miércoles, 9 de mayo de 2012

NUMANCIA

Tras la lectura de la trilogía de "Africanus" quise seguir con la misma "historia" de la historia y rescaté del "cuarto de los libros" el que me leí en julio de 2006 cerca del lugar del título.

Error. No recordaba que me hubiera parecido entonces tan simple, o que la comparación con el gran desarrollo histórico y también literario que hace Santiago Posteguillo de sus novelas me han descubierto las enormes carencias que muestranlas últimas novelas del profesor de nuestra Universidad y columnista y tertuliano de nuestra ciudad.

La obra desarrolla la caída de Numancia frente a los romanos, tratando de mostrarnos las tradiciones de los pueblos celtibéricos y su relación con el ejercito romano, siendo el protagonista un joven de Contreira Belaisca (osea Botorrita), que sirve en el ejército romano y que termina formando parte de la resistencia numantina.

Superficial y simplón, especialmente en el desarrollo de unos personajes historicamente muy ricos, que tomaron parte del asalto al epicentro de la resistencia celtibérica, como son Escipión, Catón o los Graco.

Pero lo que parece increíble es que confunda los parentescos de los Escipiones. Nos presenta a Publio Cornelio Escipión, conquistador de Cartago y de Numancia, como hijo adoptivo de Publio Cornelio Escipión el Africano. La realidad es que el vencedor de Numancia era sobrino del "Africano", y en todo caso hubiera sido "nieto adoptivo".

Voy a ver como cuento este enredo. El vencedor del sitio de Numancia era hijo de Lucio Emiliano Paulo, hermano de la mujer del Africano. A la muerte de Lucio Emiliano, fue adoptado por Publio Cornelio Escipión, hijo del Africano, osea su primo.

Pero aún hay más. Se casó con su prima Sempronia, hija de Tiberio Sempronio Graco y de Cornelia Menor (hermana de su padre adoptivo, pero a su vez prima ). con todo este lío no me extraña que en la misma página, a Graco lo denomine suegro y luego yerno del Escipión el Joven o Africano Menor.

Creo que volveré a leer una novela de Corral. He leído demasiadas. Lo que si que tengo ganas este verano es de volver al cerro de Garray.