sábado, 12 de noviembre de 2011

Más dura será la caida

No me gusta el boxeo. Y sin embargo, las películas de boxeo me encantan. Y es que el boxeo ha traspasado el mundo de los deportes para convertirse en una referencia a la cultura popular gracias al dramatismo y otras características que permiten que otros mundos como el cinematográfico encuentren en él la oportunidad de expresar y narrar historias conmovedoras y apasionantes. Y es que además, algunas películas ambientadas en este mundo son obras maestras o grandísimas películas. Pero es que en el mundo del boxeo la realidad supera a la ficción.

Esta semana he visto una de ellas “Toro Salvaje” (1980), coincidiendo con la muerte de uno de los mitos de este deporte en su época dorada, "Smokin” Joe" Frazier, conocido principalmente por sus tres combates contra Muhammad Ali, y considerado como el único púgil capaz de enfrentarlo con éxito. De hecho en el primer combate, e l 8 de marzo de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York denominado como "La pelea del siglo"; Ali hizo gala de sus mejores golpes pero Frazier logró neutralizarlo, en medio de la enorme expectación de los aficionados. Frazier noqueó a Ali y fue superior durante la mayor parte del combate, siendo el ganador por puntos en decisión unánime del jurado. Veo las imágenes de ese combate y no me dice nada, al contrario, me desagrada. Pero lees las crónicas y parecen una epopeya. Como ocurre también cuando ves la película “Alí” o lees sobre una de los combates más legendarios de la historia, el de Kinshsa en Zaire entre Mohamed Alí y George Foreman el 30 de octubre de 1974. Y todo lo que significó políticamente ese combate.

Amargado por la derrota, George Foreman, quien cree que combatió drogado, tardó un par de años en salir de una profunda depresión que estuvo a punto de provocar su retirada. Hasta que en 1977, Foreman se reencontró con Frazier en la reedición del combate que convirtió a Big George en campeón del mundo. Frazier tenía una cantidad de heridas debido al castigo que le había propinado Ali en Manila un año antes, entre ellos problemas de cataratas en uno de sus ojos. De todas maneras, y a pesar de los problemas de Frazier el combate se llevó a cabo, aunque también acabó con la victoria de Foreman por nocaut técnico en el quinto round

En 1977 Foreman pelea ante Jimmy Young en un combate a doce asaltos, quien lo tumba en el último asalto. En el vestuario, Foreman cayó enfermo, víctima del cansancio y de problemas con el corazón en lo que él mismo diría que sería "una experiencia cercana a la muerte". A partir de ese momento, Foreman se acercó a Dios, cambiando sus actitudes y dedicándose a la plegaría. El texano dejaría el boxeo ordenándose reverendo en una iglesia de Texas.

En 1987, 10 años después de su retirada, Foreman sorprende a todo el mundo anunciando su regreso al cuadrilátero con 38 años. Debido a la edad, la movilidad y la rapidez de Foreman no eran las mismas, pero la fuerza en sus golpes y su resistencia al paso de los asaltos eran dignas de ejemplo. Así, Foreman fue ganando combates y mejorando su estado de forma. En 1988, con nueve victorias en su bolsillo, no había nada que se cruzara ante el camino de Foreman. En 1989, Foreman se convirtió en un exitoso hombre de negocios de productos cárnicos. Para sorpresa de todo el mundo, el arisco boxeador de antaño se había convertido en un sonriente, positivo y encantador Foreman. Él y Ali se convirtieron en grandes amigos y se convirtió en un ídolo dentro y fuera de los cuadriláteros. Por lo que se refiere a su vida como púgil, Foreman siguió su senda de triunfos lo que le llevó a convertirse en el más serio aspirante al campeón mundial de los pesos pesados, Evander Holyfield.

Esa oportunidad le llegó el 19 de abril de 1991 en Atlanta en lo que se llamó "El combate de las edades". Y es que se enfrentaba un aspirante de 42 años ante un campeón de 29. Muy pocos dieron oportunidades de victoria a Foreman pero no se descartaba nada. Foreman absorbió la primera combinación de Holyfield. Pero el veterano luchador se mostró como un rival duro de roer aguantando los doce asaltos e incluso haciendo balancear a Holyfield en el séptimo. Al final de la lucha, la victoria a los puntos fue para Holyfield, pero Foreman se ganó el respeto de todos por su valentía.

En 1994, llega el nuevo renacer de Foreman ante una nueva posibilidad de combatir como aspirante al título. Michael Moorer ganó a Holyfield en la lucha por el cinturón mundial de la IBF y la WBA. Foreman fue rechazado como aspirante por su edad y más después de su reciente derrota ante Morrison. Pero el texano consiguió que la justicia estadounidense le diera la razón por un caso de discriminación.

