. Y los zaragozanos lo hemos recordado así.
Enhorabuena a la Sangre de Cristo por poder celebrar la procesión. Especial es la sensación de uno cada vez que participa en el Santo Entierro, pues se siente participe de un acto cuyo discurrir ha ido al compás de la historia de Zaragoza. Una Zaragoza no muy dada a la conservación y que sin embargo mantiene activa una Hermandad, que la tradición ha llegado a situar sus orígenes en el siglo XIII, y una procesión que se celebra, por lo menos, desde el siglo XVII. Enhorabuena por recuperar de una tacada a los acólitos (esas zapatilassss……….), por recuperar la enorme Cruz de la Sábana Santa y los hermosos faroles que la acompañaban. Pero sobre todo por recuperar a las Sibilas. El Santo Entierro es más que una sucesión de cofradías. Es más que puro catecismo. Es todo alegoría, simbología y metáfora. Metáfora del originario fin de la Sangre de Cristo de acompañar reos y recoger cadáveres. Catecismo con la presencia de los estandartes de las doce tribus de Israel, y de Abraham, Isaac, Moisés, Aarón, David..... el pueblo hebreo, la samaritana. Y la simbología de los doce hachones que escoltan la Cama, cuyos portadores simbolizan a los Santos Padres del seno de Abraham. Y ahora, de nuevo, carga alegórica con la presencia de las sibilas, que personifican las profecías sobre el nacimiento de Cristo. Un esfuerzo más y a recuperar a los hermanos que representaban a las Virtudes Teologales, y las banderas de las partes del mundo que simbolizaban la redención de toda la humanidad por la Muerte del Hijo de Dios.
Un acierto también el recorrido, el que recordaba a la niñez recorriendo todo el Coso a partir de salir de la desaparecida calle Escuelas Pías. Tal vez se notaba que faltaban cofradía y hasta hermanos en el resto, pero no hubo más parones que otros años y se evitó la frialdad de la Plaza de los Sitios y el Paseo Independencia (del cual imagino habrá que irse olvidando). Y con el paso por la Plaza del Pilar desde mi posición pude ver a la Crucifixión, al Descendimiento, a la Piedad y a las Esclavas. Y luego, al cambiar la dirección, lo que los antiguos llamaban el cortejo del Entierro, con la Sábana, los hachones, el piquete del Ecce Homo, que por cierto no se tomó un respiro en toda la procesión, la Guardia Romana y el Paso de la Cama, acompañado de un grupo de tambores y cornetas de la Resurrección. Así, y la Corporación Municipal.
Llegada a San Cayetano, más pronto que otros años. Honores al Cristo que vamos a sepultar por los tambores de la Dolorosa, las matracas, las voces de mando de la Benemérita, el piquete de la Resurrección y punto y final con el Himno Nacional desde el órgano (esto sí que crea debate, sobre todo en cartas al Director y artículos pro laicos muy bien rebatidos el año anterior por Carlos Herrera).
viernes, 22 de abril de 2011
CARTAS COFRADES XXVI: Jueves Santo
Del mismo a los mismos.
Dicen el dicho popular aquello de “tres jueves hay en el año que relucen más que el sol…..” el de hoy es uno de ellos. Seguramente hay que pensar que reluce en lo que Santa Teresa llamaba “ templo interior”…… porque llevamos una racha………… También dijo una voz popular “al mal tiempo buena cara”, y si ayer miércoles, las consecuencias del mal tiempo, acabando en la Seo lo veía como un regalo, efectivamente este se confirmó. Por lo menos por la mañana. La tarde nos quitó momentos.
