lunes, 8 de agosto de 2011

AL NORTE DEL RIO LOBOS XVII: Las aventuras de Jeremiah Jonson





En las aventuras de Jeremiah Johnson (1972) le preguntan a Robert Reford ¿Por qué no te vas a una ciudad?. "Una vez estuve en una y no me gustó.

Aquí, al norte del río Lobos nosotros tenemos nuestro Jeremiah Johnson particular. Pepe, el cuñado de Alicante. Llegar a Navaleno e integrarse por completo en la naturaleza. Un autentico homnbre del aire libre, como el del libro de Rafael Gascón (1983). Gracias a él no hay día que no comamos cangrejos, o cenemos rebozuelos (y si hay buena convinación de lluvia y calor algún año hasta amanitas cesareas). O busquemos una poza donde bañarnos (cada uno como quiera, más o menos integrado con la naturaleza). O visitemos un gallinero, una cuadra, un establo..... Y cuando el día comienza a declinar todo el que quepa, y alguno más, a su furgoneta; se monta "cacería visual" por las pistas del Pinar Grande en busca de corzos (el record de este año 27 en media hora), liebres, zorros, tejones......

Esta película del Oeste no sería lo mismo sn nuestro Jeremiah Johnson. De hecho a nosostros se nos conoce como "los pepes".

miércoles, 3 de agosto de 2011

AL NORTE DEL RIO LOBOS XVI: Duelo de titanes


También me apetecía hablar de esta película (1957) o de cualquiera de las que nos cuentan los enfrentamientos en el OK corral entre el sheriff de Tombstone Wyatt Earp y su amigo Doc Holliday con los Clanton. Y eso que ya no puedo ver esta película de Burt Lancaster y “Kiriki” Douglas sin pensar en el chiste de la vaca., “mismuelas”.



En estas tierras hay muchas vacas, y muchos jugadores de cartas como Doc Holliday (Val Kilmer lo borda en "Tombstone" ), pero nuestros duelos no son de mus sino de fútbol, y nuestro OK Corral es el pabellón de Navaleno, una infamia constructiva del pueblo junto al Hostal y el edificio Bilbao, pero al que sacamos un grandísimo partido. Y nunca mejor dicho.



Los domingos los veraneantes y muchos chavales y no tan chavales (como Cándido el vaquero) nos juntamos a darles patadas al pelotón. Patadas, porque regates pocos. Hay más gente que metros cuadrados, pero hay está la gracia, aunque los crios se enfaden.



Las camisetas apuntan el origen de los jugadores o por lo menos a sus equipos favoritos 8casi más esto último). Y las hay de todo tipo. Desde la del barrio de Alicante de mi cuñado Pepe, a la camiseta de la selección española de tiempos de Clemente que lleva Javi, pasando por alguna del Hércules, del Elche, del Numancia, del Chelsea, del United, muchas del Bilbao, muchísimas del Madrid y muchichísimas del Barça. Las de la “estrella” de campeones también ha subido en el ranking desde el año pasado. Duele, que con los que somos de Zaragoza, solo luzca en el pecho el león yo, con mi vieja camiseta Puma-Pikolín del año de la Recopa. Bueno, también va de blanquillo el Pedro Ausejo, pero lo del pecho no es un león, no deja de ser una copia mal parida del escudo Ferrari con un gatito rampante.



Ya sabes, sin te pasas por Navaleno un dom