martes, 11 de enero de 2011

El Museo Pablo Serrano o la cabeza de Mazinger Z







Escribía el lunes José Luis Trasobares en el Periódico de Aragón que el renovado museo Pablo Serrano reconstituido como centro de arte contemporáneo se abrirá en marzo y ya exhibe su acabado final. Decía que tiene una cosa buena, que llama la atención, pero que lo malo, aparte del sobrecoste, es que la audaz estética del renovado edificio parece más bien un intento de algo que ha salido a medias (y que no está en su sitio). Lo comparaba con la cabeza de un robot y en esto coincidía con el amigo Alberto González que días antes cenando en su casa lo había bautizado como el Mazinger. Ahora, cada vez que giro la vista a la izquierda del televisor de mi salón, veo esa cabeza de Mazinger que se me cuela por la ventana y forma parte de la estética de mi casa, dejándome sin las vistas que tenía a las torres del Pilar, a la cúpula de Santiago y a la azotea del edificio de la Adriática, además de a los fuegos artificiales del último día de fiestas del Pilar. El caso es que me gusta. Peor lo tienen los vecinos de la calle Isaac Peral que se han quedado sin vistas al Paseo de María Agustín, sin sol y con mayor gasto de calefacción (supongo). Todo sea por el bien de la cultura.
Eso espero, porque parece que la última novedad es levantar edificios donde lo importante es el continente, manejando el volumen como una propuesta escultórica, dejando el contenido en segundo plano (Torre del Agua, Pabellón Puente, Guggenheim……). Lo curioso es recordar como en una entrevista en el Heraldo de Aragón hace poco más de dos años, Pérez Latorre, arquitecto del Pablo Serrano, criticaba esto mismo del Pabellón Puente de Hadid. Esto también se le critica a Gehry, el del Guggenheim, pero nadie puede negarle cómo ha cambiado la fisonomía y la vitalidad de la ciudad de Bilbao, algo que dudo pase en el Paseo María Agustín, aunque cuentan que el nuevo museo zaragozano tiene un interior muy interesante y adecuado. Ojala sea cierto.

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