domingo, 18 de marzo de 2018

CARTAS COFRADES 2018-XI: Veinticinco años de Humildad


Hace unos días, y pensando en la cercana conmemoración de los veinticinco años de la Asociación para el Estudio de la Semana Santa mientras disfrutábamos de un café cofrade, alguien comentó lo que había cambiado nuestra Semana Santa en estos años. Es cierto, en cuando echas la vista para atrás te das cuenta; y ademas soy de los convencido de que, en la mayor parte de los ámbitos que se pueden aglutinar en torno a esta manifestación, ha sido a mejor.

Un ejemplo de lo que ha cambiado nuestra Semana Santa queda muy representado en el devenir durante estos años de la Cofradía de la Humildad de Zaragoza (permíteme usar su denominación familiar por acortar el volumen del texto) y lo que nos ofrece en su Estación de Penitencia, que dentro de una semana estará en la calle, y demás actos litúrgicos que organiza a lo largo de todo el año.

Teniendo sus antecedentes en la cofradía que conocíamos como "los de Caifás" allá por 1981, y a la que intentaron dar forma amantes de la Semana Santa atraídos por la estética y el sentimiento cofrade andaluz, al desaparecer en 1991 se refunda en "la Humildad" en 1993.

De la anterior etapa hereda una serie de enseres procesionales que marcan ese estilo andaluz, con un gusto exquisito, que va a mantener a lo largo de los años, pero acertadamente cambian la estética del hábito, haciéndolo más austero, y aunque basado en el de una hermandad sevillana, más acorde con el estilo zaragozano, dado que el anterior, el de los de "Caifás",  hubiera podido ser una rémora para muchas personas (empezando por la económica)

Hace 25 años salieron con una imagen de Virgen prestada sobre una sencilla carroza a ruedas, pero ya en 1994, sus dos imágenes titulares, obras del sevillano Francisco Berlanga, y que ya fueran encargadas en la anterior etapa, procesionaron por las calles zaragozanas. Aún eran años en los que había que encontrar el hueco en el calendario (Domingo de Ramos al Pilar, Jueves Santo por la mañana....). En 1997 llega el palio y la banda de tambores y cornetas (años después introduciendo el traje "marinero" en sus desfiles), conviviendo con la sección de tambores al estilo zaragozano (toda una novedad exclusiva del resto de España). Pero el verdadero paso lo da el Domingo de Ramos de 1998, ese que, junto también a la cofradía de la Eucaristía un año antes, hace que nuestra Semana Santa incluya nuevas maneras, nuevos comportamientos, nuevas formas de transmitir y crear sentimientos. El  paso del Cristo es portado por primera vez por costaleros y la Unión Musical de Villanueva de Gállego acompaña con sus sones a la Virgen. Es cierto que bandas de música ha habido siempre (en alguna época desaparecidas), pero el repertorio comienza a ser distinto, acorde con el que necesita un paso llevado a costal, y mucho más comenzó a serlo al año siguiente, cuando también el palio de la Virgen del Dulce Nombre, convertido en un autentico trono, es portado por la costalería. Me reconozco un profano, un inculto irreverente en estos temas; lo sigo siendo (igual de inculto, menos irreverente), y en aquellos años mucho más. Reconozco que cuando oí por primera vez "Pasan los campanilleros", que por cierto, me encanta, me daban ganas de ponerme a bailar un pasodoble, y eso que no soy nada bailón. O que cuando me regalaron ese mismo año el disco de la banda sonora de la película "Semana Santa en Sevilla", la composición "Soleá dame la mano" me hacía visualizar una de "romanos", al tribuno Mesala entrando en Jerusalén. Es lo que tiene la ignorancia y el poso cultural que arrastra uno y que cuesta cambiar de la noche a la mañana..... aunque con el paso de los años lo he ido superando. Me pasa lo mismo que con los carteles. Algunos de ciertas partes de España, cuando los comparan con los nuestros, que siempre salen perdiendo por parte de los comparadores, me recuerdan a películas tipo Star War, en que los diferentes personajes salen todos dibujados en una composición. O uno que este año ha encandilado al personal y que para mi gusto (ya digo muy provinciano y austero e ignorante zaragozano, con poco margen a la evolución) me evoca a una serie de éxito de HBO. Pero como oì decir una vez a un misionero jesuita, que para los orientales nuestras iglesias son la casa del terror.

Con el paso de los años, la cofradía ha crecido, su cortejo procesional y su complejidad se acerca a los modelos buscados y han conquistado un hueco que han hecho suyo en la tarde noche de Domingo de Ramos. Si desde los años 40 del siglo pasado para muchos zaragozanos ajenos a las cofradías solo parecían existir las procesiones de las "palmas" y la de los "tambores", osease, "Entrada" y "Siete Palabras", hoy podemos decir que "la Humildad" puede sumarse a estas siendo la de los "costaleros".

Todo esto tiene un mérito increíble. En 25 años, que parecen mucho, pero que para conseguir lo que tienen, no son tantos. La Humildad, también la Eucaristía, han enriquecido nuestra Semana Santa, como lo hace el Silencio, las Esclavas, el Ecce Homo..... Ha cambiado nuestra Semana Santa. También ha cambiado a muchos cofrades. A algunos ya les tiraba el sur antes de que Humildad o Eucaristía llegaran con sus chicotás, sus pasos racheados, sus levantás y sus petalás, sus inciensos olor a vainilla y sus oles y aplausos. Otros se han sentido atraídos por lo que ofrecen sin tener antecedentes cofrades. Muchos otros, sin embargo, con raíces profundas en lo nuestro, han cambiado; algunos compaginando las dos maneras tan distintas de celebrar un mismo misterio (la costalería está llena de cofrades de otras cofradías que arrimando el hombro con generosidad han hecho posible que la Humildad esté en la calle), otros sin embargo han cambiado hasta de ciudad para celebrar lo importante, la Pasión, Muerte y resurrección de Cristo. Pero bueno, en esta vida se puede cambiar de todo menos de equipo de fútbol. Solo es deseable que no se cumpla el dicho que espetaban a Torquemada, aquel de "no hay peor inquisidor que el hereje converso".

La muestra donde lucieron parte de su patrimonio durante el mes de noviembre revela la delicadeza y riqueza del mismo. Un acierto también la sala de exposiciones, pues el Salón del Trono de Capitanía General aún ayudaba más a darle esplendor. Y antes, aún fueron capaces de organizar dos salidas extraordinarias, durante el mes de septiembre, cada una de ellas con un estilo diferente (como el que muestran Domingo de Ramos y Miércoles Santo), pero con todo el trabajo y esfuerzo que conlleva organizar tal complejo cortejo. Y aún hay quien dice que la Cuaresma ha sido corta.... pues la Humildad parece que han empalmado Ramos con Ramos.

Felicidades por lo conseguido, que sean muchos más. Gracias por traernos esa parte de celebración que algunos no conocemos por no haber salido nunca de nuestras procesiones, y disculpas por lo que a veces cuesta entender desde una educación lastrada por una cultura muy zaragozana.













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