miércoles, 4 de abril de 2018

POSTALES CORDOBESAS: La Catedral

















Cuando en el siglo XVI se levante la gran nave renacentista en medio de la Mezquita de Cordoba, uno de los canónigos parece ser que dijo: "habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes". Podía haber sido peor. En Zaragoza mismo hemos perdido tesoros de todos los estilos en épocas bien recientes (la Torre Nueva uno de los mayores atentados contra el patrimonio sufrido en esta ciudad)

Sin embargo, hoy podemos valorar lo que pudo suponer la construcción de la catedral. Ruiz Cabreo, quien fuera el arquitecto conservador de la Mezquita dice que "la Catedral ha sido el mejor paraguas arqueológico que la Mezquita ha podido tener para su conservación hasta nuestros días." Y el arquitecto  Gabriel Rebollo también emociona cuando menta, que gracias a la Catedral, este espacio religioso y monumental que compone junto a la Mezquita "ha estado vivo todos los días de su vida, no ha sido abandonado ni un solo día".

Por eso la Catedral de Córdoba puede ser la más singular de toda la cristiandad desde que en 1236, Fernando III de Castilla, tras conquistar la ciudad a los musulmanes convirtiera la mezquita en catedral, adaptándo el culto y la liturgia al espacio islámico. Oír misa en su interior es algo único.


Al igual que en Zaragoza con la Seo y otros templos del cabildo metropolitano, en los últimos tiempos también ha surgido la polémica sobre la titularidad de la Mezquita de Córdoba entre la Iglesia, que reivindica el monumento, y una plataforma ciudadana que aboga por la gestión pública. El Arzobispado de Córdoba da suficientes motivos para que no se dude de lo que es una realidad desde hace 800 años:

En el siglo VI se construyó la basílica visigoda de San Vicente Mártir sobre los terrenos actuales de la Catedral de Córdoba. Con la llegada de los musulmanes en el siglo VIII, la basílica desaparece y comienza a construirse la Mezquita a partir del año 785. Conquistada Cordoba por las tropas de Fernando III en 1236  el templo fue convertido al culto cristiano y la enorme mezquita se consagró como catedral, llamándose Catedral de Córdoba desde entonces. En unos folletos del Obispado cordobés este se reivindica como “el responsable de mantener y proteger la riqueza cultural del templo”, y defiende que los millones de euros que obtiene cada año por las visitas al monumento se destina a las inversiones para la conservación y mantenimiento del monumento, además de ir destinado a numerosos proyectos de ayuda social.





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