Comenzamos el día recogiendo a María, que nos acerca a El Salvador. Nunca mejor dicho, a la Seo, donde tuvo que cobijarse para pasar la noche. Acompañar a la Dolorosa hasta su casa de San Cayetano ha sido una de las procesiones más íntimas y bonitas de mi experiencia cofrade. Una verdadera procesión de silencio, en la que exclusivamente se oía el roce de nuestros pasos y hasta provocaba que un par de operarios de la recogida de basuras de nuestra ciudad pararan su faena y se retiraran con respeto la gorra. El desayuno de los del turno de vela de las 10 en el Picadillo tuvo que esperar pero mereció la pena. Emocionante también la llegada a San Cayetano con hermanos del Camino del Calvario y su estandarte que representaba a todos, esperando a la comitiva a las puertas. Como el año pasado pero a la inversa podemos decir que el Encuentro se realizó. Por lo menos para los cofrades en eso que la santa abulense llamaba “templo interior”.
A partir de ahí, vuelve la normalidad y celebramos una mañana de Jueves Santo como Dios manda. Guardias Romanas, turnos de velas, filas para entrar a venerar al Señor y cinco procesiones en la calle que nos anuncian que en Zaragoza es Semana Santa (¿por qué nunca un mención en el telediario de la 1?) Digo vuelta a la normalidad porque casi ya pasa a serlo el ver al Ecce Homo llegar a San Felipe por la mañana, a cuyos hermanos, matracas y artística imagen (la mejor de esta ciudad) le estaba esperando el estandarte de la Dolorosa en la puerta de la iglesia (esto sí que estaba más preparado que el improvisado encuentro que le contaba ayer por carta).
Elegante la Coronación, siempre fotogénica e invitando a la oración en la mañana del Jueves Santo, con uno de los pasos históricos de nuestra ciudad, superviviente al desplome de un garaje y al deseo de que siga siendo titular de esta cofradía aunque sea propiedad de la Sangre de Cristo, como veremos por la tarde con los pasos del Prendimiento y del Descendimiento.
Capuchas franciscanas en la Crucifixión. Me encanta que con su aporte se enriquezca nuestra Semana Santa, y sus palomas lleven al cielo nuestros mejores deseos. Sin olvidar su paso, el Calvario, mucho más histórico y no sólo por años, que el anteriormente nombrado de la Coronación. Y en los parches de sus bombos y tambores toda una exposición grafitera que nos recuerda el saludo franciscano “Paz y Bien”.
La Exaltación nos lleva por la ruta de las Cruces de la ciudad, y nos alecciona con el primer y único, hasta el momento, pero ya van tres años y no tiene réplica, programa de procesión. Todo un detalle poder leerlo y enterarte de cuál es la marcha del cementerio o ponerte de aviso que van a cantar la muerte no es el final, que o será la única ocasión en que la oiremos a lo largo del día. Procesión elegante, la única que no sale de una iglesia, será porque sale de un palacio. Eso si, la Banda de Botorrita iba más elegante años atrás de blanco y con corbata negra.
Y si a la Exaltación le acompaña la Benemérita, la Verónica es escoltada por la Policía Nacional. Camino de sus 20 años de existencia, la cofradía ha crecido en empaque en la calle y llega a una plaza de San Cayetano abarrotada de gentío y expectación esperando que no sea la última procesión del día. Por cierto, ambientazo también a las puertas y en el reducido espacio interior de Cayetano 3. Sus primeros días de vida están siendo un éxito.
Tarde de Jueves Santo. Tarde de Oficios parroquiales, de lavatorio de pies, de cuestaciones para el Refugio (toda ayuda es poca, lamentablemente). Tarde de decisiones. De duras decisiones. Y tal y como terminó transcurriendo la noche, que se terminó salvando, muy durísimas para los cofrades del Cristo Despojado, de la Oración en el Huerto, de la Eucarística y de la Llegada al Calvario.
Nos quedamos sin ver la salida de la joven cofradía de San Juan de los Panetes. Nos imaginamos lloros costaleros en el Perpetuo Socorro. Tampoco vimos el atrezzo de Jueves Santo que cambia a la Oración en el Huerto en relación al Martes Santo. Tampoco nos pudimos emocionar con la llegada de los de la llegada, con el retumbar de sus bombos (nadie suena tanto y tan fuerte como estos), y sobre todo la amenaza de lluvia nos privó de acoger para que se quede entre nosotros a la nueva imagen de la Virgen del Perdón.
