sábado, 25 de febrero de 2017

CARTAS COFRADES 2017-V: Un nuevo sitio disponed



Seguramente hemos vivido esta noche en la parroquia del Perpetuo Socorro el acontecimiento de la temporada cofrade. La Cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía bendecía, en un acto solemne, el nuevo apostolado para su paso de la Santa Cena. Esto ya es motivo suficiente para considerarlo así; trece nuevas figuras excepcionales (si contamos el perro), salidas de la gubia de Arteaga Navarro, imaginero de renombre, no en vano es el artista vivo con más imágenes, 17, en la Semana Santa de Sevilla y uno de los imagineros más cotizados del panorama cofrade, con obras repartidas por toda España. Y si en Sevilla tienen 17, aquí ya tenemos 14 (y suyas son también las cartelas del paso del Cristo del Amor Fraterno). De hecho, la presentación ha sido noticia en el ABC de Sevilla al considerar este conjunto de imágenes como el que puede ser mejor paso de misterio del imaginero andaluz, por su original concepción, tanto en el conjunto como en las individualidades.
Pero es que además, la ceremonia fue especial, algo más que una presentación, algo más que una bendición. Una exquisita puesta en escena, un llamamiento a los sentidos y a la espiritualidad. Coros, capillas, tambores, guitarras, incienso, luz, la palabra........, ese pregón de Domingo Buesa recreando con la palabra los instantes previos a la última cena del Señor, presentándonos uno a uno a sus discípulos, mientras eran iluminados con un haz de luz, destacando sus personalidades, sus debilidades, sus miedos, su fe. Y cuando todos fueron presentados, entró el Señor, sobre sus costaleros, junto a su amado Pedro. Y la escena se completó. Impresionante. Y aún lo será más verla recorrer las calles zaragozanas al paso racheado de sus costaleros.

He de reconocer que además me alegra porque el paso viene a sustituir a otro al que nunca le tuve mucha estima. Espero que mis amigos de la Eucaristía me perdonen. En su momento no entendí cambiar un paso del siglo XIX, del patrimonio de la Sangre de Cristo, por otro tallado en 1986 y que provenía de una cofradía almeriense. También he de reconocer que cambios ha habido siempre, y que seguramente todo es cuestión de modas o del momento que toca vivir a cada institución, y que los gustos de cada uno ahí quedan. Recuerdo el Sábado Santo de 1999, cuando en San Cayetano estaban desmontando los pasos, y se iban bajando al suelo los nuevos apóstoles. Yo me acerqué cámara en ristre y un señor me echó con cajas destempladas mientras cubrían las figuras con bolsas de basura. Pensé por un lado, mal por mi parte por no pedir permiso. Por otro también pensé ¿tan feas son que las guardan con celo?. Mil perdones por esta confesión.

Lo dicho, no entendía el cambio, máxime cuando el propio Carlos Martinez, entrevistado por Carlos Cebrian para el libro La Semana Santa zaragozana  de 1994, decía que era muy importante señalar que el entonces paso del cenáculo, el de la Sangre de Cristo, era "uno de los de mayores dimensiones de la Semana Santa zaragozana, amen de los más llamativos, en los que destaca por su composición y número de figuras". Bueno, tampoco se si Cebrian entrevistó a Carlos Martínez. A mi también me nombra varias veces como entrevistado y no es que no me entrevistara, es que nunca he hablado con él.

Tras este transito de 18 años, me reconcilio con el paso (con el misterio y la institución de la Eucaristía  nunca deje de estarlo), y podré olvidarme ya del Cenáculo de Luis Muñoz y su hijo Vicente, de 1829, que actualmente procesiona por las calles de Épila. Para quien no se acuerde de él o no lo llegó a conocer (no era fácil de fotografiar) dejo esta dirección  https://www.flickr.com/photos/72874494@N08/16393979553, del flickr Unos y Ceros .

