jueves, 24 de marzo de 2016

CARTAS COFRADES 2016- XV: Mañana de Jueves Santo


Si sale el sol, podemos con todo. Hasta nos olvidamos del frío que pasamos ayer. Un buen desayuno cofrade mientras ves salir el traslado de la Virgen Dolorosa del Prendimiento hacia el Colegio de los Escolapios al son de su piquete de cornetas. Cuanto han cambiado en este aspecto nuestras cofradías. Será por que nos gusta procesionar, pero también porque entendemos el respeto que merecen unos sentimientos representados imágenes. Toca hacer vela en San Cayetano, y las primeras horas del Jueves Santo son los mejores momentos para venerar al Cristo de la Cama y contemplar los pasos ya ubicados. Y entre ellos, el recuperado paso del Triunfo de la Vida sobre la Muerte, con el esqueleto que todo apunta fue el estrenado en 1818. hay que alabar el espiritu de recuperación de la simbología del Santo Entierro que prima actualmente en la Sangre de Cristo.

En seguida saldremos de procesiónes por las calles de Zaragoza. La Exaltación nos espera madrugadora en la Maestranza. Son las 11 de la mañana, la misma hora que desde San Antonio, a las puertas del barrio de Torrero comienza su procesión la Crucifixión. Para quien no pudiera contemplar sus novedades el Martes o ayer no debería habersela perdido hoy. Admirar su nuevo guión, contemplar su hábito franciscano libre del tercerol (aunque desde 2001 ya luciera en esta procesión la capucha), y venerar su nueva imagen de Nuestra Señora de los Ángeles. Todo un esfuerzo el que ha hecho este año la Crucifixión en pos de recuperar su origen en la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

Desde las 11 horas también en procesión también ha acudido al encuentro con el Cristo de la Cama la Cofradía de Jesús abrazado a la Cruz. Hermosa la nueva túnica de Cristo. Aún más a la luz del sol en uno de los Jueves que brilla como tal.

Y para las 12 horas la coronación, desde San Felipe en viacrucis hacia la Seo. Es de esas procesiones que tiene nalgo especial, que llenan la mañana soleada de un Jueves Santo. El paso de la Coronación atrae a la vista, lo mismo que el remate de las andas de la peana del Cristo coronado. Hasta el característico martillo con el que se transmiten las ordenes a los peaneros. Su piquete de cornetas y una cuidada selección de marchas (muchas de ellas con sonidos que van oscilando como una ola a lo largo de la formación) hacen de la Coronación de Espinas una procesión con una idiosincrasia propia. Problemas con el estandarte, que han subsanado durante el recorrido pudiendo en un momento determinado contemplar su réplica por la calle. Y en la plaza del Pilar durante el rezo de la 11 y 12 estación, la jota se hace oración. La procesión termina en la Catedrl para volver a salir en apenas unas horas.

La fila en la Plaza del Justicia para venerar al Santo Cristo de la Cama ya es permanente. Solo se verán interrumpidas conforme aparezcan las procesiones. Primero llega la Exaltación, a ritmo de lenta y "cementerio". Rinden honores la Guardia Civil al cierre de la Cruz Guía y se recuerda a los ausentes con la banda de Música antes del estruendo final de tambores, bombos y timbales. Pasan de las 14 horas.

Sin apenas despejarse la plaza hace su entrada la Crucifixión con sus tres pasos. Acompañados de una sección montada a acaballo y capas con los colores de la Crucifixión, más la Dolorosa de Utebo, con una banda de tambores y cornetas, realizan una estudiada escenografía para despedir a sus imágenes, este año sin la presencia de las palomas. Toda la comitiva bien situada en la plaza y tras el canto de la jota, con una alternancia de toques y redobles, ponen el broche final a una renovada presencia de la Crucifixión en la calle. 

Para terminar la mañana accede a la plaza la Cofradía de Jesús abrazado a la Cruz y la Verónica, tras larga espera en Manifestación por los prolongados y sentido finales de las procesiones precedentes.


Esta tarde nos esperan 11 cofradías. La tarde en que el Casco Viejo de Zaragoza se transforma en el Jerusalén de hace casi 2000 años. La ciudad tiene otras tardes, pero ninguna con tanta evocación para los sentidos como la del Jueves Santo.