Pero la noche no se quedó vacía. Quedaban ocho procesiones más Y muchas cosas que contar. Aunque sólo dos transcurrieron con la normalidad esperada, El Silencio y la Resurrección. También la Coronación, pero en su caso con los pasos cubiertos por plásticos. Además, El Silencio, que nos volvía a convocar en su arriesgada salida que hace contener la respiración si estas dentro de San Pablo, en tarde de restas se atrevió a sumar enriqueciendo la procesión con la inclusión de una joven Capilla Musical. Que se repita por favor.
El Prendimiento esperaba su paso a las puertas de Santo Tomás, dedicándole un toque de honor especial para la ocasión, y a partir de ahí continuar también su procesión con normalidad, pero con la decisión de no procesionar a la Virgen Dolorosa , que bajo su manto, salió al umbral de la iglesia escolapia para despedir a sus centenares y centenares de cofrades.
La ausencia de la Virgen Dolorosa condicionó el acto que hacen en San Cayetano, rindiendo honores al Sepulcro. Más todavía cuando al más puro estilo Hamilton, el Descendimiento realizó un adelantamiento imprevisto. El Descendimiento sale a la calle a la hora prevista y con la procesión al completo, pero decide acortar el recorrido ante la amenaza. Parece ser que ocupa en el orden de paso por San Cayetano el hueco que nos dejó la Oración en el Huerto, pero claro, el volumen no es el mismo. Tiene que parar en boxes en la calle Alfonso largo rato, esperando que terminen los de la Resurrección y provocan un parón imprevisto al Prendimiento.
Tras ellos pasa la Columna, impecable desde Santiago hasta el Pilar, haciendo resonar nuestros estómagos en la calle Dormer con el redoble de sus bombos y tambores , anunciándonos lo que nos ofrecerá en San Cayetano, a donde acudimos a celebrar el cumpleaños de la Piedad.
Debo de reconocer que en los últimos años le había sido infiel, posiblemente desde el cambio de hora que realizase la Columna hace varios lustros. A las 0 horas del Viernes Santo me movía por otras coordenadas. Pero hoy estaba en San Cayetano. Motivos había (siempre los hay de todas maneras.) La misma salida de siempre y la misma emoción de siempre. Me gusto. Siempre igual y siempre diferente. Un recuerdo emocionado a los mas de trescientos que nos dejaron al son del toque de “la Muerte no es el final” ejecutado por el piquete que sonó como nunca. Las imágenes salen bajo plásticos, pero la Piedad se lo quiere quitar, especialmente cuando desde el balcón del colegio Notarial le dedican unos toques de trompetas. Me costó encontrar su procedencia, me costaba creer que fuera el piquete (perdón por mi incredulidad).
Tras la solemnidad de siempre de la salida, el recorrido se ataja por Espoz y Mina y así nos acerca más rápidamente al Boterón, donde el Pipo nos canta sus saetas y en una de ellas pide que le respeta la salud, que quiere volver a estar con su Virgen de la Piedad un año más.
Llega la Columna. Ha cambiado la imagen en la Plaza del Pilar. Aparecen los plásticos que han colocado en el refugio de los soportales de la Plaza al refugiarse de las primeras gotas. Nos vuelve a conmover ver la plaza completamente roja en un redoble de despedida que este año es más despedida que nunca para conocidos cofrades de la Columna.
Y a pesar de todo prácticamente se salvó el Jueves Santo, y anda que no ha dejado cosas para recordar.. Mañana será otro día.
jueves, 21 de abril de 2011
CARTAS COFRADES XXIV: Miércoles Santo.
Del mismo a los mismos.