Las visicitudes del paso de la Cena en nuestra Semana Santa son dilatadas, y este es el el cuarto grupo escultórico que a lo largo de la historia ha representado la Eucaristía en las procesiones zaragozanas, para un total de seis imágenes del Señor como protagonista del misterio. El Santo Entierro ya contó con uno realizado entre 1795 y 1797 por el escultor Manuel Guiral (suyas son las tres esculturas de la fachada de la Seo). Este paso fue destruido en los Sitios y por eso se le encarga en 1829 a Luis Muñoz, el tantos años recordado. Luis Muñoz que ya había realizado también dos años antes la Coronación de Espinas.

El caso es que, la reforma del Santo Entierro propuesta por Nasarre y Oliver de 1909 sugería la construcción de un nuevo paso, pues consideraba el Cenáculo "como inadmisible para la reforma de la procesión que se proyectaba, por su tosca construcción y contener un anacronismo de gran bulto", el que Jesús estuviera en actitud de bendecir el pan, mientras sobre la mesa era visible el cordero pascual asado. Según la ley de Moisés, el lavatorio de los pies es posterior a la cena del cordero, y la bendición de Jesús vendría a posteriori.

Si no se hizo este cambio es por que la Sangre de Cristo no tenía dinero para realizar la reforma, aunque si que encargó a Borja una nueva "Oración en el Huerto", sustituyendo a la realizada en 1819 por Pedro León, y también encargó a Borja el paso del Pecado y la Redención para sustituir el Triunfo de la Muerte.

Vemos pues como la propia Sangre de Cristo ha sido la primera en ir sustituyendo pasos en busca de una mejor composición o calidad artística, dejando de lado antigüedades, el poso de los años, fidelidades a escultores o nostalgias (vuelvo a pedir disculpas a la Eucaristía),

El misterio ha seguido cambiando. En 1947, cuando es cedido a la recién creada Cofradía de la Eucaristía, se sustituyó la imagen de Jesús sentado por otra, obra del madrileño Antonio Bueno, en la que figuraba de pie a fin de hacerla destacar más, además de dotarle de nueva greca. Se eliminó el cordero pascual y la figura de un criado con la palangana del lavatorio (era de José Alegre) y se colocó un candelabro y el Santo Grial.

Con el derrumbe en 1981 de la techumbre del tejado del garaje donde la Sangre de Cristo guardaba los pasos, este fue uno de los más dañados, no pudiendo participar en las procesiones de ese año, pero adquiriendo el símbolo del pan el protagonismo que desde entonces siempre figura en esta cofradía.

Y así llegamos a 1999. La cofradía sustituye el cenáculo, que termina en Épila, por la Santa Cena que hemos conocido estos años, cedida por la cofradía de esta advocación de Almería. Las imágenes fueron talladas en 1986 por el imaginero Elías García Rodriguez. En 2000 se sustituye el Cristo por una talla de Miguel Ángel Dominguez,  hasta que en 2014 llega  la imagen del Señor de la Santa Cena, obra de José Antonio Arteaga Navarro, y que, emplazada a partir de este año entre el nuevo apostolado, adquiere el mensaje para el que fuera concebido entregando el cáliz a San Pedro.

En los últimos tiempos hay que darle la enhorabuena y las gracias a la Cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía por muchos motivos. Este paso es un regalo a la Iglesia zaragozana y a la ciudad. Sepamos corresponderles recogiendo la preocupación del escultor porque cada una de las imágenes fuera reconocida por si misma, pero también aceptando el deseo de la cofradía por mantener una devoción y sostener unos cultos a los Apóstoles.









domingo, 19 de febrero de 2017

CARTAS COFRADES 2017-IV: Volverás, seguro que volveras


Ha sido una tarde de domingo emocionante. De sentimientos encontrados. Una tarde de pasión y pasiones, y ni siquiera estamos en Cuaresma, pero como siempre que vivimos un Dominun Nostrum terminamos sumergidos en sentimientos de procesión.  

