miércoles, 4 de noviembre de 2009

HALLOWEN


Me pasa como a la Iglesia Católica. No aguanto la Fiesta de Hallowen, o para ser más exacto la proyección de esa fiesta que se ha instalado aquí a partir del cine holliwodiense, que no es sino una versión residual de celebraciones ancestrales en todas las religiones y culturas. De hecho, por toda la geografía española podemos encontrar pueblos donde calaveras y calabazas iluminadas hacen acto de presencia en la noche de los muertos. Si lee esto, seguro que mi amigo Mariano (de los que yo conozco, quien más sabe de etnología, costumbres y folclore), seguro que nos sabe apuntar varias celebraciones aragonesas.Para colmo, a una de mis hijas le han invitado para ir esa noche al zorongo (a hacer el panoli) para celebrar esa fiesta al estilo susto o muete o lo que tengan que decir cuando llaman de casa en casa (unifamiliar) al más puro estilo yankie. Pues va a ser que no. Nos iremos a coger-comer boletus a Navaleno. Pero antes acompañaré a mi madre al Cementerio de Torrero, compraré huesos de santo (si puede ser en Fantova) para postre, comeré castañas y buñuelos, y me pondré a leer Don Juan Tenorio (“Cuan gritan esos malditos..........”). Pues si, yo celebro todavía Todos los Santos y el Día de Difuntos.