lunes, 10 de marzo de 2014

CARTAS COFRADES 2014-VII: El Libro de los Tambores


Pues ya lo tenemos aquí. El libro de los tambores ha sido presentado hoy en la Casa de la Iglesia por sus promotores, su editor, sus autores y, como decimos para el Pregón, por delegación de la Junta Coordinadora. Doble motivo de alegría: Tenemos  un nuevo libro de de nuestra Semana Santa y por otro lado este supone poder divulgar y reafirmar lo que muchos consideramos y creemos: Que el tambor, el bombo, el timbal se han convertido en símbolos reconocibles e imprescindibles en la celebración de nuestra Semana Santa.

Nos han contado como desde el principio se sumó a la empresa a Jorge Sesé, ilustrador del trabajo con sus fotografías, y como no podía ser de otra forma el resultado es magistral. Y lo mismo pasó con Alfonso García de Paso al que se le pidió un primer capítulo que nos introdujera en los sonidos y acompañamientos musicales anteriores a la difusión de las bandas de percusión en las procesiones zaragozanas. Este capítulo era necesario para distinguir y diferencias etapas de nuestra Semana Santa, y como esta cambia a partir de la llegada de los tambores en 1940 con la Fundación de las Siete Palabras, pero especialmente a partir de la década de los 50 y 60 con la implantación de estos instrumentos en la mayoría de las cofradías existentes en nuestra ciudad. Alfonso, cuya firma y presencia dota de prestigio y rigor a esta publicación, ya tenía desarrollado este tema en otros escritos y era lógica su presencia, antes de terminar llenando este nuevo libro de citas y referencias con su nombre como ocurre en multitud de trabajos desde que en 1981 publicara su primera obra.

Con su aportación nos encontramos con un estupendo trabajo de un aspecto importante de la Historia de nuestra Semana Santa.   En este caso, la música.

Y aquí se acabaría el componente histórico de la publicación, porque el resto de los capítulos no pretenden contar la historia del tambor en nuestra Semana Santa. No se ha pretendido hacer un libro de historia nos han contado los autores, sino hablar de la esencia de este instrumento en nuestras procesiones y de cómo se ha convertido en santo y seña e identidad de  estas y de nuestras cofradías. No es un libro de historia, no tiene un carácter academicista, ni es un tratado sobre música o sobre el instrumento. Es más, está escrito desde la calle, desde nuestros lugares de ensayo, con nuestro lenguaje, con nuestra manera de entender el instrumento, sus marchas y sus toques.

Contar la historia hubiera supuesto intentar encajar la trayectoria de 20 cofradías, más las relaciones que mantienen con estos instrumentos las cuatro que no los presentan entre sus filas, más aquellas instituciones ahora desaparecidas y que también suman.
Desde el principio teníamos claro que no querían desarrollar cofradía por cofradía. Estas ya han elaborado o están por elaborar sus publicaciones propias sobre este tema, especialmente desde que se comenzaron a celebrar bodas de plata, de oro y  demás aniversarios.  La historia de cada cofradía tiene su encanto a nivel individual, pero en una obra colectiva terminaríamos aportando cifras, datos y nombres multiplicados por 24, quitando frescura y cuerpo común a lo que se deseaba madurar.

Es más, intentando escapar de un libro de historia, la primera propuesta de título parece ser que no hacía referencia a los 75 años. Era algo así como “Sonidos de procesión I: Tambores de Zaragoza”. De esta manera no solo daban protagonismo este instrumento frente a otras manifestaciones musicales sin sentirse culpables por no desarrollarlos, sino que se invitaba a iniciar una colección con “Sonidos de Procesión II, III, IV, V…….. hablando sucesivamente de carracas, matracas, heráldicas, cornetas, trompetas, piquetes, bandas…..  Seguro que Coordinadora estará encantada de lanzar una colección así. Y muchos de poderla escribir.