La carta podría ser muy larga. Apetece hablar del Dominum y de la Asociación Terceroles. Pero también hay anhelo por escribir de la Columna, y de tambores, especialmente de sus tambores (una vez más te pido permiso para hablar de tambores. Mira, esta geminación casi suena a redoble). Dejaremos ideas y sensaciones vividas para otras cartas, a las que no se todavía si les pondré sello y echaré al buzón. Porque lo que procede es despedirse del Dominum. Agradecerle tanto como nos ha dado, tanto como nos ha descubierto, tanto como nos ha abierto, hecho sentir y emocionado. Pero Nacho, fijo que no lo habéis matado, que volverá, seguro que volverá.

Se nos convocaba a la Sala Multiusos de Zaragoza para celebrar 50 años de tambores de la Cofradía de Jesús atado a la Columna, pero también para poner colofón a una trayectoria brillante tras quince años de Dominum Nostrum. Nacho Parral, uno de sus mentores, hacía suyas unas palabras de  Ibañez Serrador a propósito del "Un, dos, tres.....", cuando dijo aquello de que prefería matarlo antes que dejar que envejezca y lo maten los espectadores. El conoce como nadie el Dominum por lo cual no vamos a discutir lo que habrá sido una reflexionada y seguramente sabia decisión, y que una provocadora frase al final del del año 2016 ya auguraba. Pero desde luego no dejan un muerto (ni un muermo). El epílogo del Dominum llega en plena juventud y con una salud de hierro. ¿Cuanta gente habría en la Multiusos?, ya lo preguntaré pero hubieran llenado tres veces o más San Cayetano, su espacio natural, salvo en 2007 donde también la sala de hoy acogió la denominada "Noche de los Tambores" por el cincuentenario de la sección de tambores de la Dolorosa.

Nadie podíamos imaginar para que fuimos convocados en 2003 por una joven Asociación Cultural, ni el recorrido que iba a desarrollar durante quince ediciones. Si una sola ya era capaz de citar todos los sentidos y las emociones que provocan en cofrades y espectadores de las procesiones, "188 horas" en apenas hora y media, imagínate la de momentos y recuerdos que nos dejan quince. Muchas veces se ha dicho que era el verdadero pregón de nuestra Semana Santa zaragozana, que solo le faltaba la lectura del mismo para serlo, porque por lo demás, pocos momentos reflejan toda la riqueza religiosa, cultural sonora y artística de la Semana de Pasión en Zaragoza como lo era el Dominum Nostrum.

Para muestra el último minuto. Un instante, un minuto rezaba el anuncio de este año. En torno a una cruz, bajo la tenue luz de unos farolillos y tras una jota de despedida, el redoble final de la Columna tocado por representantes de todas las hermandades, junto a las campanas de las "esclavas", matracas del "Ecce Homo", carracas de "la Entrada" y las trompetas del "Silencio" pone el broche de oro al acto, que si bien fue a mayor gloria de la Columna, quien mas quien menos se vio en algún momento reflejado como cofrade.

Y así salimos a la calle con el eco de ese redoble, pero llevándonos tantos recuerdos que de irrepetibles serán difícil de olvidar. Composiciones del órgano de San Cayetano con cornetas y dulzainas, coros y capillas musicales, representaciones de la Pasión, dramatizaciones de otras épocas, el rescate del Cristo de la Cama, las sombras de "los hombres del tambor", la entrada del "barco" de la Humildad en San Cayetano, la petalada desde la cúpula, Pipo trasladado del balcón de la calle Sepulcro para cantar una saeta a la Piedad en su propio altar, y tantos y tantos montajes audiovisuales que han creado estilo......... Un contenedor de momentos cofrades, una autentica perfomance cofrade, nada improvisada pero si provocadora.

