jueves, 24 de junio de 2010

Mis historias de los Mundiales. USA 1994, cuando un vasco nos dice si es que no somos patriotas




Y todo fue por acordarnos de la parentela de Julio Salinas y de Clemente. Pero situemos el Mundial.

USA 1994, aparece en plenos preparativos de mi boda. Eso no impide que los fines de semana salgamos por ahí a ver mundo y de esta manera los octavos de final me pilla en el valle de Gistaín. España había hecho una primera fase en la que empató con Nigeria y con Alemania y goleó a Bolivia. ¿Y con quien nos encontramos en octavos? Con Suiza, a la que no pudimos ganar la semana pasada pero que hace 16 años no dudábamos en que por fin íbamos a pasar a cuartos.

Este acontecimiento no me lo podía perder, y aunque el partido era a medianoche y yo me encontraba a 12 kilometros de un televisor, después de haber subido a los lagos de Millares, cogimos un land Rover “prestado” al campamento Virgen Blanca (conductor incluido) y a Plan nos dirigimos, a Casa Ruche. Quien conoce esa pista sabe que eso si que es aventura y deporte de riesgo. 3-0 y ya estamos en cuartos. Creo recordar además que ese día Conchita Martínez ganaba Wimbledon y que Induraín comenzaba a apuntalar su 4º Tour.

Pero los cuartos fueron contra Italia. Y este partido lo vimos, con mis futuros cuñados, una semana después en “El Maño” de Navaleno. Un partido en el que como siempre jugamos como nunca y perdimos como siempre. Pero como dijo ese día Di Stefano, los goles no hay que merecerlos, hay que marcarlos. Y a Julito Salinas le dio por recordarnos a Cardeñosa y fallar un gol cantado, para que en el contraataque siguiente se pitara penalti a Baggio y de nuevo para casa. Y la rabia la descargamos en Salina y Clemente, el seleccionador, a la sazón los dos vascos. Y es cuando un conocido veraneante vascuence de la localidad, con su chapela y todo nos salta eso de “es que no sois patriotas o que, la ostia, ahora es cuando hay que animar pues”. Ver para creer.