sábado, 19 de noviembre de 2011

Una noche en la ópera.

No. No voy a hablar de la película de los Marx (y ahora me doy cuenta que no se si es correcto usar este apellido en jornada de reflexión). La verdad es que no se de que voy a hablar porque comienzo a teclear y las ideas se me “apelotonan”, como se puede comprobar en la primera línea.

Decir que el jueves estuve en el Principal disfrutando de “La Flauta Mágica”, suena muy snob. El otro día Nacho Celaya en el facebook ponía letra a una música que me ronda en la cabeza y que yo no sabría cantar mejor. “A veces me inunda la idea de que esto tiene un componente de ego importante, así como de vanidad encubierta”. El caso es que me relaja escribir en mi blog, aun con el riesgo de parecer estar cultivando ese ego vanidosamente.



Volviendo a la noche en la ópera. El Principal estaba totalmente ocupado, incluso en aquellas localidades que valen 6 euros y en las que solo ves medio escenario. También fue agradable poder saludar a diversos conocidos y conocidas que por el vestíbulo y las escleraas nos íbamos encontrando camino del “gallinero”. No soy un entendido en ópera. Pero como no se tocar ningún instrumento, ni se cantar, ni actuar, la ópera me parece un espectáculo sublime. En este caso con más de 70 artistas entre el escenario y el foso, más todos los que no se ven en escena. Lo curiosos es que al día siguiente ni una nota sobre la actuación en ningún medio de comunicación. Lo mismo pasó hace una semana con la representación de Turandont. Luego cualquier “pedorro” haciendo “pedorretas” es noticia.

Y el caso es que a la semana que viene volvemos a tener otra ópera. Aida en el Palacio de Congresos de la Expo. Y en junio, en la Sala Mozart, hubo tres sesiones de una “Flauta Mágica” totalmente gestada en Zaragoza, que también colgó el cartel de no hay billetes. Queda demostrado que público hay. Lo que no hay es espacio. Ni el Principal ni la Mozart (por muy Amadeus que se llame) reúnen las condiciones para grandes eventos, sean clásicos o modernos musicales. Y el resultado del Palacio de Congresos, que si tiene una escena en condiciones está por ver.

Las promesas del Gran Teatro de la Ópera se evaporan como el humo, dejando los restos del Fleta por obra y gracia de Eva Almunia y Callizo , y de los proyectos de la SGAE en los terrenos del Portillo mejor olvidarse (no nos vayan a cobrar por solamente pensar en su idea).

Termino volviendo al ego y a la vanidad (como si fuera un gran divo del bel canto). Esta afición que tengo a meter entradas en un blog (y ya no tanto en facebook), que pensaba que no leía nadie y que solo lo hacía para mi, dio un vuelco en mi percepción el día que escribió, sobre uno de mis post, un comentario y me dio las gracias Juan Carlos Valls, el tenor que representó Tosca en abril con la compañía Opera 2001. http://jorge-entrecomillas.blogspot.com/2011/04/cronicas-romanas-preambulo-tosca-y-el.html