Nacho, no lo habéis matado, porque algo vive mientras se le recuerda. y volverá, seguro que volverá.




lunes, 6 de febrero de 2017

CARTAS COFRADES 2017-III: Tiempo de silencio

Que conste que el título no me gusta. Es tan manido en los blog iniciar un epígrafe con la palabra "tiempo" que resulta cansino volverlo a leer. Luis Martín Santos tiene la autoría del titular en aquella novela de 1961, que los de COU teníamos que leer después de San Manuel Bueno Martir de Unamuno y El árbol de la ciencia de Pio Baroja.

Hoy hace dos años te envié una carta con el título "Siglo de Oro" donde glosábamos los logros que la cultura cofrade estaba consiguiendo en lo que llevábamos de siglo XXI, gracias a las asociaciones culturales, a iniciativas particulares o a distintas plataformas, una de ellas, por supuesto, la Junta Coordinadora. Te decía que teníamos dos revistas anuales, varias líneas editoriales, exposiciones y publicaciones al margen de las conmemorativas, conciertos, tertulias, premios..........

A día de hoy, y a las puertas de una nueva Cuaresma, el "parnaso cofrade" parece que lo estamos asolando. La web Pasión en Zaragoza se despidió en el pasado julio tras siete años siendo una referencia de la información con más de 4.000 noticias publicadas. Desde la exposición ELLAS, de enero de 2016, la Asociación Cultural Redobles no ha vuelto a tener actividad, y aunque anuncian un último número de su revista, que no vemos desde noviembre de 2014, una entrada de su blog en junio era de lo más elocuente: "Una Semana Santa enferma. Motivos para no volver". En 2016 faltó a la cita por primera vez el correspondiente número anual de Tercerol, Cuadernos de Investigación, y desde la entrega de su galardón no tenemos noticias de la Asociación para el Estudio de la Semana Santa, aunque se le espera. Desde la Asociación Cultural Terceroles se anunció hace pocos días que el Dominum de este año será de despedida. Y de Capirotes y Terceroles y su concurso cultural tampoco sabemos nada desde 2015. Una pena. Estas iniciativas han sido las grandes dinamizadoras de las últimas décadas, y están dejando un hueco importante que ojala sea momentáneo. Y no es que estuviera todo cogido con pinzas, pero nada es casualidad.

Claro que vamos a tener actividades estos días. Seguro. Los aniversarios nos darán motivos y los hay varios e importantes, como el que comentamos del Santo Entierro en una carta anterior, o el 75 aniversario de la Oración en el Huerto, el cincuentenario de la Sección de Tambores de la Columna, al cual se le dedicará el Dóminum, o las bodas de plata de la Humildad y "la Verónica". Incluso hemos tenido ya una exposición conmemorativa de los diez primeros años de andadura del "Cristo Despojado". Tendremos exposición de las 188 horas, pero ves, ya no incluyen ciclo de conferencias como los dos primeros años. Habrá ciclo de actividades de la Junta Coordinadora y la edición de su revista y esperamos también el Centro de Interpretación del Ámbito Cofrade o las tertulias de la AC La Rotonda y algún que otro concierto.

Cosas no faltarán, pero como que algo se muere en el alma cuando un amigo se va......... Confiamos que nuestros cultos y nuestras procesiones, lo verdaderamente importante, cuenten con la misma buena salud de la que hablábamos en esa citada carta de hace dos años. Entonces anunciábamos que dos nuevas esculturas, dos obras de arte de Miñarro y Navarro Arteaga, iban a enriquecer nuestro patrimonio imaginero y devocional. Este año podremos estar de enhorabuena sabiendo que la cofradía de la Institución de la Eucaristía va a dotar a su paso de misterio de un nuevo apostolado, todos obra de la gubia de nuevo de Navarro Arteaga. Doce imágenes y de este este escultor; eso son palabras mayores y un enriquecimiento tremendo para nuestro patrimonio artístico.

No habrá sido un siglo de oro, pero esperemos no entrar en un tiempo de silencio, y es que, para Luis Martín Santos el gran problema de la cultura española eran sus propios integrantes, ese pueblo adocenado, inculto y vividor que se había cortado las alas a si mismo y perdido toda oportunidad de madurar y progresar.