Se me da mal escribir sobre el Miércoles Santo. Acabo de volver de la procesión y como siempre va a costar dormir. Este año más. Mañana hay que madrugar, y no precisamente para que a las 9 nos juntamos en el Picadillo a desayunar los de la primera guardia de vela. Hay que volver junto a la Virgen Dolorosa que tuvimos que dejar anoche en la Seo. La Soledad de la Madre tras recorrer media vía dolorosa. Nunca había pensado que iba a entrar en la Seo con mi cofradía. Lo que la lluvia impidió hace dos años con la Soledad, nos lo ha devuelto este año por sorpresa.
Se me da mal escribir sobre el Miércoles Santo porque está condicionado por mis ojos tras los agujeros de un tercerol negro. No solo limita mi campo visual sino la acción de mis movimientos. Y hablar de mis sentimientos queda muy ñoño. Me los reservo para mí. En principio iba a ser una Procesión especial, entre otras cosas porque (hay otras) nunca había estado tanto tiempo ausente de un Encuentro (faltar solo un año por la lluvia se convierten en dos años de ausencia. Ahora se van a convertir en tres). Por cierto, espero que le haya gustado los nuevos cortes que le he mandado del documental de Coyne. ¿Qué diferente la salida de la Dolorosa a como acontece ahora verdad? Lo que iba a ser una procesión especial , porque pensábamos haber estado en la intimidad de la noche con los “raros” que anteponen la procesión al único tema de los telediarios (cosas del futbol, lo más importante de lo menos importante), luego se quedó en un segundo plano, o en un tercero, o en cuarto.
Pero aún sin moverme de mi posición,pensaba que iba a ser noche de encuentros, pudiendo presenciar a Jesús Camino del Calvario bien escoltado por la Guardia Romana, además de por sus tambores cincuentenarios. Y también al EcceHomo. Lo del Encuentro con la cofradía del Arrabal y el intercambio de toques de respeto y salutación proviene de una improvisación de los años 90, surgió sin tenerlo tan preparado como ahora y la verdad es que resulta uno de los momentos más bonitos de nuestros desfiles. Yo lo agradezco porque una de las penas que tengo es no poder recorrer las viejas calles del Arrabal, que por cierto alguno de sus vecinos no es que estuviera ayer de lo más respetuoso. Fijese, unos se van a Sevilla a ver procesiones y yo” no puedo cruzar el Ebro porque me lo impide la arboleda”. Luesma ¿Sigues sin ir a Sevilla?, mira a mi me pasa lo mismo (de momento, porque nunca se puede decir que de este agua no beberé). Nada de esto fue posible. Una vez más la lluvia se convierte en el peor enemigo de la religiosidad popular.
Una cortina de agua imprevista (no está mal que la madre naturaleza no se sujete a predicciones, pero a veces podía ser más formal) hizo que el Calvario encontrara escapatoria en la calle Manifestación, que el Ecce Homo no “pudiera pasar el Ebro” y a la altura de la arboleda se volviera para Altabás, y que la Dolorosa, al compás de la lenta cortada y la sevillana de la calle Dormer, comenzara a cubrir a su Virgen con unos impermeables mientras gestionaba su entrada en la Seo. No hay mal que por bien no venga. Fue el marco incomparable para la predicación del V, VI y VII Dolor y terminar con el canto de la Salve en el Altar Mayor, con el retablo gótico más impresionante de España como fondo y con la convocatoria de procesión para las 8,30 de la mañana del Jueves Santo. Los más jóvenes lloraban. Otro año más. A los que llevamos más procesiones por detrás de las que nos quedan por delante, nos pareció un regalo.
Y Del mismo modo que no cruzo el Ebro, entenderán mis amigos de la Crucifixión, de la Llegada, de la Humildad o de la Humillación (aunque a estos, por cercanía, oigo sus tambores en la lejanía) que no pueda contar nada de ellos, ni siquiera recomendárselos. Otros se lo contarán, hoy en día más con esto de las nuevas tecnologías.
¿Qué pasará el Jueves Santo? ¿Y el Viernes? Uffffffff. Pinta mal.
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