lunes, 5 de abril de 2010

La Semana Santa de Zaragoza para amigos foranos XVII




Al final vinisteis y por lo que me habéis contado la Semana Santa de Zaragoza, a vosotros, acostumbrados a visitar las de otras localidades, no solo os ha gustado sino que os ha sorprendido, lo cual me alegra.

Y eso que para vosotros comenzó con lluvia y la consecuente suspensión de las procesiones del Miércoles Santo, algo que los más viejos del lugar no recuerdan o sitúan la última vez que pasó algo similar en esa noche de encuentros en hace casi 40 años. Os tocó vivir la emoción y tristeza que transmitían los cofrades de la Dolorosa en el interior de San Cayetano, mientras se iba sucediendo la predicación de los Siete Dolores y el improvisado concierto de la Coral San Joaquín.

Os encantó el ambiente que se crea en las calles a lo largo de todo el Jueves Santo, y a mi me sorprendió que a vosotros os sorprendiera los turnos de guardia y vela de los pasos en San Cayetano y la devoción al Cristo de la Cama, algo que me dijisteis no habíais visto en ninguna otra ciudad. Y lo mismo dijisteis del conocimiento y de relación de cordialidad y amistad que se transmitía entres los cofrades de las distintas cofradías.

No vivisteis el Miércoles Santo, pero os llevasteis en vuestras fotos rarezas como el paso del Ecce Homo a las 11 de la mañana de un Jueves Santo por el Puente de Piedra, o la llegada de Jesús Camino del Calvario al mediodía. No hay mal que por bien no venga. Tuvisteis la ocasión de escuchar la marcha Semana Santa en Zaragoza, interpretada por la Banda de Botorrita; y reconocer en ella la jaculatoria a la Virgen del Pilar al paso de la Cofradía de la Exaltación, de la que os encantó su final cantando “La muerte no es el final”. También os llamó la atención el hábito franciscano de la Crucifixión.

Y que decir de la tarde del Jueves Santo, que comenzasteis viendo salir desde el interior de San Pablo al Silencio, para posteriormente ir a la calle Alfonso para no dejar de ver pasar procesiones. Y no, la Coronación de Espinas no tiene a la procesión a la sevillana; no llevan 10 horas de procesión, sino que han celebrado un viacrucis por la mañana y luego por la tarde realizan el traslado de las imágenes a San Cayetano, De allí a la calle Dormer para, tras la Columna, disfrutar con el paso de los costaleros de la Eucaristía acompañados de la Banda de Tambores y Cornetas de la Humildad ( según dicen previo pago de 1500 euros). Tras tanto tambor escuchar algo tan distinto os llamó más la atención. Y aunque la mayoría del público de Zaragoza no lo entienda, es una calle para “hacer el cangrejo”. Si lo hacen afamados y conocidos miembros del ortodoxo Sanedrín (que responden a las iniciales de V.G.F y J. C.M.) porque no lo vamos a hacer los demás

Luego a correr un poco, que hemos conseguido balcón en San Cayetano y no hay que perderse el emocionante redoble final de la Columna con toda la plaza teñida de rojo, una vez que el eco de los bombos de la Llegada al Calvario se pierdan por las esquinas del cierzo (los parches aún deben de estar temblando).

Y de nuevo a la carrera que hay que acompañar a la Piedad en su entrada al barrio del Boterón donde les espera Pipo el Saetero, este año sin gafas de sol, pero con los mismos gestos de lo que sufre su garganta. Genio y figura. Todo un artista. Por hoy, que ya es mañana, vale.

Y ya en Viernes Santo a acompañar la predicación pública de las Siete Palabras y el Santo Entierro y la Soledad. Y en Sábado Santo que se puede decir de la visita al Santo Sepulcro acompañando a las Esclavas. Es una lastima que la visita del público no se permita hasta donde está el verdadero sepulcro. Os hubiera gustado.

Y por fin, la Resurrección. Y ahora a volver a esperar de Pascuas a Ramos.