martes, 8 de septiembre de 2026
lunes, 7 de septiembre de 2026
POSTALES DESDE EL VERANO 2026: El funicular de Bulnes
Bulnes es uno de los pueblos más
singulares de Asturias, Bulnes, un pueblo escondido en el corazón de los Picos
de Europa que no tiene ningún acceso rodado y a donde solo se podía acceder a
través de un sendero. El Gobierno del Principado de Asturias proyectó en los
años 1990 un funicular que atravesase la montaña y salvase el desnivel entre
Poncebos y Bulnes. El funicular fue
inaugurado en el año 2001.
El trayecto dura apenas ocho
minutos y tiene una longitud de 2227
metros salvando un desnivel de poco más
de 400 metros, siendo todo el recorrido por las entrañas de la Peña Maíny. Cuando sales del tunel aparece ante nosotros el pequeño valle de Bulnes, un lugar que
durante siglos solo podía alcanzarse a pie.
Más que un simple transporte turístico, la
obra supuso un cambio radical para los vecinos, que dejaron de depender
exclusivamente del antiguo camino para comunicarse con el exterior. Dispone de dos coches de pasajeros con una capacidad para 48 personas. La salidas se realizan cada media hora todos los días del año
domingo, 6 de septiembre de 2026
POSTALES DESDE EL VERANO 2026: La ruta del Cares
La Ruta del Cares, entre Poncebos
(Asturias) y Caín (León), es uno de los itinerarios de senderismo más
emblemáticos de España. A lo largo de sus 11 kilómetros,
recorre un sobrecogedor desfiladero horadado por el río Cares, en el corazón
del Parque Nacional de los Picos de Europa.
El sendero arranca junto al
aparcamiento del Funicular de Bulnes en Poncebos, que es donde nos hemos quedado en esta ocasión. Tras cruzar un pequeño
puente, la ruta gana altura durante los dos primeros
kilómetros. Desde ahí, la perspectiva se amplía: el Cares serpentea en el fondo
del abismo, flanqueado por altísimos paredones calizos.
Lo que hoy es una ruta de
senderismo originalmente fue una hazaña de ingeniería hidráulica. En 1916 se
inició la construcción de un canal de casi 9,5 km entre Caín y Camarmeña, con
el objetivo de transportar agua hasta la central hidroeléctrica de Poncebos. La
obra tardó seis años en completarse y supuso un desafío humano y técnico
formidable: más de 5.500 metros de túneles, decenas de trabajadores durmiendo
en cuevas y barracones, transportes en barcazas a través del canal o con
caballerías, y jornadas interminables con herramientas manuales y mechas de
pólvora.