Para hacer un libro de historia se encontraban con otro problema. Lo que verdaderamente nos gusta, el origen y nombre de las marchas, el discurrir de los ensayos, la organización de las procesiones, las manera de colgarse un tambor, el gusto por determinadas baquetas, el descifrar una participación en una exaltación….. las vivencias personales……   todo esto no aparece recogido en ningún acta ni archivo, que en todo caso presentan facturas sobre adquisiciones o los nombres de los responsables de cada momento.
Para intentar subsanarlo se elaboró una ficha con un cuestionario que re remitió a todas las cofradías para que , una vez cumplimentada, fueran devuelta y poder así disponer de un cuerpo común de datos, referencias y explicaciones que sirvieran en la intención de poder descifrar la hipótesis de que nuestro tambor tiene una identidad diferencial respecto a otros lugares, que a su vez está definida por el carácter diferencial que cada una de las secciones de instrumentos siempre ha pensado que presenta en relación a las demás. De esta manera el cuestionario pedía a cada cofradía aspectos como: Antecedentes musicales a la llegada de los tambores, Personas significativas a lo largo de la historia de cada una de ellas o preguntas como si se considera que tu sección tiene características singulares que las diferencian del resto y cuáles. También con que adjetivos calificarías a vuestra sección, dentro de que estilo definirías vuestras marchas o el nombre de las marchas que consideras como más representativas de la cofradía y por qué. Hitos que conviene recordar, postura en relación a Concursos y Exaltaciones o el inventario  de marchas de cada cofradía con datos sobre quien la compuso, por qué se llama así desde que años a que años se toca, estilo de la misma……

Toda la información recogida, ahora en manos de la Junta Coordinadora, ya de por si atesora un gran interés per se.  Solo el hecho de disponer del nombre de todo el patrimonio sonoro de nuestras marchas, de la época de cuando se crearon y de quien la compuso tiene su valor y ahí queda.

Esta información recogida, junto a publicaciones ya editadas por las cofradías u otras instituciones (Asociación Redobles, Estudio de la Semana Santa, encuentros regionales….) supusieron las principales fuentes para dotar de contenido el trabajo. Pero también crearon el problema de cierto desequilibrio en la información. Hubo cofradías que dotaron a la ficha de un exquisito y amplísimo desarrollo en información, detalles y referencias y a otras en cambio tal vez le pilló en mal momento (era principios del verano de 2011). Y a alguna hubo que perseguir y reclamar repetidas veces.

Para terminar de encajar la información recibida o corroborar dudas o confrontar contradicciones leídas o vividas se centraron en el estudio de fotos y en preguntas a pie de calle a cofrades de calle (pero como si fueran dentro de una conversación, sin que estos supieran que estábamos indagando para un libro). También llamadas o correos electrónicos en periodos fuera de Semana Santa. Debemos recordad que 2011, 2012 y 2013 no es que hayan sido precisamente años muy completos, y la climatología también ha jugado en contra de este trabajo.

Con todo esto, nos contaron como el libro lo hemos hecho entre todos, sin que suene a parabién la metáfora. El libro se ha hecho con mucha información y vivencias facilitadas por más cofrades de los que imaginamos o podríamos nombrar.

Es un libro de participación. Y del mismo modo que el capítulo 6 hace referencia al tambor como vehículo de participación en la vida cofrade y procesional como ningún otro ámbito cofrade ofrece, el libro también ha estado abierto a todo aquellos que quisieron dar testimonio de sus experiencias, y desde la Coordinadora se invitó a las cofradías para que trasladaran esta posibilidad.

Por último, y de manera trasversal, con idea, guión e ilustraciones de Jorge Sese, aparece de manera intercalada entre los capítulos una alegoría a la vida cíclica de un tambor, desde su nacimiento, pasando por la infancia, adolescencia, madurez, enfermedad, despedida…… una invitación a sentirnos reflejados todos en algún momento y para seguir dando vida a esta pasión que nos une a muchos.

La primera impresión al ojearlo es magnífica, por la calidad de la impresión, la maquetación y la fotografía.
Pero no se nombra a nadie, y es una pena porque tal vez esto quita calidez al texto, y los autores se han quedado con las ganas de hacerlo, de introducir muchos nombres. Pero el protagonista debía ser el instrumento, además de que se corre siempre el peligro de ser injusto con tantos y tantos cofrades anónimos que bajo terceroles, capirotes, bonetes o capuchas han conseguido llenar de oración y tradición 75 años con tambores en nuestra Semana Santa.

Esperamos   guste.




4 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante entrada, pero es molestísimo leer algo con la letra blanca sobre fondo negro. El blog mejoraría mucho si lo pusieras al revés: letra negra sobre fondo blanco o clarito.

Jorge Gracia Pastor dijo...

Gracias por la sugerencia. Lo tendremos en cuenta.

Lara dijo...

Me parece pasional escribir en blanco sobre fondo negro...le imprime caracter y misticismo.
Lo contrario seria como leer el periodico..

Jorge Gracia Pastor dijo...

GRacias Lara. Tendré en cuenta tus PASIONES