domingo, 20 de abril de 2014

CARTAS COFRADES 2014-XXIII: Sábado Santo


A lo largo de estos días, en entrevistas de radio y retransmisiones televisivas, preguntaban con motivo del 75 aniversario de las Siete Palabras, como serían las procesiones anteriores a la introducción de las secciones de tambores en nuestra Semana Santa. La procesión de la Soledad de la Congregación de Esclavas es el ejemplo ancestral mas claro que todavía podemos encontrar. Ojala no lo perdamos. De que sigan afiliándose mujeres a la antigua Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores y que esta se rejuvenezca dependerá que nuestra Semana Santa cuente con una singularidad como esta y de sus velos al viento.

El silencio solo roto por el tañído de la campana es el protagonista de la procesión. Silencio que se contagia al público que les acompaña y a los espectadores que se la encuentran. Silencio que cada vez es menos frecuente en las aceras de que  abren camino al resto de las procesiones. Tal vez sea el precio que haya que pagar por el ruido de los tambores.



Otra procesión ejemplo anterior a la aparición de los tambores sería la que vimos el Jueves Santo con la cofradía de Nuestro Padres Jesús de la Agonía y de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos. Por un lado abría la comitiva una banda de cornetas y tambores, en este caso la de San Pablo, y por otro era cerrada por una capilla musical, los Ministriles de Zaragoza. Por separado dos manifestacioes musicales antaño protagonistas anteriores a los tambores y hoy apariciones enriquecedras de nuestra Semana Santa. Aunque nos hagan perder el SILENCIO.



Hablando de procesión de la Soledad, recordar que ya abrió la madrugada otra procesión con ese nombre, la de la Dolorosa, tan distinta en su concepción y presentación a la de las Esclavas, pero también diferente en su propuesta de tambor. Y en más soledad que nunca se abrían camino con su sucesión de lentas redobladas hacia San Felipe y vuelta  San Cayetano.

Y si tenemos dos procesiones de la Soledad, también es día de dos sepulcros. aunque el que une a todas las cofradías sea el de San Cayetano, el de la Sangre de Cristo. No nos cansaremos de dar las gracias a quien corresponda por recuperar este día para las cofradías y para la Semana Santa. Posiblemente además, en una fiesta declarada de Interés Turístico, en el día que más turistas visitan nuestra ciudad.


Espectacular el montaje y la propuesta realizada este año con las imágenes de la Virgen de Palao y el Cristo de la Cama que desde el año pasado se nos muestra en todas su desnudez. Cada año que ha pasado desde su instauración no deja de sorprendernos. Y ya nos acercamos dispuestos a que esto sea así.

El día se cerró cn la procesión de tambores y estandartes de las cofradías hacia la Basílica del Pilar donde se celebró la Vigilia Pascual en espera de Cristo Resucitado.