jueves, 28 de octubre de 2010

Ya es Todos los Santos en mi blog: El Cementerio de Torrero






La infancia de un urbanitas en los 60 y 70 no tenía halloween ni calabazas de ancestros celtas. Las calabazas llegaron en los 80. Me las daban todas las chicas (menos una) y las matemáticas en la Universidad Laboral. Y Halloween aparece con E.T. disfrazado con una sábana cruzándose con el maestro Yoda (que es lo mismo que decir Spielberg y Lucas).

Mis 1 de noviembre se limitaban a la visita del cementerio y, si tocaba, estrenando trenka azul marino hiciera el tiempo que hiciera.

Entrar por el cementerio viejo para hacer la ruta familiar cargados de crisantemos era fascinante. Tanta calavera, ese sepulturero con el pico en ristre, muertes con guadañas, esa mujer cubierta con un velo (de piedra) que marca nítidamente las facciones de la cara, el musculoso hombre arrancando hojas de un libro, templos egipcios, el mausoleo de Costa, el busto de Herrerin, la impresionante fosa común........

El cementerio de Torrero de Zaragoza esconde entre sus muros una rica muestra de estilos arquitectónicos y escultóricos reunidos a lo largo de 176 años de historia, y ante esto se ha abierto lo que denominan 'Ruta de Arte Funerario', (espero que no se convierta en parque temático), un recorrido por mausoleos y panteones familiares, obra de los mejores escultores de la época.

Y desde ayer, el cementerio se enriquece emocional e históricamente con el monumento conmemorativo que recuerda a 3.542 víctimas del franquismo asesinadas junto a las tapias del cementerio. Este memento se integra en una ruta de la memoria única en España, que conserva los monumentos levantados para homenajear “a los héroes y mártires de Zaragoza, caídos de liberación” y añade los que se han construido “a cuantos murieron por la libertad y la democracia” en palabras del profesor Julián Casanova (este no me dio calabazas, al contrario).

La ruta se inicia en la tapia junto al mausoleo a Costa, que era la parte trasera del cementerio donde fusilaron hasta el 20 de agosto de 1946, y cuyas victimas aparecieron en dos grandes fosas comunes en 1979 al realizar unas obras. La mayoría de los restos fueron trasladados a otra fosa común y el silencio continuó con la salvedad del monolito que el primer ayuntamiento democrático de Zaragoza instaló en el cementerio en memoria de "cuantos murieron por la libertad y la democracia". Un sencillo monolito de granito de 196 cm de altura inaugurado el 1 noviembre de 1980.

En cambio ya en 1941 se construyó en el cementerio de Torrero una capilla-osario para los "caídos de la Cruzada de liberación" y en 1953 se levantó en la plaza del Pilar una "gran cruz del monumento a los héroes y mártires de la Cruzada", de 21,5 metros de altura y 28,5 metros de ancho, que en 1992 fue trasladada al Cementerio de Torrero.

“Recuerdalo tu, recuerdalo a otros” (verso de Cernuda).

“Memento mori”