El combate tuvo lugar el 5 de noviembre en Las Vegas, Nevada. Durante los primeros nueve rounds, Moorer movió y golpeó a Foreman con facilidad. Pero en el décimo, probó toda suerte de golpes hasta que una derecha envió a Moorer a la lona. Foreman volvía a ser campeón. Entre vítores y aplausos del público, Foreman se fue a la esquina, se arrodilló y empezó a rezar. Con su regreso victorioso, Foreman había batido dos marcas: el luchador más veterano que conseguía el título (45 años) y el púgil que había tardado más entre perder el cinturón y volverlo a recuperar (20 años).

A partir de aquí, Foreman fue administrando sus combates hasta que en 1999 anunció su retirada de los cuadriláteros. Aunque hizo un pequeño atisbo de regreso en 2004, él mismo canceló sus planes a causa de la presión de su esposa. Desde entonces, se dedica a crear su propia línea de parrillas para carne y aparecer en programas de radio.

La historia de Frazier es bien distinta. A pesar de sus enormes logros en el boxeo, a fines de la década de 1980 Frazier había perdido casi toda su fortuna, en tanto sólo sus tres peleas con Ali le habían reportado ganancias de casi seis millones de dólares, sin contar lo obtenido en otras peleas y exhibiciones. Desde fines de la década de 1990 la situación financiera de Frazier se agravó y en sus últimos años terminó viviendo en un apartamento alquilado (por el cual no pagaba renta gracias a la generosidad de un admirador), localizado en el segundo piso de un gimnasio ubicado en una zona pobre de Filadelfia, adonde el ex campeón entrenaba a jóvenes boxeadores.9

El mes pasado se conoció que Frazier había sido diagnosticado con cáncer de hígado con pocas posibilidades de sobrevivir. Durante sus últimos meses de vida estuvo recluído en un hogar para enfermos terminales en Philadelphia. Frazier falleció el pasado lunes 7 de noviembre de 2011.

Y que puedo decir de Cassius Clay, de Mohamed Ali, uno de los deportistas más influyentes del siglo XX. Cuando todavía no era profesional, ganó una medalla de oro en la categoría de pesos semipesados en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Como profesional, fue el primer boxeador en ganar tres veces el Campeonato lineal de los pesos pesados. Conocido en principio como Cassius Clay, cambió su nombre tras unirse a la organización Nación del Islam en 1964 y convertirse a continuación al sunismo en 1975. En 1967, rechazó incorporarse al ejército estadounidense apelando a sus creencias religiosas y a su oposición a la Guerra de Vietnam. Fue arrestado y declarado culpable de evasión del servicio militar, despojado de su título de boxeo y suspendida su licencia de boxeador. No fue encarcelado, pero no volvió a pelear en casi cuatro años mientras su apelación llegaba al Tribunal Supremo, donde fue finalmente admitida.

Decir que su vida es de película es una obviedad pues de su vida se hizo una gran película “Alí” ( Michael Mann, 2001). La película relata la historia del icono del boxeo de 1964 a 1974, que incluye la obtención del título de la categoría peso pesado, su conversión al Islam, su oposición a la guerra de Vietnam, su proscripción del boxeo, su regreso para combatir con Joe Frazier en 1971 y finalmente su reccuperación del título frente a George Foreman en 1974 en Kinshasa. También incluye los incidentes sociales que provocaron los asesinatos de Malcolm X y Martin Luther King, Jr.

Tras retirarse en 1981 empezó poco a poco a desarrollársele la enfermedad de Parkinson, que iría deteriorando su salud. Es en esta fragilidad cada vez mayor cuando ha demostrado ser más fuerte, no dejando que la enfermedad dominara su ánimo, luchando contra ella. Es un ejemplo para muchas personas víctimas de enfermedades degenerativas. Fue el encargado de encender el pebetero en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

De película también suena la biografía de Rocki Marciano, considerado como uno de los más grandes boxeadores de la historia, y que se retiró invicto, siendo el único campeón de boxeo de los pesos pesados que no conoció la derrota. Marciano pasó a ser profesional el 17 de marzo de 1947 y en 1951 lloró después de dejar fuera de combate al héroe de su juventud, el anterior campeón mundial Joe Louis. Rocco fue campeón mundial desde el 23 de Septiembre de al 27 de Abril de 1956 día en el que, con casi 34 años, anunció su retirada después de defender el título en seis ocasiones.

Una de las grandes películas “Más dura será la caída” (1956), la última película de Humprey Bogart, pone título a lo que normalmente suele pasarle a los púgiles. Y en Zaragoza lo estamos viendo últimamente en uno de los mitos del deporte aragonés, Perico Fernández. Llegó a ser campeón del Mundo del peso superligero el 21 de octubre de 1974 en Roma, al japonés Lion Furuyama y ahora no tiene un lugar donde dormir y lo hace gracias a la generosidad de un amigo suyo que regenta un club del alterne y le deja una cama cuando cierra el local.

Si después de esto quieres disfrutar de buenas películas de boxeo, además de las tres nombradas, apunta: “Cuerpo y alma” (1947), “Nadie puede vencerme” (1949), Million Dollar Baby” (2004), Cinderella Man” (2005) Rocky" (1976)

Y si bien era conocedor de todo esto, debo confesar que he fusilado a wikipedia para que me quedara mejor.